Análisis: Saros para PS5

Por Jorge Marchisio

Seguimos revisionado juegos esperados en este 2026, y hoy los amigos de Housemarque nos traen Saros, una secuela espiritual de Returnal, que toma todo lo bueno y malo de dicha experiencia, y les da una vuelta de tuerca que bueno, mejor analicemos y veamos el resultado final.

Esta vez nos vamos al planeta Carcosa, donde la humanidad intentó establecer una colonia, para poder extraer un mineral único que solo se encuentra en ese lugar. Pero al parecer, algo salió terriblemente mal y ahora los pocos sobrevivientes que quedaron, intentan saber bien qué pasó, ya que el tiempo y la realidad, no parece funcionar de la misma forma que conocemos en la Tierra.

Lo primero a destacar de Saros, es que, si bien la esencia se siente parecida, difiere bastante de Returnal. Esta vez no vamos a estar completamente solos en la aventura, ya que casi siempre volvemos a nuestra base, nos encontraremos con otros compañeros, que, junto a varios archivos coleccionables, nos van a ir dando bastante información de lo que en realidad pasó en Carcosa.

En cuanto al gameplay, es tremendamente frenético. No solo porque el juego en sí es un shooter con tintes de soulslike, sino que aparte, los dos movimientos claves para seguir adelante, aportan a este frenetismo. Con L1 haremos una embestida, ideal para esquivar seguidilla de proyectiles, mientras que con R1 crearemos un escudo que los absorberá (dependiendo del color), algo vital para recargar nuestras armas (que serán las típicas de esta clase de juegos).

A esto hay que sumarle los eclipses. Es un factor que se da en el juego, que no solo altera el aspecto del entorno, sino que vuelve a los enemigos más difíciles, haciendo que debamos variar nuestro estilo de combate, y en especial, el aprender a usar las posibilidades que da el armamento, como, por ejemplo, las maldiciones. Como bien cabría suponer, esto nos da mucha ventaja en ciertos aspectos, pero nos debilita en otros, así que hay que estar atentos cuando los eclipses se hacen presentes.

Pero, pasemos a lo malo, que Saros lo tiene. Y es que creo que el juego nos exige farmear de forma constante, teniendo que repetir zonas para poder conseguir la moneda de cambio del juego, y poder mejorar nuestras habilidades. Pero al mismo tiempo, dicho árbol de desarrollo, está limitado hasta que derrotemos a los jefes. Así que nos veremos repitiendo zonas hasta el hartazgo, para luego enfrentar a un monstruo enorme, y ahí sí avanzar. Esto mientras revivimos de forma constante.

Saros es un buen juego, no se discute, pero va a depender bastante de lo que busque el espectador. Si quieren algo que sea amigable, se van a tener que replantearse cuantas oportunidades le van a dar. Si quieren un desafío, y repetir varias secciones; ni lo duden.

Lo mejor: lo adrenalínico que es, la ambientación. 

Lo peor: el hecho de “reiniciar” la experiencia casi de forma constante, puede frustrar y espantar a más de uno al inicio.

Calificación 8/10

Crítica: El último gigante

Hoy volvemos a analizar películas de la N roja (que nos sigue ignorando), con una producción argentina, que si bien parte de una premisa simple, y por desgracia, se mantiene simple, es bastante mejor que la anterior cinta nacional que analizamos proveniente de dicho streaming. Así que veamos de qué trata El ultimo gigante.

Ambientada en Misiones, conocemos la historia de Boris, un treintañero guía turístico de la zona, que de golpe recibe la visita de su padre, quien estuvo ausente las últimas décadas, debido a que tenía otra familia. A sabiendas que Julián, su papá, tiene una enfermedad terminal, Boris, deberá decidir si perdonar lo sucedido y avanzar, o seguir estancado en un odio y resentimiento perpetuo.

Esta película es un poco rara de analizar, en especial, porque creo que el tema de por sí es bastante interesante; pero al mismo tiempo, falla en el cómo lo hace. Porque si yo les digo que solo hay una trama y ya; muchos, seguro me van a preguntar si El último gigante es corta, y yo les voy a decir que apenas dura cien minutos ¿Pero esto justifica la ausencia de sub tramas?

Si, sabemos que el tema del reencuentro con un padre abandónico es mega fuerte, pero nunca se disimula el eventual perdón que va a recibir dicho hombre por parte de su hijo, así como tampoco si disimula plana actuación de Matias Mayer; algo que sorprende, porque ya lo vimos desempeñarse bien en otros proyectos.

