Análisis: The Serpent Rogue para Nintendo Switch



Por Luciano Macchioli

Team 17 siempre se caracterizó por apostar en las desarrolladoras que buscan algo diferente. En ocasiones, nos han traído joyas atemporales, como Overcooked, Moving Out y Blasphemous, entre otros. Sin embargo, también existieron momentos en que se pasaron de innovadores.
El elegido en este caso es el estudio ucraniano Sengi Games con su proyecto más reciente: The Serpent Rogue.


La historia se presenta de manera muy confusa: habla de la infinita armonía que vemos en una serpiente que se muerde la cola y cómo al romperse ese ciclo perfecto, los seres vivos del planeta se verán corrompidos. A través de nuestro protagonista, deberemos eliminar la corrupción del mundo y encausarlo nuevamente en un ciclo perfecto. No es que tenga algo contra las analogías, pero si llevo media hora con el mando en las manos y todavía no se sabe si es un plataformero, un RPG o un juego de fútbol, es porque el inicio es, como mínimo, desordenado.
Luego de este montón de nada, entenderemos que es una aventura de generación procedural en la que el crafteo tendrá el protagonismo, aunque es uno bastante deslucido…


La fabricación de pociones será importantísima y esta sí cumple con un mínimo de variantes para que tenga sentido su existencia. No pasa lo mismo con el armamento, que es muy limitado.
Y si hablamos de armas, tenemos que hablar del sistema de combate: uno de los más olvidables y toscos que tuve la oportunidad de probar. Los movimientos de nuestro protagonista son extremadamente simples, no podremos “dashear”, sólo correr alrededor de los enemigos y asestar golpes simples o cargados. La utilización de pociones le da cierta chispa de gracia, pero se queda lejísimos del aprobado.
El diseño de los enemigos, al fin, está bien logrado. Tendremos a disposición de un bestiario en el que tendremos datos de los mismos, las formas de dominarlos y demás detalles.
El apartado artístico es aceptable. Los entornos están bien adaptados y la paleta de colores oscura ambienta de manera indicada esa corrupción que se supone está presente.
A veces, uno no logra explicarse por qué títulos increíbles pasan bajo el radar de la mayoría de jugadores. Otras veces, como en este caso, se explica perfectamente. The Serpent Rogue es un título que no propone nada nuevo. Utiliza fórmulas vistas cientos de veces, pero peor ejecutadas. No es un título que pueda recomendar.


Basta de querer robar con lo visualmente llamativo. Si el presupuesto es limitado, como se aprecia en este caso, enfóquense en pulir una jugabilidad que sea disfrutable. Porque por lindo que resulte, si el juego aburre, quedará olvidado en cuanta biblioteca se encuentre.


Calificación: 4/10

Reseña: El almacén del fin del mundo

Las risas están en el protocolo

El subgénero postapocaliptico puede parecer angustiante hoy en día, si bien resurgió luego de los acontecimientos globales que ya conocemos, a veces hay producciones artísticas que sobresalen y dan una mirada refrescante.



«En una ciudad arrasada por una epidemia, nuestros protagonistas se reúnen en uno de los pocos sitios que aún quedan en pie, un exclusivo restaurant-bunker, donde se está permitido acceder al privilegio más escaso y codiciado por la humanidad, el encuentro con el otro. Allí, ellos darán rienda no tan suelta, a sus más mundanos placeres: comer, beber, cantar y bailar. Por supuesto que todo bajo estrictas normativas a cumplir y ante la mirada inquisidora de un implacable camarero». Este el texto de la obra de Martín Henderson, la cual también dirige y actúa.

Dolores Ocampo, Leonardo Saggese y Martin Henderson forman parte del elenco de esta tragicomedia. A estilo de 28 days later versión argentina, esta comedia oscura llega con fuerza y se divide en dos actos muy distintos entre sí. El primero lo cómico e histriónico de la situación protocolar de un curioso restaurante de alta categoría con un solo empleado, acá Matías Henderson brilla con su papel de mozo metiche, estresante y apegado a los protocolos. Dolores Ocampo con su carisma, entrega y dotes vocales nos van a dejar atónitos. El segundo acto llega más hacia el lado del subgénero postapocaliptico, lo cual da un giro de tuerca y va hacia lo macabro, tenso y thriller, pero sin dejar perder la comedia.

