Crítica: Anabelle 3: Viene a casa

Por Daniel Alvarez

Luego de que James Wan dirigió las dos cintas de El conjuro, se ha creado una franquicia que ha resultado de lo más rentable en el género de terror, si nos ponemos a hablar de dinero. La cruda realidad es que más allá de las cintas realizadas por el director malayo, la calidad de los siguientes films a modo de spin off ha sido bastante cuestionable, destacando una decente Anabelle 2 luego de una mediocre primera parte. Está entrega nos trae devuelta a Ed y Lorraine Warren, que lejos de ser los protagonistas de la historia, están para abrirnos las puertas de su casa, con todos los chiches incluídos.

Es increíble que una muñeca que no hace nada por si sola ya tenga una tercera entrega, esto igual le vale gracias a un segundo filme que nos trajo una historia interesante con una puesta en escena que fue efectiva con la creación de dicha muñeca. Es así que ahora damos un salto en el tiempo y nos cruzamos con el matrimonio Warren, que luego de resolver un caso donde el tormento ha sido la misma Anabelle, se quedan con ella para contener el mal que ella posee. Si bien al principio podemos llegar a pensar que podía tratarse de un filme protagonizado por los personajes de Patrick Wilson y Vera Farmiga, estos dejan su casa para ir a trabajar y nos dejan con su hija y su niñera, las protagonistas de la historia. Debido a la inconsciencia de una chica que se ha introducido en la casa de los Warren, liberan a la muñeca Anabelle y junto a ella, a todos los demonios y males que residen en esa casa , para obviamente atormentar a nuestros protagonistas.

Salvo por el desarrollo de personajes, donde nos muestran un poco más sobre la niña Warren, y como ella también posee las habilidades perceptivas de su madre, y la chica que perdió a su padre y entra en la casa para poder hacer contacto con el, hay muy poca historia en el filme. Si bien la película se llama Anabelle 3, y que su propósito es quedarse con un alma (apenas mencionado) no es recurso suficientes para justificar el protagonismo de la muñeca. Es por ese motivo que el filme ha hecho uso de todos los objetos que se encuentran en el cuarto y mostrar la maldición de cada uno de ellos (y ver si alguno cala para otro spin off). En conjunto, los juguetes de los Warren funcionan, aunque muchas escenas de terror parecen recicladas de las entregas de el conjuro.

Si hay algo que funciona bien en Anabelle 3, es el desarrollo de los personajes. Si bien no nos cuentan relatos con gran profundidad, los personajes son carismáticos , sobre todo la pequeña Judy Warren (McKenna Grace) y su niñera (Madison Iseman). Si bien la presencia de Farmiga y Wilson es un tanto testimonial, les llegamos a agradecer que nos abran las puertas de su casa.

Anabelle 3 es una película que resulta entretenida en su ejecución, gracias al escenario que nos brinda Ed y Lorraine Warren, la presencia de su carismática hija. Eso no quita que se trate de una historia no muy necesaria, y que el protagonismo de Anabelle no está muy justificado. Aún así tenemos entretenimiento con todos los juguetes del Warrenverse.

Calificación 6/10

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