Con respecto a Oscar Martínez, nada que decir, siempre rinde. Aunque si es verdad que nos hubiera gustado ver un poco más. Ya lo vimos haciendo cualquier tipo de personaje, así que sabemos la fragilidad que puede mostrar; cosa que acá, al parecer, no fue exigido por el director. Y si hablamos del mismo, mejor ni comentar lo poco que está usado el ambiente en donde se desarrolla la historia.

Como verán, El último gigante no se presta para mucho análisis. Si bien es una película chiquita, también lo es en lo poco que se arriesga en casi todos los sentidos. Si no tienen otra cosa que ver en Netflix, bueno, ahí está; sino hay miles de mejores opciones dando vueltas por el streaming e internet.

Calificación 6/10

Crítica: La frecuencia Kirlian

Por Jorge Marchisio

Volvemos a las reseñas del cine nacional, y en especial, uno que es bastante querido en este medio, y que de a poco nos empieza a llegar con más frecuencia, y es el terror y/o ciencia ficción. Hoy nos centramos más en la primera rama, con La frecuencia Kirlian, y que se va a poder ver en las salas a partir de este jueves.

Dirigida y escrita por Cristian Ponce, nos vamos hasta la ficticia localidad de Kirlian, en alguna zona rural de Buenos Aires. Justo la noche donde un cometa va a pasar por los cielos porteños, un programa de radio local, La frecuencia Kirlian, va a presentar diferentes invitados para que compartan historias extrañas que se dan en las calles del pueblo.

Antes de continuar, vale aclarar que ya existe una serie con el mismo nombre, que fue emitida en el 2017. Pero como aclaró su creador, no es necesario haberla visto para entender la película, algo que se agradece, debido a la poca difusión que tienen estos proyectos, y que, por ende, seguramente muchos desconocían de La frecuencia Kirlian en su formato episódico.

Pero ahora sí, centrándonos en la película. La verdad es que es bastante entretenida. Primero porque al ser diferentes relatos, cada historia dura lo justo y necesario para no aburrir, pero al mismo tiempo, para contar algo. Y si bien algunas recuerdan a otros relatos, tampoco es que se sientan como un plagio. Aparte que el hecho de saltar de animación a live action, ayuda bastante.

También otro factor que la hace muy digerible y que se pase volando, es que dura muy poco. Apenas una hora y media promedio entre créditos iniciales (que si son vitales para la trama) y finales, que recomiendo ver, en especial, como señal de respeto para todos los involucrados en este proyecto.

Pero toca hablar un poco de lo malo. Primero lo ya mencionado, que, si alguien se pone medio espeso, las historias se sienten inspiradas en relatos conocidos. Aparte que muchas veces, la animación si bien es funcional con el tomo que se maneja, peca demasiado de simplista. Nos hubiera gustado ver un poco más detalles.

La frecuencia Kirlian es una película recomendable, tanto para si son fans del cine de género, como para aquellos que aún no saben que se hace dicho cine en nuestro país. Seguramente más de uno se va a sorprender.

 

Calificación 7.5/10

Reseña: La imaginación enferma

 

Marcelo Savignone y la Compañía Cuerpos nos arrojan una pregunta incómoda: ¿Sirve de algo el arte frente a un mundo en destrucción que nos devora?

La obra parte de una representación de Un enemigo del pueblo, el clásico de Henrik Ibsen. Sin embargo, este inicio es solo el cimiento de una demolición planificada. Un gesto disruptivo quiebra la ficción, exponiendo las «costuras» del drama burgués y obligando al espectador a abandonar su rol pasivo; Transformándose en un ejercicio filosófico y una crítica a la hipocresía social. La puesta desarticula los artificios escénicos para enfrentar al público con la ineficacia del arte cuando este se vuelve un mero objeto de consumo.                              

El elenco —integrado por Leandro Arancio, Milagros Coll, Sofía González Gil, Valentín Mederos, Guido Napolitano, Belén Santos, Tatiana Sarbia y el propio Savignone— despliega una entrega física y actoral total. La música, el vestuario y la iluminación no son accesorios, sino herramientas eficaces que atrapan la atención del espectador y lo mueven constantemente entre la reflexión y la sorpresa. Combinando dosis precisas de comedia del arte, filosofía y actuaciones notables, lleva al espectador a un viaje muy bello y reflexivo a la vez, que se disfruta desde la platea y que nos deja con más preguntas  que certezas.                                                                                             

Sábados de abril y mayo, 17 hs. en el Teatro del Pueblo, Lavalle 3636, CABA.