La escenografía de Christian Gadea y Martin Henderson es imaginativa, sencilla pero ningún recurso se desaprovecha. La cámara de desinfección está muy bien realizada.El almacén del fin del mundo es una ingeniosa comedia dónde lo absurdo, lo trágico y lo postapocaliptico convergen muy bien. Martin Henderson y Dolores Ocampo están de maravilla.

Disponible los viernes a las 20 horas en el Teatro Extranjero (Valentín Gómez 3378) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
Instagram: cachalote94

El Centro de Experimentación del Teatro Colón estrena Bosque de Creadoras. Jueves 19 de mayo, 20:00 horas.

El Centro de Experimentación del Teatro Colón estrena Bosque de Creadoras



Una propuesta que reúne a una generación de compositoras radicales del programa de Música Expandida de la Escuela de Arte y Patrimonio de la Universidad Nacional de San Martín: Victoria Barca, Cecilia De Feo, Maga Clavijo, Ailín Grad, Camila Reboratti y Carola Zelaschi.




El jueves 19, viernes 20 y sábado 21 de mayo a las 20:00 horas, y el domingo 22 de mayo a las 17:00 horas, el Centro de Experimentación del Teatro Colón presenta Bosque de creadoras, una obra performática e instalativa que pondrá en escena a una generación de compositoras radicales, donde cada una propondrá un recorrido físico por postas en la sala, en las que desarrollarán sus universos de instrumentos y obras.



La producción será dirigida por el director de Música Expandida, Escuela de Arte y Patrimonio de la Universidad de San Martín, Sebastián Verea. La escenografía estará a cargo de Noelia González Svoboda, la iluminación es de Sebastián Viola y Luis Casella Horn, y la presentación contará con la interpretación y puesta en escena de obras e instalaciones de las compositoras Victoria Barca, Cecilia De Feo, Maga Clavijo, Ailín Grad, Camila Reboratti y Carola Zelaschi.



Acerca de la residencia

A lo largo de dos semanas de residencia, el Centro de Experimentación del Teatro Colón pone en el centro de la escena a una generación de compositoras radicales del programa de Música Expandida de la Escuela de Arte y Patrimonio de la Universidad Nacional de San Martín. Desde una perspectiva moderna de la composición, la luthería y el pensamiento transdisciplinar, hibridan técnicas y herramientas para presentar seis piezas originales en un recorrido que, sutilmente, las conecta y pone en diálogo.

Acerca de las producciones

Brenda Hillman empieza el poema Sutra de la Teoría de Cuerdas con una declaración sobre los tipos personales que existen en la poesía. El “yo”, escribe, “es una aguja que algunos encuentran útil, aunque el hilo, por supuesto, es una sombra.”

El hilo que teje estas seis obras es precisamente la puesta en sombra del “yo” que atraviesa el tiempo y experimenta el mundo, una duda necesaria sobre la ilusión de ser alguien que está en el centro de la conciencia produciendo memorias. Cada trabajo nos desplaza de nuestro centro aparente, y el recorrido por las seis experiencias nos convierte en la aguja ilusoria de Hillman, tejiendo una continuidad frágil que, sabemos, puede romperse en cualquier momento.



Las entradas se encuentran a la venta y podrán adquirirse de manera online a través de http://www.teatrocolon.org.ar.



También de manera presencial en la boletería del Teatro Colón (Tucumán 1171) de lunes a sábados de 09:00 a 20:00 horas y domingos de 09:00 a 17:00 horas, y en el local de Tu Entrada que funciona en la calle Viamonte 560 (Local 5) de lunes a viernes de 09:00 a 16:00 horas.

Cristian Castro y su vuelta a la Argentina en Movistar Arena.

