Crítica: Boda Sangrienta

Por Leonardo D’Assaro
Los ricos no piden permiso

La familia Le Domas, es una familia multimillonaria que a través de varias generaciones fue construyendo su fortuna creando nuevos e interesantes juegos de mesa. O sea, les gusta mucho todo lo que envuelva lo lúdico e ingenioso. Así que cada vez, que aparece un nuevo integrante para sumarse a su hermosa familia, luego de casarse, lo hacen participar de un juego al azar que resulta de la elección de una carta. A nuestra protagonista, la bella Samara Weaving (una actriz australiana, con un rostro con reminiscencias a Margot Robbie) le toca el juego “Hide and Seek”, o simplemente las famosas escondidas. Lo que al principio parece un simple y tonto juego, empieza a tornarse peligroso, cuando el verdadero objetivo es que ella muera antes de que amanezca.
Película muy bien ejecutada por el tándem de directores Tyler Gillett, Matt Bettinelli-Olpin, quienes ya habían realizado películas de género, pero destacan con está que al momento es su mejor obra.
Ambiente opresivo y humor negro, con una gran actuación de la protagonista, en donde nada debe tomarse en serio, y que si te gustan las emociones fuertes seguramente vas a salir satisfecho.

Calificación: 7 de 10

Pantallazo festivalero: Vistazo latinoamericano (34º MDQ Film Fest)

Por: Gonzalo Esteba Borzino

Cobertura del 34º Festival de cine de Mar del Plata

La protagonista (Argentina) || Dirigida por: Clara Picasso

“Luego de detener un robo de forma accidental, Paula se hace relativamente famosa: sale en la tele y en los diarios, la reconocen por la calle, le piden fotos. Pero esa fama dura poco, y pronto Paula vuelve a su vida gris.”

El retorno al mundo mundano, luego de la experiencia extraordinaria, es pocas veces explorado en las ficciones comerciales. Usualmente, cuando el protagonista comienza a subir, continúa subiendo hasta el éxito supremo o, en caso de historias más trágicas muere de una sobredosis. No obstante, hay una variante en aquellas historias, más real y común, pero que puede ser considerada inferior por su banalidad: la de la estrella que tiene su momento de fama… pero la vida sigue. Como el capítulo de los Simpsons del juego perfecto de bolos, Paula se ve bombardeada por un momento de gloria y apreciación, que para una actriz artísticamente moribunda es una bendición, pero prontamente se ve abandonada cuando la novedad se esfuma y ella pasa nuevamente a las filas del anonimato. Somos testigos como, ni aunque siendo “la más grande”, uno se salva de decepcionarse a uno mismo. Más aun, teniendo una nueva e inalcanzable vara que alcanzar. Y bueno ¿Qué se espera de una protagonista, si no es sufrir? Cruda y real, con un humor cruel y ritmo tedioso; c’est la vie.

La casa (Chile) || Dirigida por: Jorge Olguín

“En 1986, en plena dictadura de Pinochet en Chile, un carabinero entra a la Casona Dubois, en la comuna de Quinta Norma de Santiago, que está abandonada y sobre la que se habla de una maldición. Una experiencia escalofriante”

En la oscuridad de la noche, un hombre culpable se interna en sus demonios. Este largometraje de terror, cliché en ejecución, toma la posta como denunciante de los horrores de la dictadura de Pinochet. Siguiendo la acción con un constante plano secuencia, los espectadores se sienten atrapados junto al carabinero en los siniestros (y caóticos) acontecimientos de la casa. Grabado “a la guerrilla”, en referencia a la nula intervención de grandes productoras, el director menciona orgulloso como él tuvo que ocupar gran parte de sus cargos. En este, su sexto largometraje, uno no puede evitar sino preguntarse ¿Era meritorio de tanta atención? Con un diseño sonoro desprolijo, acciones sin sentido y meramente dispuestas para provocar un susto fácil, el film se haya entre los más decepcionantes del festival. Pero si los sustos baratos y las películas de 1 estrella de netflix son lo suyo, esta cumple con las expectativas, añadiéndole el saborizante contextual, y el mal tiempo casi poético.

Angélica (Argentina) || Dirigida por: Delfina Castagnino

“Angélica está en crisis; su madre murió hace poco y tiene que vaciar su casa porque van a demolerla. Sin saber cómo enfrentarlo, se refugia allí en secreto y comienza a perderse en sí misma. El duelo también puede ser un lugar en el que residir.”

