Reseña: Dos bailarines desnudos

Más allá del Lago de lo Cisnes

Al pensar en Ballet una sola imagen se nos viene a la cabeza: Elegancia.
Cuerpos esbeltos, delicadeza, meticulosidad, coordinación y belleza es lo que caracteriza una puesta en escena.
Nuestras pupilas siempre estarán dilatadas a ver un show del Cascanueces o del Lago de los cisnes, al salir nuestras emociones estarán a flor de piel, mas si vemos este espectáculo en el Teatro mas importante del país, el siempre admirado e imponente Teatro Colón, pero… ¿Qué pasa cuando se cierra el telón?

»Luciana y David son dos bailarines del Teatro Colón capaces de obrar milagros. Fueron bendecidos con la gracia, el ritmo y la plasticidad. Pero sus privilegios de bailarines de élite no los protegen de la fatalidad: viven acechados por el error, la falla, el azar. ¿Luciana y David dominan sus cuerpos o sus cuerpos los dominan a ellos?». Es la sinopsis de la obra de Alejandro Quesada y Florencia Werchowsky.

Luciana Barrirero y David Gómez son bailarines pertenecientes al equipo de Ballet estable del Colón, por primera vez vemos a figuras angeladas cara a cara y desnudos, aunque no en el sentido literal, sino de forma humana. Sus miedos, inseguridades, presiones e historias son parte de lo que vamos a conocer en esta obra.

Florencia Werchowsky es quien dirige esta obra interactiva, donde los actores (bailarines) estarán interactuando de manera rígida con una voz en off (Alejandro Quesada) que les indica qué hacer, les da instrucciones de lo que pueden comer y no, los confronta y contradice. Los personajes (reales) se verán sometidos por la presión de nunca fallar y no perder la figura necesaria para ser estrellas de ballet (hasta que la fecha del vencimiento del cuerpo se los permita)

Barrirero y Gómez nos regalan una hora de intimismo, revelaciones personales que nos hacen conectar pues más allá de ser estrellas son personas con problemas reales. También veremos un despliegue de su talento (orquestado por una coreografía de ellos mismos) que nos dejarán deslumbrados.

Esta obra irá a desnudar el alma de dos estrellas del Teatro Colón y nos permitirá ver que hay más allá del show, espectáculos que han maravillado a lo porteños y visitantes.

Dos bailarines desnudos está disponible los lunes a las 20 horas en el CC 25 de mayo (Av Triunvirato 4444 ). Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Análisis: Hades para PS4

Por Luciano Macchioli

El año pasado en los Game Awards, entre gigantes de la industria como The Last of Us II, Animal Crossing: New Horizons y Doom Eternal, asomaba un pequeño juego independiente, nominado a nada más ni nada menos que Juego del Año. Su desarrolladora, Supergiant Games, ya contaba con cierto renombre en la industria, y algunos de sus títulos gozaban de un éxito moderado. En lo personal, disfruté mucho de Bastion. Pero en Hades nada es moderado. Sumerjámonos en los rincones del Inframundo y entendamos el porqué del éxito de este título.

Para aquellos despistados que este título les fue esquivo, encarnaremos a Zagreo, hijo de Hades y príncipe del Inframundo, cuyo único objetivo es salir a la superficie. Pero el camino no va a ser nada sencillo; decenas de enemigos estarán dispuestos a darnos caza y, si nuestra vida llega a cero, volveremos al punto de partida. Pero ninguna partida será igual a la otra. Por supuesto, estamos ante un título roguelike, en donde cada muerte es sinónimo de experiencia y la próxima vez que volvamos a intentarlo, tendremos más recursos a disposición que la anterior.

Su gameplay es sencillo. Desde una perspectiva isométrica, deberemos abrirnos paso por las diferentes mazmorras, con un puñado de armas a disposición. El sistema de combate no es mucho más que golpes sencillos, especiales y dasheos. Podría estar horas tratando de buscar una palabra que defina lo perfecto que se siente jugar Hades, pero no le haría justicia. La sensación al ponerse al control es espectacular. Adictivo como pocos, será muy difícil limitarse a jugar un rato.

En el apartado artístico no existe una mínima imperfección a ser corregida. Los entornos en los que se mueve el jugador son fascinantes, el diseño de los dioses que nos ayudan a lo largo de la aventura es excelso y la paleta de colores que tiñen este mundo no podría ser más adecuada. La banda sonora es digna de ser aplaudida de pie, poco más que decir respecto a eso. 

Técnicamente, nada que reprochar. Títulos así exigen que la fluidez esté presente a todo momento, y así sucede. El festival de proyectiles, enemigos y luces en pantalla en ningún momento reducirá los 60 FPS constantes de esta versión.

Alcanzar la superficie no es el final de este viaje. Un sinfín de quehaceres nos mantendrán pegado al control, así que este título durará todo lo que nosotros queramos. Y les aseguro que será mucho más que un puñado de horas.

Hades es un cóctel excelentemente preparado, donde cada ingrediente nutre al producto final. ¿El resultado? Un videojuego perfecto. No me sorprende que haya sido nominado para Juego del Año, lo que me sorprende es que no lo haya ganado.

Calificación: 10/10