Reseña: Magia Blanca


«Magia Blanca» es una refrescante y ácida propuesta de teatro musical argentino que se inscribe en el formato Jukebox, utilizando la música preexistente de una banda para tejer una historia original. En este caso, la elegida es la banda de rock Turf, cuya discografía se convierte en la vibrante banda sonora de una trama ambientada en la Argentina de los años 90.


La historia nos presenta a Blanca, una joven que se siente fuera de lugar. Tras descubrir un embarazo y negarse a seguir el mandato de su familia de clase media alta de la zona norte —una parodia con mucho humor de la derecha en la era menemista—, decide escapar. En su huida, impulsada por la necesidad de encontrar su propia identidad, se refugia en un templo rockero en Barracas. Allí, trabajando como camarera, conoce a los integrantes de una banda. Es a través de su talento para la poesía que Blanca congenia con el vocalista, proporcionando la inspiración perfecta para nuevas canciones. La trama se tensa cuando sus padres, buscando recuperarla, utilizan la corrupción política y policial para presionar al bar, sumergiéndonos en un universo donde nadie es ajeno ni a la poesía ni a la corrupción.



El gran motor de la obra son sus canciones. Es un verdadero placer ver cómo se reivindica la música de una banda tan importante como Turf. Temas icónicos como «Loco un poco», «Yo no me quiero casar» y «Pasos al costado», así como el que da título a la obra, «Magia Blanca», están implementados de manera muy eficaz: algunos avanzan la narrativa de la historia y otros son interpretados por la banda que toca en el bar. La elección musical es un éxito rotundo.


El elenco es otro punto altísimo. Conformado por destacadas figuras del musical como Melissa De Miguel, Felipe Bou Abdo, Natalia Cociuffo, Diego Bros y Gustavo Monje, junto a talentosos artistas, demuestran un nivel sobresaliente. Las voces brillan y los gags de humor son efectivos, como la parodia del presidente Menem, que si bien sirve para dar un contexto político y social preciso, también genera risas en el público. La obra revisita los noventa con una mirada ácida, trágica, emotiva y llena de humor simultáneamente.


Que «Magia Blanca» provenga del equipo detrás de “La Desgracia”, uno de los mejores musicales argentinos de la actualidad, hacía que la vara estuviera alta. Sin embargo, esta propuesta cumple con las expectativas, ofreciendo algo original que, a la vez, celebra y da el merecido reconocimiento a la música de Turf. Es una experiencia teatral que recomendamos para reír, emocionarse y, sobre todo, disfrutar de la magia del rock argentino.

FUNCIONES

martes 20:45 hs

Sala Pablo Neruda – Paseo La Plaza (Av Corrientes 1660, CABA)



Duración: 75 minutos

Clasificación: Mayores de 16 años

MAGIA BLANCA, un musical de Juan Martín Delgado

con canciones de TURF, versionadas por Francisco Martínez Castro



Idea Original: Juan Martín Delgado y Nathalie Cabiron



Intérpretes:

Melissa De Miguel, Felipe Bou Abdo, Natalia Cociuffo, Diego Bros, Gustavo Monje, Julia Montilengo, Antonella Fittipaldi, Lázaro Balista, Ramiro Gelvez, Lucia Perdigón, Azul “Achu” Mazzeo, Santiago Di Gangi, Camila Rosen.



Libro: Juan Martín Delgado

Arreglos musicales: Rodrigo Martínez Castro y Francisco Martínez Castro

Arreglos corales: Francisco Martínez Castro

Coreografía: Juan Martín Delgado

Asistente de Coreografía: Romina Fos

Asistente de Producción: Ines Rodriguez Berdier

Swings: Romina Fos, Nadine Chemerinski

Diseño de Vestuario: Florencia Valentini

Asistencia de Vestuario: Claudia González

Pelucas y Peinados: Miriam Manelli

Diseño Gráfico: Nahuel Lamoglia

Diseño y Realización de Escenografía: Giuliano Benedetti

Diseño de Luces: Matías Pagliocca

Sonido: Audioteatro

Stage Manager: Mariana Zourarakis, Ines Rodriguez Berdier

Redes Sociales: Alba Castellano

Fotografía: Nacho Lunadei

Prensa: BMZ Comunicaciones

Coordinadora de Prensa: Vero Larrea

Administración: Evangelina García



Producción Ejecutiva: Luciana Cuenca



Producción General: Nathalie Cabiron



Dirección musical y coral: Francisco Martínez Castro



Dirección General: Juan Martín Delgado

Reseña: La Gaviota

Por Sebastián Arismendi

Chicanas, egos y pasiones desde la Madre Rusia

Pensar en el teatro ruso es pensar en dramatismo, desgracias y personajes complejos e insatisfechos. Todo eso define La Gaviota (1896), una de las primeras obras de Antón Pávlovich Chéjov.
El Teatro San Martín presenta una adaptación clásica dirigida por Rubén Szchumacher, fiel al espíritu del texto original.



La Gaviota ofrece una narrativa profunda y meta-teatral: durante la obra se monta y estrena otra pieza. Más de dos horas de emociones rusas y dramas familiares.