Incomoda, pero sincera. La película nos hace testigo del arrastre asfixiante de una mujer no independiente, ligada a un cadáver que no tiene. Una casa en ruinas, que refiere a un pasado próximo a ser olvidado, y las trampas que en ella han de accionarse para prolongar su falsedad. La transmutación de cuerpos entra en lo que Noel Carrol caracteriza como terror-arte, y sin embargo no es sino hasta el final en que uno puede categorizar este como un film con caracteres del género terror. Por lo demás, un drama de una hija que sufre en carne propia la pérdida de una madre, y de su propia identidad. Ganadora del premio a mejor largometraje de la Competencia argentina, el film es una excelente pieza psicológica tortuosa, excelentemente estrenada en el año del Joker, cuando los temas del desdoblamiento de la identidad y la dependencia simbólica están más vivos que nunca.

Sirena (Bolivia) || Dirigida por: Carlos Piñeiro

“Cuatro hombres llegan a una isla en el lago Titicaca buscando el cadáver de un colega que yace en un pueblito donde el tiempo corre de otro modo, solo se habla aymara y los ritos son algo cotidiano. Pero el muerto es ahora sagrado para la comunidad.”

Lo que podría haber sido el Midsommar latinoamericano, se retira siendo uno más del montón de escombro poético. Y es que no hay que ser malo, hay que ser deliberadamente torpe para no percatarse del potencial de la historia y decidir hacer esto en su lugar. Tomas de paisajes repetitivos y de muy poca presencia debido a un uso lamentable de blancos y negros, solo realmente apreciables en el interior de la cripta. Toda sensación de riesgo se diluye con el tiempo, y la urgencia no se vuelve, sino, una mera complicación de conversación. Admito, no obstante haber sido condicionado por la espectacular película de Ari Aster, y puede que mis propias presunciones al momento de leer la sinopsis hayan sido afectadas por la inherente similitud. Sin embargo, recalco la carencia de contenido más allá de lo que se muestra en una tediosa y extensa caminata. Si había algo más a ser captado, me temo que se hizo un pésimo trabajo en transmitirlo.

Matar al dragón (Argentina) || Dirigida por: Jimena Monteoliva

“Durante años, muchas niñas de un pueblo fueron desapareciendo. Una de ellas fue Elena, quien reaparece ya adulta y es llevada por su hermano a vivir con él. Pero alguien de su pasado volverá con la intención de llevarse a ella o a las niñas.”

En las profundidades del infierno, hogar de una bruja con alma de dragón, niñas son secuestradas y consumidas por denigrantes seres. Pasillos oscuros, personajes terroríficos y una ominosa presencia construyen las paredes de un mundo olvidado, alejado de la familia de bien, limpia de toda corrupción aparente. Este film ha hecho un esfuerzo consiente por crear un universo con las lógicas distópicas, donde se haya una separación entre un mundo superior o “paraíso”, y el submundo. A pesar de las actuaciones un tanto desinteresadas, la película se desarrolla con crudeza, marcando el rechazo por la marginalidad y la gente que intenta rehabilitarse de los malos hábitos. La sublime dirección de arte y diseños propios de grandes producciones, lleva a considerarla como un interesante exponente del cine juvenil, que surge independientemente de una saga de libros.

Crítica: Lectura Según Justino

Por Macarena Maidana
En el año 1955. En un pueblo de Paraguay, San Bernardino, fundado por colonos alemanes, y durante los primeros años de la dictadura militar del general Stroessner, sus habitantes transcurren sus días alejados del mundo. Justino acaba de perder a su padre, y como único hijo varón, debe salir a trabajar como cartero, mientras termina sus estudios primarios en la escuela alemana del pueblo. Repartiendo cartas conoce a un misterioso personaje, a quien algunos habitantes lo acusan de ser un criminal durante la segunda guerra mundial.


Esta película es una colaboración entre Argentina y Paraguay, dirigida por Arnaldo André y protagonizada por Julieta Cardinali, Mike Amigorena y Diego Gonzalez.

Basada en hechos reales, la película transcurre en San Bernardino, un pueblo de Paraguay donde todos se conocen entre todos. Justino (Diego Gonzalez) es un chico de 11 años que acaba de perder a su padre,por lo que su madre le indica que debe cargarse el papel del hombre de la casa al hombro para mantener tanto a ella como sus hermanas.

Toma el puesto del primer cartero del pueblo y así conoce a un ex soldado alemán (Mike Amigorena) apartado de la sociedad. Justino es premiado con una beca en el colegio alemán del lugar, por lo que se reparte entre sus deberes y el trabajo, su maestra Ulla (Julieta Cardinali) despierta su curiosidad y entra en un laberinto de emociones que transmite al espectador de la manera para inocente posible.

