Análisis: Hell Pie para PC


Por Alejandro Corell


“Bienvenido al infierno, ese es tu despacho”
A lo largo de los años, nos han inculcado una serie de máximas sobre distintos conceptos de la vida. Que si McDonald´s es barato, que si recubrir el baño de un bar con una capa de papel higiénico nos protege, que si los plataformas en 3D están diseñados artísticamente para niños… todo cuestionable. Sobre todo, esta última afirmación. Y es que cuando pensamos en un juego de plataformas en tres dimensiones, pensamos en aventuras del fontanero rojiazul, o en los paradisiacos mundos de Spyro, entre otros. Sea cual sea nuestra elección, todas comparten un fondo “family friendly”, que puede contar una historia más o menos compleja pero adornada con colores y formas agradables.


Esta estrategia es justo la que el equipo de Sluggerfly ha querido evitar con su nuevo título: Hell Pie. En este caso, nos ponemos en la piel de Nate, el demonio del mal gusto (sólo hace falta ver como viste). Algunos podréis pensar que vuestra oficina es un infierno, pero sólo él puede hacerlo sin dejar de tener razón. Más allá de aguantar la rutina diaria soporífera, no eran muchos sus problemas, hasta que termina siendo el encargado de preparar la tarta de cumpleaños del mismísimo Lucifer. Desde luego, no se trata de un pastel como el que probasteis en el cumpleaños de vuestra tía abuela, en el infierno las costras supurantes y las tiritas húmedas son el verdadero Rock and Roll, nena. De esta forma, comienza nuestra aventura, recorriendo una amplia variedad de mundos para encontrar cada uno de los elementos necesarios para esta tarta.



Por suerte, no estaremos solos en nuestra empresa, ya que nos acompañará Nugget, un querubín mascota que es de todo menos bonito. Pero por encima de todo, es útil, ya que es capaz de servirnos como gancho y como arma de defensa, algo esencial para sobrevivir a los peligros que encontraremos en nuestro camino. Se trata sin dudarlo, de una excelente elección de diseño por parte del equipo. Plataformas, hay muchos. Es difícil destacar por ofrecer el sistema de movimiento más responsivo y preciso del mercado, o por servirse de los mejores gráficos. Por ello, no queda otra que jugar con la movilidad. Introduciendo el gancho, la forma en la que avanzaremos por el mapa cambiará sobremanera. Si bien, encontraremos gran cantidad de caminos diseñados para ser recorridos de forma más o menos sencilla, sirviendo como guía para el jugador. Pero utilizando las herramientas que nos da el juego, podemos avanzar por los niveles de formas totalmente inesperadas, diseñando nuestro propio camino. Un salto, un balanceo, un dash hacia el lado y otro salto pueden ahorrarnos 5 minutos de plataformas móviles lentas y seguras.
Además, las mecánicas de juego crecerán conforme avancemos en la aventura, ya que desbloquearemos nuevas habilidades, así como distintos poderes de los que podremos servirnos a placer. Eso sí, para conseguirlos, vamos a tener que explorar, y mucho. Casi todo lo que vamos a hacer en Hell Pie es buscar cosas: buscar ingredientes, buscar comida para nuestro querubín, buscar animalitos para sacrificarlos (sí, como lo oyes) … cada recoveco es un posible tesoro escondido, esperando que lo encontremos. Por suerte, no nos cansaremos de rebuscar mucho en los mismos sitios, ya que cada escenario del título es totalmente diferente al anterior. Esta variedad refresca la experiencia, y muestra una interpretación muy curiosa del infierno.



Hay que hacer una parada en el camino hablando de lo grotesco que puede resultar Hell Pie. El equipo artístico ha tomado como base el ser desagradables, rozando los límites legales de contenido en publicación de videojuegos y vaya si lo han conseguido. En este mundo, vamos a encontrar todo lo que podamos imaginar que desaprobaría nuestra abuela. Desde excrementos nazis, glotones come heces, carnicerías humanas y, sobre todo, mucha, mucha sangre. Es posible que estos elementos no resulten agradables para todo el mundo, y si bien no creo que puedan resultar una ofensa, conviene mirar alguna que otra captura del juego para saber si vamos a disfrutarlo o no.


Si Jugablemente el título da el callo y visualmente aguanta gracias a su apartado artístico, donde no termina de acertar es en lo sonoro. Los efectos de sonido al caminar, saltar, chocar o atacar no llegan a transmitir una sensación de solidez suficiente para hacernos sentir cómodos. Los personajes no tienen doblaje, tendremos que conformarnos con líneas de texto. Pero la música es el verdadero talón de Aquiles. Además de ser poco variada, lo que le impide adaptarse a cada situación, no se activa ni desactiva cuando le toca, en muchas ocasiones. Esto nos deja con un escenario peligroso en completo silencio o en una pausa de descanso acompañada de una tensión musical elevada. Son errores que pueden corregirse en futuras actualizaciones pero que chocan bastante en un inicio.



En conclusión, Hell Pie es un plataformas atrevido, al que no le importa ser desagradable en su apartado estético, pero no por ello no disfrutable. Las múltiples opciones de movimiento de las que nos dota nuestro cupido convierten cada nivel en un avance libre por donde más nos plazca, que suele respetar las ideas del jugador. Completar el juego nos puede llevar unas 7-10 horas, que pueden alargarse un poco si queremos encontrar todos los coleccionables del juego, que ciertamente son unos cuantos. Recomendado para todo aquel que disfrute de los plataformas en 3D habituales, y busque algo nuevo con lo que pasar un rato divertido. No recomendado para oficiales religiosos, ni para ser jugado delante de vuestros familiares, a no ser que os guste la fiesta.

Calificación:7.5/10

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