Análisis: Cult of the Lamb para PC



Por Alejandro Corell

“El señor es rey eterno; los paganos serán borrados de su tierra”

Podemos decir sin miedo a equivocarnos que Neil Gaiman es uno de los mejores escritores vivos procedentes del Reino Unido. A través de multitud de obras ha tratado un amplio abanico de temas, suficientes incluso para llenar estas líneas sin centrarnos en nada en particular. Pero si me permito la cita en esta ocasión, es para focalizar las miras en American Gods, una de mis obras preferidas del autor y también una de las que hemos tenido la suerte de poder disfruta de una serie de televisión. Sin destripar la trama, ya desde los inicios de la novela se invierte la concepción de las creencias y adoraciones como el opio del pueblo. Los seres vivos necesitan adorar a alguien superior para sentirse autocumplidos, pero mucho más grande es la necesidad de este ser por ser adorado. No hay dioses sin creyentes. La única forma de sobrevivir es asegurando la estabilidad y crecimiento de tus súbditos. 



Es esta premisa, en resumidas cuentas, la que nos aborda hoy aquí con Cult of the Lamb. El título se permite un inicio rápido. Nosotros, como último cordero del mundo, somos sacrificados para evitar la vuelta al poder de un antiguo ente, aquel que espera, tal y como sostiene la profecía. Por desgracia para nuestros ejecutores, este brillante plan no sale demasiado bien y una vez muertos, seremos rescatados y comandados por el mismo mal que deseaban erradicar, siendo cargados con la misión de enfrentarnos a sus captores para, por fin, liberarlo. Para facilitar nuestra empresa, recibiremos parte de su poder en forma de un atuendo capaz de mutar en armas y hechizos, pero incluso así, no tendremos suficiente. Esta no es una tarea para un solo hombre (o cordero), por lo que, si queremos tener alguna oportunidad, deberemos formar un culto, uno que crezca en número y nombre, lo suficiente como para hacer grandes cosas. Bienvenidos a la liturgia, tenemos camisetas personalizadas.



Una de las cosas que más llaman la atención de Cult of the Lamb es su apuesta multidisciplinaria. Una parte del título es, en términos generales, un roguelite. Tendremos que atravesar las distintas mazmorras del juego, enfrentándonos a enemigos en salas proceduralmente generadas, haciéndonos más fuertes conforme más intentos hagamos. Pero una vez volvamos de nuestras aventuras, tendremos que encargarnos de cuidar nuestra base, convirtiendo la experiencia en un juego de gestión, en una versión quizá más elaborada de aquella vista en Moonlighter.  

Respecto a la parte de aventura, para liberar a Aquel que espera, tendremos que avanzar por cuatro reinos distintos, enfrentándonos a los herejes que se han hecho con el poder, para llegar así a aquel que está detrás de todo esto. Para conseguirlo, tendremos que luchar primero contra hordas de enemigos, que nos esperarán en cada una de las habitaciones que recorramos. Desde el equipo de Massive Monster, tienen claras las bases que hacen divertido un roguelite. En primer lugar, la aleatoriedad. Cada vez que entremos en un nivel, este se diseñará de forma procedural, de forma que nunca recorreremos el mismo camino. Esta variación se aplicará al camino recorrido, a los enemigos, a los objetos y recompensas, pero no a los jefes finales. Y es que para enfrentarnos a cada uno de los herejes tendremos que superar primero cuatro veces cada uno de los escenarios, encontrando siempre a los mismos enemigos finales, los cuales una vez derrotados serán sustituidos por el siguiente en próximas vueltas. Esto provoca que, en caso de quedarte atrapado más tiempo del necesario en una zona, el viaje se vuelva algo monótono.  



Lo que también lucha en pos de la monotonía son los sets de armas y su forma de uso. Por desgracia, no hay una gran variedad de herramientas de muerte en el viaje: espadas, dagas, hachas, garras y poco más, eso sí, con distintas variaciones. No obstante, su forma de uso se siente demasiado simple, ya que todas cuentan con un único combo. Además, no parece que hayan aprovechado esta poca variedad para pulirlas al límite y es que más allá de la espada, el resto presentan claros problemas. Las dagas son mucho más rápidas, pero hacen menos daño. Las hachas son lo contrario, muy lentas pero cada golpe resuena con fuerza. Lo que puede parecer un sistema lógico no tarda en palidecer cuando descubrimos que a muchos enemigos (sobre todo a los jefes), no podremos golpearles más de una o dos veces seguidas, impidiéndonos realizar nuestro combo completo, independientemente del tipo de arma que llevemos. 

