Por Sofía Luna Roberts
La dicha del reencuentro. La incomodidad en los cuerpos, ¿se acordará de mí?, los miles de pensamientos inseguros, los abrazos que destapan recuerdos y las anécdotas que sirven como puente a ese pasado tan lejano y delicado como es la infancia. Ese reencuentro de ex compañeros con su maestra de primaria es lo que “La habitación blanca” nos viene a mostrar, de manera única, en Timbre 4 (México 3554) todos los domingos a las 19 horas.

Con autoría de Josep María Miró y dirección teatral de Lautaro Perotti, ésta obra nos cuenta la historia de Carlos, Laura y Manuel y su reencuentro con la señorita Mercedes, la maestra que les enseñó a leer y escribir cuando eran chicos. La historia nos posiciona en esa habitación blanca donde se abrirán nuevas y viejas heridas del pasado que se entremezclan en un diálogo activo lleno de conmociones e interrogantes.
Las actuaciones (Andrés Ciavaglia, Melisa Hermida, Miriam Odorico y Alfredo Staffolani) son el verdadero corazón de la pieza. La dirección de Perotti se centra en la interpretación emocional y el realismo psicológico, lo que permite a lxs actores transmitir las capas de complejidad que atraviesan sus personajes de manera impecable. Sus actuaciones mantienen la tensión y el misterio a lo largo de toda la obra, generando en el espectador una sensación de querer saber que hay detrás de toda esa nostalgia dialogada entre los personajes. Lxs actores logran transmitir la angustia, el desconcierto y la búsqueda de sentido. Podemos dar cuenta de que las emociones en sí no se desbordan dentro del límite de la puesta en escena, sino que están contenidas haciendo que el espectador participe activamente al leer entre líneas y silencios.
Es de llamativa atención la minimalista puesta en escena compuesto únicamente por una habitación limitada, blanca y con alguna que otra mesa y silla. Éste diseño amplifica las emociones dejando que el foco principal recaiga sobre los personajes y sus interacciones. Resalta, de alguna manera, como una metáfora del vacío existencial y la confusión emocional que rodean a los personajes. La iluminación también juega un papel crucial, con una predominación de tonos blancos y fríos que acompañan el tinte introspectivo de la obra constantemente.
“La habitación blanca” es una obra íntima que dialoga (in)directamente con nosotros mediante el humor y el drama. Nos enfrenta y obliga a reflexionar sobre esos niños/as que alguna vez fuimos. La pieza teatral pone en valor el rol fundamental del docente, del ámbito escolar y de las relaciones entre compañerxs de escuela. Refleja los primeros años de nuestra infancia y en cómo eso influye en la naturaleza de las personas que somos hoy en día.
y yo que interpreté que el niño pelirrojo había sufrido abuso de la maestra…y que los otros se sentían culpables por no haber comptendido y no haber podido actuar…Interpretación libre…😂
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