Crítica: El Heladero

Por Jhon Wolf

 

 

Eli Roth extrañaba ensuciar el verano y encontró la excusa más literal posible. “El heladero”  no quiere asustar, quiere provocar arcadas y ver cuántos se quedan mirando.

 

Resumen:

Pleno verano en Bayleen Bay, un pueblo que vive de postal y protector solar. Aparece un heladero de sonrisa fija, delantal blanco y bigotito, y reparte helado gratis a los chicos del colegio. A las horas, esos mismos chicos, con la boca todavía manchada, se convierten en máquinas de matar a sus propios padres. Es el nuevo slasher de 2026 escrito, producido y dirigido por Roth, de 86 minutos, con Ari Millen como el heladero y el propio Roth como Marty, el padre del único pibe que no probó nada por su intolerancia a la lactosa.

 

Lo que me gustó:

Casi nada. El concepto del chico que se salva por no poder comer lactosa y la hermana que queda paralizada tiene un segundo de ironía involuntaria que funciona. Si te gustaba el Roth de “Cabin Fever” y “Hostal”, acá vas a encontrar el mismo fetiche por el pueblo idílico que se pudre.

 

Lo que no me gustó:

El resto. No hay personajes, no hay tensión, solo una serie de asesinatos cada vez más ridículos, sangre berreta, diálogos imposibles y una producción que se nota barata. Tira discriminación para todos lados, abusa de inteligencia artificial y cuando intenta explicar el porqué del heladero, explica menos. Tiene escena post-crédito, no aporta nada.

 

A quién se la recomiendo:

Solo a quien se quiere reir y desconectar un rato. Si buscás terror con ingenio, suspenso o aunque sea un buen rato pochoclero, esta no es.

 

Calificación: 3/10

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