Lo que parece ser la historia de la relación entre un escritor frustrado y su madre (una actriz famosa, ególatra y manipuladora) es en realidad un vehículo para hablar de la insatisfacción del artista, del vacío creativo y del mundo snob previo a la revolución rusa, donde quedan al descubierto sus miserias y melancolía.

Szchumacher comprende el peso que el teatro tenía para Chéjov y las penurias del oficio. Su puesta enfrenta dos mundos: el teatro clásico y el moderno. Jorge Ferrari diseña una escenografía aparentemente austera que evoca el proceso mismo de construir una obra: escuchamos sierras, martillos, y vemos a los técnicos montar y desmontar.

También viste a los actores con la elegancia de la burguesía zarina, aportando sobriedad en vestidos, sombreros y peinados. La frialdad de las telas refuerza la distancia emocional que la trama propone.

Muriel Santa Ana brilla como la gran estrella del elenco. Cada aparición despierta risas y aplausos, no por el humor, sino por la fuerza y el cinismo de su Irina Arkadina, una mujer venenosa y posesiva. Diego Cremonesi encarna con acierto a Boris Trigorin, escritor célebre pero vacío de propósito.

Juan Cottet, joven promesa, da vida a Konstantín Tréplev con frescura y dramatismo, llevando con naturalidad los grandes clichés del teatro ruso. Sus escenas junto a Santa Ana son de las más intensas.

La Gaviota de Rubén Szchumacher condensa lo mejor del teatro ruso: presencia, melancolía y el eterno conflicto entre lo clásico y lo moderno, entre el arte y el ego.

Disponibles de miércoles a sábados a las 20:30 en la sala Casacuberta del Teatro San Martín.

Se estrena «Ensopados» un Stand Up Gourmet en Teatro El Cristal

A partir del jueves 2 de octubre, el Teatro El Cristal (San José 243, CABA) presentará en su escenario un plato distinto: “Ensopados”, la nueva obra de Daniel Botti, dirigida por Sandra Franzen, que mezcla stand up, teatro e intriga como si fueran los ingredientes secretos de una receta familiar.
En esta propuesta, cuatro comediantes muy distintos son citados a un bar para hacer stand up. Ninguno entiende bien qué hace ahí, ni cómo fueron seleccionados. Todos sospechan que hay “gato encerrado” y el público es invitado a ser testigo de este banquete de sospechas, ocurrencias y revelaciones.


Entre monólogos delirantes y un humor que pasa de lo ácido a lo tierno, Ensopados cocina a fuego lento una historia que conecta a estos personajes más allá del presente. Un “stand up gourmet” donde la risa se sirve humeante, con un toque de misterio y un final que dejará sabor a sorpresa.
Con las actuaciones de Débora Longobardi, Ale Naviliat, Lolo Avegliano y César Aramis, la obra promete un menú teatral único: risas, intriga y una pizca de emoción.

Ficha técnica
Elenco: Debora Longobardi, Ale Naviliat, Lolo Avegliano, César Aramis
Autor: Daniel Botti
Dirección: Sandra Franzen
Asistente de Dirección:  Judit Gutiérrez
Producción Ejecutiva: Gisela Parapar
Supervisor de producción: Daniel Botti
Comunicación y RRSS: Diego Rasore
Producción general: Alejandra Piaggi para AP Producciones
Asociación Personal Superior de Empleados de Energía
Secretario General: Carlos Minucci
Producción Teatro Cristal: Alejandro Grasso
Equipo Técnico: Sergio Errecart y Matías Tuponi

El Padrino, Más Vivo Que Nunca: La Emoción de The Godfather LIVE


Anoche, el Teatro Gran Rex se transformó en una réplica majestuosa de la Nueva York de los Corleone, no con escenografía, sino con el poder evocador de la música. Por primera vez en Buenos Aires, se presentó The Godfather LIVE, una experiencia inmersiva que reescribe el pacto entre el cine y su banda sonora.


Frente a una sala colmada y expectante, la obra maestra de Francis Ford Coppola, El Padrino, se proyectó en alta definición. Pero lo que hizo que la noche fuera inolvidable no fue solo la imagen, sino la banda sonora de Nino Rota cobrando vida en tiempo real. La Orquesta B.A. Pops, bajo la batuta del director Damián Mahler, fue la encargada de tejer esa magia.


Cada compás, desde el melancólico tema central hasta las marchas dramáticas, fue ejecutado con una precisión que generó una atmósfera transportadora. La comunión entre la pantalla y el foso fue perfecta, elevando la experiencia cinematográfica a un nuevo nivel de emotividad. La música no fue un mero acompañamiento; se convirtió en el narrador inmaterial de la tragedia y el poder de la familia Corleone.


La velada guardaba un momento especialmente íntimo que añadió una capa de profunda emotividad al evento. El director, Damián Mahler, subió al escenario para compartir un testimonio que resonó en el silencio de la sala.