Por Sebastián Arismendi



Luego de más de dos años sin volver a Argentina (por la pandemia) vuelve Cristian Castro, esta vez causando más furor y conmoción en sus fieles fans. Un único show en Buenos Aires en el Movistar Arena en Chacarita. Entradas agotadas, 15000 personas coparon el estadio de recitales y cantaron en unísono los grandes éxitos del divo de la balada mexicana.



Cristian Castro nació en Ciudad de México en 1974, hijo de una familia de artistas, su carrera comenzó desde muy chico, no fue hasta los años noventa en que su fama internacional estaría en lo más alto. El pasado sábado 7 de mayo el cantautor reconfirmó que sus seguidores en Argentina siguen estando y que lo apoyan más que siempre.

La organización del Movistar Arena fue prolija, desde un par de horas antes de iniciar el show, los fans ya estaban esperando con ansias entrar. Se vendían remeras, luces y cintillos de colores con el nombre del cantautor, el menchandaiser callejero se copó. Una vez adentro la entrada fue ordenada, muchos aprovecharon para comprar pochoclos y panchos para disfrutar del espectáculo. Llegada las 22 horas, se vio el reflector que iluminaba al divo de México, acto seguido el Movistar Arena tembló por los gritos de euforia del público.



Castro interpretó los éxitos que lo hicieron popular en su momento, canciones que ya son clásicos en la cultura pop iberoamericana. Temas como volver a amar, lloran las rosas, no hace falta, por amarte así y azul fueron parte del repertorio del recital de hora y cuarenta de duración. No sobraron las palabras de agradecimiento del cantante a su público, con mucha emoción dedicó el concierto a su abuela y a sus seguidores en Argentina que siempre estuvieron con él desde sus inicios. Momentos cómicos también pasaron, desde sus fans pidiendo que baile hasta el recibir una prenda femenina lanzada por una fan a la tarima.

El público no se limitaba a los baby boomers o millennials, tampoco el grupo de chats de mamis de whatsapp, también muchos jóvenes menores a 25 años y parejas. Castro prometió volver a Argentina, aclaró su compromiso con su público y agradeció la gran acogida y los aplausos eufóricos de sus fieles seguidores.


Este servidor salió con la voz ronca de tanto cantar los éxitos del divo mexicano, ¿Quién no?

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
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Crítica: Llamas de venganza

Llamas de venganza (Keith Thomas, 2022)
Cuando promocionan una película o serie basada en alguna novela de Stephen King hay mucha expectativa de cómo será la adaptación. El escritor estadounidense publica en promedio cada dos años, ha tenido éxitos como también resultados regulares, no siempre sus representaciones resultan satisfactorias..



Basada en la novela clásica de King (1980), esta historia trata de una joven que desarrolla habilidades piroquinéticas y que es secuestrada por una agencia gubernamental secreta que quiere aprovechar su poderoso don como arma.
Ryan Kiera Armstrong, Zac Efron y Sydney Lemmon son los protagonistas de este filme de ciencia ficción- horror.

En 1984 Mark L. Lester había dirigido la primera adaptación, la joven promesa infantil de la época, Drew Barrymore hizo del papel de Charlie, esta jovencita con poderes pirómanos.
Llamas de venganza mantiene un ritmo acelerado por lo que no te das cuenta cuando termina, posee un buen maquillaje y paleta de colores donde destacan los colores rojos, amarillos y naranja. La actriz infantil Ryan Keira Amstrong (conocida por la serie canadiense Anne with a E) a su cortísima edad (12) hace un papel oscuro, lo cual la puede catapultar a roles diferentes a los que haría alguien de su generación.

El resto… Dejo que las comillas hablen por mí.
La película inflama por lo mal desarollada que es, el guión hace aguas por todas partes, en los primeros 20 minutos vemos el resumen de lo que es. No deja nada a la imaginación y se vuelve un resultado obvio y torpe. Las escenas de «terror» parecen haber sido sacadas de X- men: New mutans. La música es excesiva y no da tiempo a contemplar los sonidos que pudo explotar. Llamas de venganza es un filme que podría funcionar en Netflix, llevarla a la pantalla grande es una perdida de tiempo y dinero.

