Análisis: Warcraft III Reforged: Reino olvidado para PC

Los viejos tiempos han vuelto

 

Si me hubieran dicho hace unos meses que ahora mismo estaría escribiendo sobre una nueva expansión oficial de Warcraft III, habría jurado que se trataba de un delirio febril. Si bien no es la primera vez en la historia que se lanza contenido para un juego que llevase años congelado en el tiempo, el caso del que hablamos hoy es uno de los más extremos del medio, ya que la última expansión oficial para Warcraft III salió hace más de 20 años.

 

A ello, se le suma que la historia detrás de Warcraft III: Reforged no está plagada de muy buenas opiniones. Cuando salió originalmente en 2020, molestó a prácticamente a todo el mundo. Su principal característica era un nuevo estilo gráfico que rompía con la esencia del juego y era considerado por mucha gente peor que el original. Junto a ello, esta nueva versión dificultaba el acceso a la original, lo que empeoró todavía más las opiniones de la gente.

 

Pero los años han pasado y, sorprendentemente, Blizzard ha escuchado y aprendido. El propio Warcraft III: Reforgedrecibió hace un par de años una actualización que mejoraba notablemente la experiencia.

 

Creo que todos pensábamos que ese era el broche final de la aventura, pero en la BlizzCon de 2026 nos encontramos con un Blizzard ilusionado por sus orígenes, otra vez dispuesto a escuchar a sus seguidores y darles parte de lo que piden. Esta nueva expansión de Warcraft III es una prueba de ello.

 

Warcraft III: Reino Olvidado es la primera campaña oficial del juego en contar dentro de su equipo de desarrollo con miembros de la comunidad de modders del título. Para el desarrollo de esta nueva aventura, Blizzard ha contratado a desarrolladores de Hive Workshop, conocidos por diseñaraventuras y mejoras tanto para Warcraft III como para la versión Reforged.

 

Es por ello que desde las raíces de esta nueva campaña corren venas de nostalgia y amor por una de las más grandes obras dentro del género RTS. Reino Olvidado se sirve del estilo de juego de la campaña de Rexxar, mucho más centrada en el desarrollo de unos pocos personajes que en la gestión de ejércitos. 

 

 

Así pues, en esta ocasión seremos testigos de la caída de Lordaeron y la fundación de una de las grandes ciudades de Azeroth, mientras vivimos de primera mano los acontecimientos que llevaron a los no muertos a la Horda, así como la formación de los Renegados de Sylvanas.

 

Pese a que actualmente la carga narrativa de la franquicia viene marcada por World of Warcraft, fue la saga Warcraft la responsable de diseñar y mostrarnos un mundo fascinante que lleva décadas con nosotros. Por lo tanto, volver a los orígenes de una de las zonas más queridas de la Horda es todavía mejor si lo haces a través de las mismas gafas de siempre, y así ha sido.

 

Uno de los grandes cambios de esta expansión es que se deja de lado el apartado artístico del Reforged y se introduce un nuevo modo, la Edición Definitiva. En esta, se mejoran la calidad y la resolución de las texturas, pero no se abandona su estilo clásico, ni mucho menos los diseños artísticos originales. Es, definitivamente (como su nombre indica) la mejor forma de disfrutar de Warcraft III: Reforged, aunque por desgracia, de momento es únicamente accesible a través de Reino Olvidado.

 

En resumidas cuentas, Reino Olvidado no solo es una expansión a la altura de las originales, sino que sirve como declaración de intenciones de lo que puede deparar el futuro de la franquicia, cada día un poco más brillante.

Supongo que será la nostalgia o las ganas que tengo de volver a Azeroth en WoW Forever, pero la llegada de esta nueva expansión y su filosofía de diseño ha conseguido que vuelva a creer en Blizzard y me hace confiar en que los grandes tropiezos de los últimos años están poco a poco siendo subsanados.

Nota:9/10

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