Crítica: Escribir en el aire

El viernes 13 de diciembre a las 18 hs, se inició el homenaje al prestigioso coreógrafo Oscar Araiz,  en el hall Alfredo Alcón del Teatro General San Martin, con la presencia de numeroso público, con la asistencia de Jorge Telerman, Director General del Complejo Teatral de Buenos Aires y  del homenajeado.  Lamentablemente,  nada puedo comentar del espectáculo de danza en vivo, porque no llegué puntual a la cita.

Me pude agregar a las actividades, a las 19 hs, donde pasamos a la Sala Lugones, para participar del estreno del film documental, de Paula de Luque, directora y guionista  como homenaje al coreógrafo,  bajo el título: Escribir en el aire.

 

 

Si me preguntan, acerca de que pareció la  película,  la respuesta es  profunda. Tiene un alto contenido poético, hay buen nivel artístico, es excelente las escenas fílmicas, excelente la tarea de Marcelo Iaccarino a cargo de la fotografía, Fernando Soldevila como diseñador de sonido, la edición de César Custodio y también la dirección de Paula de Luque. 

A la función de cine, me acompañó una profesora de baile clásico, que me hizo una acotación, que vale la pena compartir. Es excelente  la calidad de la película, como logra mostrar el esfuerzo del bailarín/a,   el movimiento del múscula, esa previa, en el proceso interno y externo, del profesional del baile, en lograr esa imagen que el ojo del espectador, generalmente, en un teatro,  ve a lo lejos, sentado en una butaca.

Sobre el guión, es excelente, con algunas imágenes, que pueden resultar algo fuertes,  a  la  sensibilidad de ciertas personas, pero acá me quiero detener. La película, me es difícil conceptuar como documental. Es posible que esta polémica abierta sobre el concepto de los elementos con los cuales se debe construir un documental, sea transversal a esta reseña, pero me veo en la necesidad de hacer hincapié en mi opinión,  de en el  género  para pretender ser documental,  debe darnos más información  sobre la vida y obra del coreógrafo. Si se la carátula como película testimonial, les doy la derecha, fundamentado en que noto  oscuros,  sobre la vida de Oscar Araiz, que me imagino, que seguramente es un  ejemplo de vida y para los jóvenes un referente a emular. Me emocionó, cuando cuenta que en España, durmió en los camarines de un teatro, que el dueño le dejó las llaves. El elenco, utilizó naranjas, como herramienta coreográfica, las tiraban al suelo,  para conformar el espectáculo mientras  el elenco aprovechaban para  alimentarse con ellas por ser lo  más barato.  Tal vez, el espectador, diga que caigo en un contrasentido, si Araiz es confidente, de algo tan profundo. No la oscuridad no es sobre lo que piensa, o su life motiv, lo que adolece es de información, sobre cuando comenzó,  premios ganados,  sus hitos en la profesión.

En el film, además de Oscar Araiz, participan en cenas de profesionales de la danza, donde se charla de todo, en la que participan Renata Schussehim, Ana María Stekelman, María Julia Bertotto.

Una película, que no pasará inadvertida por el ojo y el alma del espectador, que tal vez se quede con ganas de más, pero en buena hora, darle el lugar que se merecen esos maestros que han logrado que el Teatro General San Martín, tenga uno de los mejores cuerpos de baile de Argentina y reconocimiento con premios internacionales.


Calificación 9/10


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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