Calificación 4/10

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
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IL DIVO: Una emotiva gala en el Luna Park

Este domingo 8 de mayo se presentó en el estadio Luna Park la banda IL divo, en una gira muy especial, ya que en diciembre de 2021 falleció el integrante Carlos Marín como consecuencia del Coronavirus, y es por eso que este show fue atravesado por un homenaje a el.

La gala comenzó con este homenaje a Carlos Marín, un homenaje que se fue extendiendo durante toda la noche, contando lo que su figura representó y seguirá representando para la banda con mensajes muy emotivos y canciones que mantienen vivo su recuerdo. El público copó el estadio Luna Park donde se sintió las ansias por ver a este reconocido grupo y también ser participe de un sentido homenaje.

Desde La Butaca Web pudimos estar presentes desde cerca y capturar algunos momentos que se vivieron en la noche del domingo, y que compartimos en esta nota y en publicaciones a través de nuestras redes sociales. Además del homenaje a Marín se tomó el espacio de la canción «Héroe» para dedicarlo a los médicos, enfermeros y todo el personal de salud que fueron los que estuvieron al frente de la batalla durante la pandemia, una pandemia que afectó al grupo desde muy cerca.

Además de la emoción fue una noche llena de música , dónde el público pudo entonar los mayores éxitos del grupo y en dónde también cada una de las voces de IL divo brillaron en vivo con una presencia espectacular. Esto también fue en un principio , la oportunidad para presentar su décimo álbum de estudio «For Once In My Life: A Celebration Of Motown». La colección de celebración de IL Divo de clásicos de Motown incluye su interpretación distintiva de canciones que encabezan las listas como «I’ll Be There» (The Jackson 5), «For Once In My Life» (Stevie Wonder) y «Say You, Say Me» (Lionel Richie). Además, el cuarteto presenta nuevas colaboraciones con el grupo superestrella Boyz II Men («I’ll Make Love To You»), el legendario Smokey Robinson («The Tracks Of My Tears») y la incomparable voz del cantante y compositor Marvin Gaye (“Ain’t No Mountain High Enough”). El álbum de 10 pistas realmente muestra los increíbles talentos vocales del cuarteto mientras rinden homenaje a los artistas legendarios y al sello que ha sido parte del tejido musical de Estados Unidos y el mundo durante más de 60 años.

Agradecemos enormemente a María Peluffo por permitirnos acceder al show para su cobertura fotográfica , donde estuvimos más que felices de presenciar un maravilloso show.

*créditos de fotos: Luciana Estela Aguilar

Reseña: El Cónsul

La magia del Teatro Colón

Es uno de los destinos más codiciados por los turistas nacionales e internacionales que visitan Buenos Aires. Para quienes son porteños pero nunca han entrado, es un misterio magnético, para quienes pudieron ver la ópera, ballet o sinfónica, un sueño hecho realidad.



Luego de dos años de cierre debido a la panademia, el Teatro Colón tiene el honor de traer una ópera poco conocida en el ámbito internacional: El Cónsul.

Cuando se piensa en Ópera nos imaginamos las grandes representaciones italianas, es que estos la inventaron y la hicieron un género sotisficado que, a pesar de los tiempos actuales dónde la música popular electrónica tiene más peso, la ópera sigue con ganas de vivir… ¿Pero una ópera en inglés? El cónsul es una ópera compuesta por Gian Carlo Menotti (1911-2007). Estrenada en 1950 en Filadelfia, esta fue la confirmación del gran poderío artístico del italiano radicado en Estados Unidos.

Justin Brown es el director musical de este magno evento, él junto a un gran equipo de profesionales y artistas, adaptan esta ópera que habla sobre la burocracia, la corrupción estatal y la perdida de la esperanza. En tres actos se divide la historia ambientada en un país posiblemente ubicado en Europa oriental, sus personajes son presionados por un gobierno corrupto, estos solicitan una visa pero esta nunca es otorgada por las torres de papeles que deben presentar y las trabas burocráticas. ¿Podrán salir del país?, ¿Podrán tener el tan ansiado sello?