Pero para aumentar la profundidad del título, a parte de armas cuerpo a cuerpo contaremos con maldiciones, distintos hechizos que nos ayudarán a enfrentarnos a los enemigos que nos rodeen. Contaremos con muy pocas cargas en cada sala, así que es mejor reservarlos para momentos de necesidad donde necesitemos librarnos del peligro rápidamente. Este sistema caería muy rápido en la repetición, siendo ligeramente salvado por el sistema de progreso. Cada vez que volvamos a nuestra base, a parte de las gestiones que comentaremos a continuación, podremos mejorar las habilidades del cordero. Esto nos permitirá acceder a armas más poderosas o nuevos modificadores, así como nuevas maldiciones. Esta mejora permite que accedamos a cada nuevo nivel con una fuerza base superior a la del previo viaje, facilitando el camino, ya que los enemigos también serán más fuertes. 



En cuanto a los enemigos, si bien la variedad no es muy elevada, lo agradeceremos a la hora de aprender sus patrones, que en un combate contra pocos adversarios es tarea fácil, pero en salas abarrotadas será casi imposible esquivar todos los ataques. Esto desencadena una situación algo frustrante, cuando la cantidad de enemigos y partículas es tan elevada que no sabemos si quiera donde estamos hasta que recibamos uno o dos golpes, reduciendo sobremanera nuestras posibilidades de supervivencia. Donde se aprecia variedad es en los enemigos finales, sobre todo en los herejes, siendo cada uno más terrorífico y fuerte que el anterior. Cabe destacar la dificultad, superar Cult of the Lamb es un desafío que requerirá de una considerable dosis de esfuerzo. Algunos enfrentamientos son realmente complicados y es fácil perder la vida y tener que repetir. No obstante, tal y como sucede en juegos de esta índole, se llega a un punto donde es relativamente fácil leer al oponente e identificar sus patrones, dominando el enfrentamiento como un maestro de la lucha. Llegar a este punto puede costar unas 20-25 horas, o quizá algo más o algo menos en fusión de vuestra habilidad.

Y más allá de esto, cada vez que volvamos a nuestra base seremos responsables de gestionarla. Y es que uno de los puntos fuertes del título es esta mecánica. En un principio, contaremos con muy pocos elementos en nuestra parcela. No tardaremos en construir una iglesia y comenzar a reunir adeptos, que trabajarán para nosotros, aparte de adorarnos. Con esta fuerza de trabajo y su fuerza vital, cada vez serán más las funciones que podremos suplir en nuestro campamento: producción de recursos, gestión de materiales, captación de nuevos seguidores… Esto es algo más complicado de lo que parece a simple vista, porque a diferencia de las sectas reales, nuestros fieles no tardarán en mosquearse si algo les disgusta, de forma que tendremos que estar siempre pendientes de que todo esté bien. Esto significa dedicar una porción de la noche a recoger los excrementos y vómitos de nuestros seguidores después de volver de un agotador combate, al menos hasta que construyamos retretes. Bueno, si un seguidor se enfada, también podemos optar por sacrificarlo, así que es recomendable no encariñarse con ninguno, por muy monos que puedan ser. En un principio llevaremos a cabo muchas tareas manuales, que conforme vayamos avanzando y desbloqueando nuevos sistemas, comenzarán a gestionarse de una forma más automática, para que podamos centrarnos en aumentar la fe que nuestra iglesia siente por nosotros, convirtiéndonos en seres más poderosos. 



El último punto fuerte del título es su apartado artístico. Cult of the Lamb es, sencillamente, una preciosidad. Ya desde su primer tráiler, era fácil observar como el apartado visual estaba trabajado al máximo, ofreciendo unos diseños muy bonitos, que juntan lo oscuro con lo adorable. El diseño de personajes junto con las animaciones de movimiento y combate hacen que jugar sea siempre un disfrute. Además, este trabajo viene reforzado por el apartado sonoro, con sonidos muy sólidos que responden bien a lo que sucede en pantalla, dotando a cada espadazo o cada golpe de un mayor peso. Si esto fuera poco, la banda sonora, pese a no ser muy amplia, puede grabarse fácilmente en nuestro cerebro.

En resumidas cuentas, Cult of the Lamb es una aventura preciosa, que mezcla de forma efectiva dos géneros muy diferentes como son el roguelite y la gestión. Es cierto que el sistema de combate es algo simple y puede llegar a sentirse monótono, pero no deja de ser satisfactorio. A lo largo de las 20-25 horas que puede costarnos liberar a Aquel que espera, sentiréis que el tiempo vuela si os gustan otros juegos de este tipo. Por el precio que tiene, es una de las opciones más bonitas de este 2022. Así que sed un buen rebaño, y haceos el favor de probarlo.

Calificación: 9/10.

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