Reseña: La Ratonera

Tuvimos el placer de asistir a la función de prensa de La Ratonera, la célebre obra de teatro escrita por la indiscutida maestra del género policial, Agatha Christie. Como es sello de la autora, la historia reúne los mejores ingredientes del género de misterio: un grupo de personajes singulares, una locación aislada que obliga a la convivencia y un asesino oculto entre los presentes. Todos son sospechosos y el espectador queda invitado a jugar, especular y armar sus propias teorías hasta el desenlace.

La puesta en escena nos transporta de inmediato a una pintoresca hostería a pocas horas de Londres, dispuesta a recibir a sus primeros huéspedes en una jornada donde la nieve es protagonista. Sin embargo, un crimen cometido en la capital genera inquietud, y un temporal deja a los visitantes completamente incomunicados. A partir de allí, se despliega una trama atrapante con las dosis justas de misterio y humor. En medio del peligro constante, los secretos del pasado de cada personaje empiezan a salir a la luz, revelando los verdaderos motivos que los llevaron hasta allí.

El punto alto de la noche es, sin dudas, el trabajo del elenco, integrado por Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Romina Gaetani, Andrés Gil, Walter Quiroz, Carlos Santamaría y Malena Solda, junto a la participación especial de Betiana Blum. Todas las interpretaciones están a la altura del desafío, aunque es justo destacar la imponente presencia de Romina Gaetani como la anfitriona de la hostería, y el gran trabajo de Betiana Blum en el papel de una huésped tan quejumbrosa como estorbosa, clave en el desarrollo del conflicto.

Por su parte, el Teatro Liceo luce impecable con una escenografía bellísima que recrea a la perfección la atmósfera de la hostería, muy bien acompañada por un diseño de luces y sonido que potencian el clima de intriga de principio a fin.

La Ratonera es, en definitiva, una propuesta imperdible de la cartelera porteña. Una obra que se luce por la solidez de su guión, la destreza interpretativa de su elenco y la vigencia inagotable del mejor misterio clásico.

Deja un comentario