Lectura Según Justino (2013) es de esas cintas que llegan al corazón sin necesidad de extender su duración o recurrir a desenlaces forzados.
Gran acierto del director, emotiva y sincera por donde se la mire.

Calificación 8/10

Crítica: Huérfanos de Brooklyn

Por Bruno Glas

Allá lejos, por la década del 40′, con el sistema de estudios de Hollywood en su mejor momento,  con los géneros clásicos ya configurados, la Warner Bros fue la principal major en producir films de cine negro. No por nada esta compañía fue la responsable de El halcón maltés, considerada la pionera del film noir

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En pleno 2019, aparece Huérfanos de Brooklyn, un filme de la Warner que tranquilamente se encuadra dentro del cine negro. Es que Edward Norton, quien dirige y actúa, parecería querer tachar todos los casilleros del género. A saber: una trama enrevesada, detectives privados que deben resolver un caso que involucra a figuras de poder, una sociedad corrompida, una marcada construcción visual, iluminación basada en el claroscuro, bares nocturnos… Todos estos elementos dicen presente en voz alta. Pero no hay un uso irónico de la autoconciencia. Las convenciones del cine negro se acumulan hasta el exceso a medida que avanza el metraje , pero no de una forma canchera, como una burla o parodia. Tampoco como un homenaje… ¿Qué trata de hacer Norton con su segunda película?

 

En principio, interpreta a Lionel Essrog, un detective privado que inicia una investigación para resolver el asesinato de su mejor amigo y mentor, Frank Minna. Hasta acá, parece el argumento de un policial negro típico. Sin embargo, a esto debemos sumar que Lionel sufre de síndrome de Tourette. Esto complica un poco las cosas, puesto que lo obliga a tratar de explicar su situación a los distintos personajes que se cruza, creando en el camino varios momentos cómicos logrados. Es así que deja de lado la faceta del antihéroe duro y recio, para terminar componiendo un protagonista entrañable, afectuoso incluso a su pesar. Lo mismo ocurre con el resto de los detectives que lo acompañan, que lejos de ser investigadores capacitados son más bien unos trabajadores simpáticos y un poco chantas. Frank Minna es quien los pone a todos ellos en marcha, y es un punto no menor el hecho de que está interpretado por Bruce Willis. Norton acierta en matar al otrora héroe de acción en los primeros minutos del filme, como si su muerte legara todo el peso de la trama a Lionel, un principiante con escasa firmeza al lado de Minna. Todos estos elementos alejan a Huérfanos de Brooklyn de ser un noir de manual, aún cuando la historia siga a rajatabla los preceptos del género. Por cierto que la trama se sigue con interés, aún cuando la gran cantidad de personajes y su desarrollo la hagan algo desprolija. La resolución termina, así, empantanándose cuando llega el tercer acto, que se estira más de lo debido.

 

Resulta curiosa, a fin de cuentas, la existencia de un filme como este en la cartelera actual. Pero no porque sea, como podría ocurrir en el cine de vanguardia, extraño, difícil de asir. Huérfanos de Brooklyn parecería querer pertenecer a otro tiempo, algo que delata su adhesión a un género clásico y la decisión de Norton de ambientarla en los años 50. Una película que de tan artesanal, tan a la vieja usanza, termina paradójicamente convertida en una rareza. 

 

Calificación 7/10

Crítica: Hogar

Por Juan Ignacio Aguilar

Abre de negro y una emisora de radio argentina nos ubica espacialmente.

Sor Paola ingresa a trabajar en un convento italiano bonaerense en su paso previo a ser monja. Sus propias convicciones serán puestas a prueba cuando entre en contacto con Fátima y Luciana, dos jóvenes madres solteras entre otras tantas a las que el convento provee de hospicio.
Con un guión que fácilmente puede caer en lugares comunes, Maura Delpero se distingue haciendo más enfásis en esa silenciosa interioridad de sus personajes. El primer acto trascurre como una muy detallada carta de presentación de sus tres protagonistas, cada una con un conflicto bien diseñado y de sútiles pero importantes implicancias para los otros. La historia principal avanza a un ritmo adecuado, dejando espacio a la cámara para que haga su magia y transmite eso que las palabras no pueden: la emoción vivida por este grupo de madres, y la joven hermana católica cuya convicción empieza a flaquear.