Leonardo Neiva (barítono), Carla Filipcic Holm (soprano), Adriana Mostrángelo (soprano), Virginia Correa Dupuy (mezzosoprano), Héctor Guedes (bajo), Pablo Urban (Tenor), Alejandro Spies (Barítono), Marisú Pavón (Soprano), Marina Silva (Soprano), Rocío Arbizu (Mezzosoprano) y Sebastián Sorarrain (Barítono) forman parte del grupo de cantantes liricos de esta ópera.

Jorge Ferrari con su escenografía y vestuario nos trae un ambiente gris, monótono y tedioso, emula a las oficinas donde el tiempo pasa lento y los ánimos se adormecen, a su vez también caracteriza la opresión del sistema hacia sus ciudadanos en este escenario giratorio. Rubén Szuchmacher dirige la escena de esta ambiciosa ópera. Su visión de El cónsul está puesta ante nosotros, podemos ser parte de una situación que nos identifica pues hemos estado eternas horas yendo y viniendo en alguna oficina estatal.

El cónsul es una ópera en inglés que quizá no conozcamos antes de entrar, pero una vez que salgamos estaremos satisfechos por el resultado y el gran trabajo de categoría que siempre ha hecho, hace y hará El teatro Colón.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

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Análisis: Postal 4: No Regerts para PC

Por Alejandro Corell

Hace un par de décadas, el medio era muy distinto al que conocemos hoy. Las salas de arcade estaban disfrutando de sus últimos tiempos de esplendor frente a la cada vez más habitual tendencia a disfrutar de consolas personales en el propio hogar. Siendo pues habitual que los padres vigilaran a que jugaban sus hijos dentro de casa, se destaca una sensibilidad generalizada de la población adulta a la violencia explícita de la que muchos juegos se servían. En 1993 Doom ofreció múltiples y sangrientas razones por las que luchar por las que luchar por la prohibición de los videojuegos era una guerra donde merecía la pena participar para un gran sector de la población.



Es por ello que la llegada en 1997 de la primera entrega de Postal es tan reseñable. De mano del equipo estadounidense de Running with Scisors debutaba en PC un título cuya principal características eran sus altísimas dosis de violencia injustificada. Sin mucha premisa, las primeras andanzas del Postal Dude no eran más que una serie de mapas donde usar nuestro arsenal para matar a todo aquello que se nos ponga por delante sin plantearnos mucho si merece o no recibir plomo.

Pero este título no fue el responsable del renombre que se ha formado la saga, sino que todo se debe principalmente a su secuela. Postal 2 llegaba en 2003, ofreciendo nuevas y mucho más altas dosis frenetismo en forma de un shooter en 3D. Si bien, todo aquello en lo que el título mejoraba respecto al primero también iba acompañado de aproximadamente el doble de chapuzas. Postal 2 era y es un juego roto, con un sistema de control tosco, una narrativa simple y poco lógica y una inteligencia artificial inferior a la de una aspiradora. Pero estas características no fueron vistas como errores sino como features. La gracia principal del título es que todo está mal, lo que permitía que el jugador viviese toda una serie de situaciones absurdas que podían considerarse desternillantes para la época. No hace muchos años que otro título, Goat Simulator lograba en cierta medida el mismo hito, el de vender un juego por estar roto.



Pero los tiempos cambian, y el público no se conforma siempre con lo mismo. 8 años después llegaba a Steam Postal 3, con una primera señal de alerta en el hecho de que el equipo de desarrollo no contenía en su mayoría a los miembros originales. Postal 3 estaba roto, pero no de la forma que lo estaba su predecesor. Tal fue el batacazo que más de una década después, la cuarta entrega de la saga reemplaza los sucesos de la anterior. De esta forma, Postal 4: No regerts, comienza tras los acontecimientos de la segunda entrega y sus DLC.