Es una película de personajes, y el armado de éstos no podría haber sido mejor. Dejando de lado, eso es, al excelente equipo de actores al frente.
Agustina Malale hace su debut como una Luciana dividida entre su amor por su hija y su decepción con la vida que dicha responsabilidad la obliga a llevar. Por momentos cariñosa para luego dejarse llevar por un impulso violento, Malale roba cámara con total naturalidad. Rebelde y deshinibida, tiene su contrapeso en la Fátima de Denise Carrizo. A pesar de su mayor responsabilidad como madre, hay undejo de vacío en la psique de Fátima que Carrizo transmite en sus momentos más privados, cuando la iluminación y un simple sonido ambiente dejan ver un gran trauma que todavía no parece superar. Para peor, un nuevo bebé está por llegar y Fátima no deja de temer por el futuro que pueda darle a sus entonces dos hijos.

Completa el trío la Sor Paola de Lidiya Liberman. Su relación con las chicas y sus respectivos hijos la pondrán en un difícil camino para con el gran compromiso que está por cumplir.
Mención especial para el reparto de niños, con Alan Rivas como el dulce Michael e Isabella Cilia como Nina, una excelente joven actriz cuyo rol pone en funcionamiento el giro más dramático de la película.
De diálogos suficientes y con un predominio del silencio, Delpero plasma su guión a través de planos de gran angular que ponen de manifiesto el enorme poder que la Iglesia católica ejerce. Una fotografía muy íntima a manos de Soledad Rodríguez da pie a que el espectador conjeture, a la vez que también llegue a empatizar en esos breves momentos nocturnos en que las chicas sueñan con más. En paralelo con la atmósfera en la que se desenvuelve, la banda sonora sólo actúa en forma catártica ante el extremo silencio: cuando las chicas tiene que desahogarse.

Modesta, minimalista, y muy emotiva. Maura Delpero logra combinar una gran trabajo desde detrás de cámara con una magnífica dirección de actores. Puede que “Hogar” tenga gusto a algo conocido, pero tiene un corazón enorme y distintivo que compartir.

Calificación 8.5/10

Crítica: Golem: La Leyenda

Por Leonardo D’Assaro

Entendamos lo que estamos viendo: “The Golem” es una película israelí, que intenta acercarse al género del terror de época, basándose en una de sus principales leyendas folclóricas. El Golem, según la mitología judía, es un ser animado a través de un conjuro. Siendo conformado a través del barro, tomando una forma incompleta cuasi humana. Es un ser fuerte, poco inteligente, que llevará a cabo su tarea de muerte de acuerdo a los requisitos de la persona que le dio vida.


De eso se trata esta película. Nos encontramos en el siglo XVII en Lituania. Un pueblo judío es agredido por otro que está siendo diezmado por una terrible peste. Como ven que el pueblo judío logra sobrevivir a través de su fe y religión, le piden a la curandera judía que salve a la hija enferma del jefe del pueblo agresor. En caso contrario, el pueblo judío será aniquilado por estos salvajes.
Al ver a su aldea inmersa en esta situación, Hanna decide invocar al Golem, a través de las escrituras secretas de la Kabbalah. Así el Golem se hace presente y aniquila todo lo que Hana considera peligroso para ella.
Una película de época, con un presupuesto ajustado, pero que nos permite vivenciar una historia alejada a lo que nos suele ofrecer Hollywood de acuerdo a este género.
Recomendable para aquellos que buscan historias con atmosferas inquietantes y no tanto susto fácil.

Calificación: 6 de 10

Reseña: Historias Breves 18 (2017)

Escrita por: Gonzalo Esteba Borzino

Cobertura del 34º Festival de cine de Mar del Plata

Los creadores de contenido audiovisual nacional no pueden evitar mirar con ansias, en algún punto de sus carreras, la oportunidad de ser elegidos para la convocatoria de Historias Breves, financiados por el INCAA y promocionados por el ministerio de educación, cultura, ciencia y tecnología. Gracias a su apoyo financiero, se pueden llevar a cabo proyectos cortos pero precisos, latentes venas artísticas que permiten nuevas visiones sobre viejos conceptos o, porque no, una mirada primogénita sobre nuevas problemáticas. Los premiados, presentes durante las proyecciones, dieron sus agradecimientos al público, como así a sus colaboradores y leyeron un comunicado, donde se resaltaban las grandes dificultades por las que sus proyectos debieron pasar debido a la crisis nacional y negligencia estatal. Cerraban dicha carta esperando que las próximas entregas de la convocatoria, puedan ser más gratas para los participantes, celebrando, asimismo, el cambio de gobierno.

Proyectados en el auditorio del museo Mar, estos son los cortometrajes presentados, ganadores del concurso en la víspera de sus 25 años. Para evitar contar de más, se utilizó la sinopsis brindada a la audiencia asistente al evento.

12 Kilómetros || Dirigida por: María Soledad Laici

Es la hora de la siesta. Una niña campesina de apenas ocho años será la única compañera de su madre que está a punto de parir. Juntas emprenderán el camino al hospital a pie. Las contracciones cada vez violentas han detenido el avance de la mujer en plena ruta y será la niña quien deba recorrer, sola, esos 12 kilómetros que la separan del puedo más cercano en busca de ayuda.

Una urgencia latente, el dolor de Antonela Luce y la templanza de Valentina Shiaffino son los elementos de esta eterna caminata por un paisaje desolado. El insípido terreno como opuesto a la fertilidad del parto, y una niña capaz de todo nos revela una lucha donde la suerte y la perseverancia se vuelven factores decisivos.

El nombre del hijo || Dirigida por: Martina Matzkin

Lucho, un niño trans de 13 años, no suele compartir mucho tiempo con su padre. Cuando emprende unas vacaciones junto a él y su hermana menor la nueva cercanía y cotidianidad ponen su relación a prueba. Sobre todo cuando en medio de una noche de insomnio, Lucho tiene su primera menstruación.

Distante y callada. El ritmo del film logra capturar la pesadumbres de un padre pasando por el desarrollo de dos identidades en cortocircuito, cuya conflictiva existencia paralela es no solo inevitable, sino que también contradictoria. A diferencia de otros cortos discursivamente similares, Martina Matzkin logra atravesar su temática con gracia, sin necesidad de ser demasiado evidente, diciéndolo todo en la dureza de la relación familiar de Tristán Miranda y Daniel Cabot.

Justo || Dirigida por: Paula Romero Levit

“Justo” es un cortometraje acerca de la justicia. Ella, la protagonista, es una joven que propondrá a los pasajeros de un colectivo lleno un cambio de la administración de los asientos. En el viaje descubrirán que, más allá del resultado, siempre es bueno revisar el orden establecido.

Desafiante, aunque levemente soso. Este cortometraje se esfuerza en hacer un caso desde la posición de privilegio al colocar a Camilia Fabbri como acomodada en lugar de necesitada, intentando hacer mella en el espectador promedio. Si algo me llevo de esta, es la siempre grata aparición de Darío Levy, en esta ocasión encarnando a un colectivero.

La playita || Dirigida por: Sonia Bertotti

Ciudad de Corrientes, verano. A orillas del Paraná y bajo la sombra del Puente General Belgrano, miles de familias compiten por un espacio para su sombrilla y sus reposeras. Priscila, una niña de 7 años a la que nadie presta atención, saldrá tras los pasos de un elusivo vendedor de juguetes ambulante, alejándose cada vez más de su familia, intentándose cada vez más en la aventura.

Una aventura de descuido. Una niña en un viaje sin rumbo, tumbándose con las trabas del destino, encontrándose con el peligro consecuente de una familia egocéntrica. Un reflejo hilarante de la fuerza del descanso, contando con una abominable cantidad de extras. Como Sofía Sánchez, cientos de niños se pierden en las caricias costeras del descuido familiar.

Instrucciones para Adela || Dirigida por: Laura Huberman y Manuela Martínez

Tres mujeres, tres generaciones, el paso del tiempo y una despedida inminente. Abuela, madre e hija pasan el día en un velero familiar. Algunas miran hacia atrás y otras hacia adelante.

Cálida y un tanto caótica, como suelen ser los cruces de las edades. Este corto, rodado enteramente en una embarcación navegante, se atreve a desnudar las truculentas aguas del destino inevitable y la introspección familiar. Contando con la brillante Elvira Onetto como la matriarca de cabeza, con la compañía de Mercedes Morán y Manuela Martínez, es una conversación entre hijas, con un final acechante.

Te seguiré || Dirigida por: Pedro Levati

Un mismo personaje inmerso en distintas épocas plantea un gran interrogante: si hubiésemos nacido en otro momento ¿Seriamos los mismos? Nuestras vivencias, experiencias o relaciones, la manera de vincularnos afectivamente y emocionalmente ¿hubiesen sido las mismas en otro contexto?

Excepcionalmente ejecutada y fuertemente arraigada en el teatro musical, esta pieza bellamente construida es una oda a las décadas de antaño. Una historia desarrollada por los cuerpos de Silvina Paolini y Matías Galitelli, y puntillosos estudio de relaciones entre dos almas entrelazadas por la música. A pesar de su marcada herencia teatral, el corto dispone de un dinamismo particular que lo aleja lo suficiente de la puesta estática que supondría con este tipo de trabajos.