Para esta cuarta entrega, Running with Scisors vuelve a la esencia original de la saga con el sucesor espiritual de Postal 2. Postal Dude y su fiel compañero canino han perdido lo poco que tenían y vagan por el desierto de Arizona buscando una forma de subsistir. Edensin, una pequeña ciudad, será suficiente para ello. De esta forma empieza nuestro periplo y nuestra puesta en contacto con el título, donde aparece el primer gran problema.





Uno de los puntos fuertes de Postal 2 era su rigidez y tosquedad. Pero los años han pasado y nos hemos acostumbrado a sistemas de juego más intuitivos que faciliten la experiencia. Aprender cómo controlar todas las funciones del título es un quebradero de cabeza, con acciones y atajos de teclado que no terminan de ser intuitivos. Lo que si es intuitivo y fácil es pegar patadas, y es una tarea casi suficiente para completar toda la aventura.

Otro factor fundamental era la cutrez de la que el título se servía. El estilo “crappy” era un fuerte atractivo a principios de siglo, pero a día de hoy nos hemos acostumbrado a niveles técnicos superiores, incluso en cuanto a la falta de este se refiere. No considero que se haya terminado de hacer bien el hacer el juego mal, obteniéndose un resultado agridulce que se coloca a medio camino entre la segunda y tercera. Situaciones como la falta de físicas en la mayoría de los objetos del entorno, los cuales quedan reducidos a inmuebles, sacan de la experiencia de juego rápidamente. Algo tan simple como que una botella se rompa al dispararle no ha tenido cabida en la hoja de ruta del equipo y, la inteligencia artificial es realmente mala, pero no de una forma divertida. Los personajes se enganchan en todas las esquinas, se bloquean, pierden el rumbo más rápido que una brújula frente a un imán de neodimio.

Pero una vez abracemos el caos, y asumamos que todos estos factores nos van a acompañar el resto del viaje, podremos disfrutar del resto. Y es que la experiencia final tras jugar Postal 4 no es tan diferente a la que en su día sentí con la segunda entrega. Si bien lo he disfrutado menos, tal como hemos comentado, sí que he soltado alguna que otra carcajada al resolver conflictos a base de orines, o liándome a palazos con todo lo que se menee. El Postal Dude sigue siendo igual de alocado, y no sólo contaremos con el doblaje original, sino que podremos elegir entre una serie de voces icónicas. El rendimiento en otro orden de cosas, es nefasto. Es increíble lo mal que funciona el juego incluso en un ordenador de gama media/alta. Los bajones de FPS, los parpadeos o crasheos son algo de lo que no nos vamos a librar.




En conclusión, Postal 4: No Regerts intenta emular la experiencia vista en la segunda entrega, sin llegar a conseguirlo del todo, pero siendo infinitamente mejor que la tercera. Todo aquel que entre al ruedo con la mente abierta, conociendo la saga y teniendo una idea de lo que se va a encontrar podrá disfrutar de esta aventura. No recomiendo la entrada a nadie que no conozca de antemano y haya disfrutado previamente de la saga. Este es uno de los casos donde el factor nostalgia es fundamental para asegurar el disfrute. Pero bueno, si no me queréis hacer caso, no es mi problema. Yo no me arrepiento de nada.

Calificación: 7/10.

Reseña: Lino y Leno y el tripulante ocioso

Fantasía para evadir

En tiempos de horror, los desamparados y olvidados por la sociedad siguen estando. Los vemos todos los días en la calle pero omitimos, ¿Qué pensaran y qué soñaran?
Entre las barbaries que se cometen, hace casi dos años dos personas sin hogar fueron quemadas en los límites de la ciudad. El hecho causó conmoción por el grado de sadismo y crueldad de los atacantes. ¿Puede la fantasía hacernos evadir la cruel realidad?



«La humanidad ya no volverá a ser la misma luego de la llegada del Tripulante Ocioso. En el nuevo orden, Lino y Leno tienen la responsabilidad de proteger el portal, y así garantizar la necesaria diferenciación de clases. Mientras se preparan en su búnker para el inminente ataque, ambos se entretienen jugando y compartiendo parte de su pasado». Esta es la reseña de la obra escrita y dirigida por Francisco Ruiz Barlett.

Leo Trento y Enrique Dumont protagonizan esta conmovedora historia. Ambos encarnan a unos amigos tan unidos y tan cercanos, que en su amistad van a recrear un mundo donde ambos se protegen, este les permite escapar de la triste realidad de vivir en la calle.
La química entre los actores es sin igual, al ingresar al teatro y al salir del mismo, ambos no salen de sus personajes. Francisco Ruiz Barlett nos lleva un texto onírico y poético, todo esto acompañado con dosis de humor y reflexión social. Junto a la escenografía de Tadeo Jones y las luces de Samir Carrillo, se presenta un frente de batalla orquestado para combatir a un enemigo invisible, los personajes están atentos a este. La iluminación es sublime y es un factor importante en la historia.

Lino y Leno y el tripulante ocioso es poesía llevada a las tablas, un imaginario de dos personas abandonadas por la sociedad y con un triste final, pero que cuya conexión y fantasías, los harán evadir el destino que les ha tocado.

Disponible los lunes a las 21:15 en el Método Kairos (El Salvador 4530) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
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Reseña: Golda Meir

La dama de hierro israelí

Golda Meir fue y es un personaje importante para la historia internacional. Nacida en Kiev, radicada en Estados Unidos, se convirtió en una de las firmantes de la creación del Estado de Israel, asi como también una importante ministra y política. No obstante, finalizados los años 60, Meir se convierte en la primera mandataria en dirigir un país en el mundo. Sus decisiones políticas darían un giro trascendental a lo que hoy conocemos como Israel.



«En el momento menos oportuno de su vida, cuando atraviesa una dura enfermedad y se da por retirada de la política, Golda Meir (interpretada magistralmente por Marina Munilla, ganadora del PREMIO ACE REVELACION FEMENINA), recibe el llamado del Partido Laborista para ser Primera Ministra. La decisión de aceptar o no el cargo se verá condicionada por los recuerdos de su vida política, y por las constantes presiones de su entorno más cercano. Luego de aceptar el puesto para continuar su lucha incansable en pos de lograr la paz para el Estado de Israel, tomará finalmente una decisión de la cual se arrepentirá el resto de sus días: no atacar a tiempo el día de Yom Kippur».

Marina Munilla y Gerardo Grillea escriben esta ambiciosa obra histórica. Encabezada por Marina Munilla en el papel protagónico junto al amplio y talentoso elenco conformado por: Alejando Stordeaur, Mario Riccio, Claudia Kotliar, Ana Rosa Selaro, Juan Fernández, José Luis Calcagno, Nora Glazer, Gustavo Roza, Tomás Bertoldi y Julián Flaszman.

El Teatro Border tiene el honor de presentar la historia de Golda Meir. Munilla interpreta a la primera ministro de Israel de una manera soberbia, atraviesa su ascenso y ocaso al mundo político, a su vez su lado más fuerte y vulnerable.
Las líneas que ella escribe junto Grillea son inteligentes, sagaces y llenas de referencias históricas. Se nota un arduo trabajo de investigación por parte del dúo.

Grillea también se encarga de la escenografía, la misma refleja la tensión de una sala de reuniones en crisis política, a su vez los detalles y paleta de colores grises, aportan solemnidad. Todo esto junto a la música de Gustavo García Mendy, hacen de esta un obra un deleite narrativo y estético. Marina Munilla nos ofrece un papel digno de aplaudir hasta el cansancio, una interpretación que se puede trasladar al cine sin problemas. Un retrato histórico de un personaje tan particular. Una visión distinta de Golda Meir.

Golda Meir se presentó en el Teatro Border los domingos. El equipo comenzará una nueva obra junto al mismo elenco, esta vez inspirada en la vida de la famosa actriz sueca Ingrid Bregman, también en el mismo teatro.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
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