Este concierto era la materialización de un sueño largamente anhelado, no solo por él, sino por su padre. “Este era un proyecto que papá había perseguido durante años, y estaba chocho de que finalmente se iba a hacer. The Godfather era una de sus películas favoritas…”, confesó Mahler.


Con sus palabras, vinculó su propia pasión a la herencia familiar: “En mí vive ese mismo amor por la Italia de mis abuelos, su pasión por la música y perseguir sueños imposibles. Todas cosas que solo la sangre puede dar”. Este homenaje, cargado de emoción y significado personal, subrayó cómo la cinta y su partitura son, para muchos, mucho más que una película: son una herencia cultural y afectiva.


The Godfather LIVE en el Gran Rex demostró el poder inigualable de la música en vivo para renovar y profundizar la experiencia de una obra canónica, sellando una de las citas culturales más memorables del año en la ciudad.

Muchas gracias a Foggia por la invitación

Reseña: Libre Cautiverio


El pasado miércoles, el Teatro Regina se convirtió en el escenario del estreno de «Libre Cautiverio», un musical que desafía las convenciones y nos sumerge en una trama de misterio y supervivencia. Esta obra nos transporta a un mundo distópico, donde un grupo de personajes vive oculto en una guarida, temiendo una amenaza externa. Su vida, regida por la vigilancia y el encierro, se ve alterada por la llegada de una misteriosa mujer herida.


Esta forastera, capturada y mantenida en cautiverio, siembra la duda sobre la naturaleza de la supuesta amenaza. ¿Es real o solo una excusa para seguir escondidos mientras los recursos se agotan? Este es el dilema central que impulsa el drama de los personajes. La obra explora las miradas y los conflictos internos de una comunidad dividida: mientras unos defienden la vigilancia y el statu quo, otros, incluso algunos que no han conocido otro mundo más allá de la guarida, se atreven a cuestionar la verdad y anhelan explorar lo que hay afuera.


La puesta en escena es un punto fuerte de la producción. El diseño de la guarida es meticuloso y detallado, utilizando elementos como una torre de vigilancia, una jaula y los adornos de un viejo teatro para crear una ambientación inmersiva. El uso de todo el espacio del teatro, incluyendo los pasillos entre butacas, sumerge al público directamente en el refugio de estos personajes. Las coreografías, especialmente las que incorporan el uso de armas con luces láser, son un espectáculo visual que complementa la narrativa.


El elenco principal, compuesto por talentos como Ivanna Rossi, Guido Botto Fiora, Matías Zajic, Bianca Cuscuna, Fernanda Provenzano, Federico Dryzun y Santiago Leguizamo, brilla en sus interpretaciones. Están excelentemente acompañados por un numeroso ensamble que potencia las escenas grupales y los momentos de mayor tensión.


Si bien la trama requiere un poco de tiempo para que el espectador se adapte a su contexto, una vez que se logra, la historia se revela como una experiencia mas que  interesante. En conjunto, «Libre Cautiverio» es una propuesta original y musicalmente atractiva, que invita a la reflexión y mantiene al público cautivo de principio a fin.

Libro – Idea Original: Nicolás Manasseri

Música Original: Nahuel Tamargo



Elenco:

Ivanna Rossi es “Libertad”

Guido Botto Fiora es “Domingo”

Matias Zajic es “Pacífico”

Bianca Cuscuna es “Alma”

Fernanda Provenzano es “Brisa”

Federico Dryzun es “León”

Santiago Leguizamo es “Rojo”

Luli Zabala es “Rosa”

Gonzalo Rivarola es “Emme”



Ensamble:

Aldana Trillini

Jazmin Lorenzo

Cecilia Mariel Petrino

Alessandrina Deminicis

Agustin Lopez



Dirección musical: Facundo Cicciu

Arreglos vocales: Facundo Cicciu

Diseño de Escenografía: PHEPANDÚ

Diseño y Realización de Vestuario: La Costurera Teatro – Fernanda Provenzano

Diseño Gráfico: Marian Morelli

Diseño de Luces: Nicolás Manasseri – Fernanda Provenzano

Coreografías: Fernanda Provenzano

Asistencia General y de Dirección: Valentina Cavicchia – Nadia Zajic

Prensa y Difusión: BMZ Comunicaciones

Coordinadora de Prensa: Vero Larrea

Estreno: miércoles 17 de septiembre a las 20:00 h

en el Teatro Regina (Av. Santa Fe 1235, CABA)

Reseña: La pelea de la carne


Las voces y la tentación del encierro

¿Que estaban pensando los polacos antes de las invasiones alemanes?
Una  pregunta que genera horror, pero, durante ese encierro, ¿Qué hacían ante el tedio y la monotonía?



»Las casas se desmayan porque el odio ha entrado; el país está ocupado y yo tengo miedo al futuro. Esta espera tensa rebota como un eco asesino en las habitaciones; no tengo a dónde ir, no hay a dónde ir. Mientras afuera el lujurioso plomo baila sensual, adentro todos estamos abrumados, pero de golpe, una idea me perforó como una bala, como una sigilosa misión». Alejandro Radawski reflexiona para definir lo que es la Pelea de la carne.

El autor rosarino/polaco trae un drama que se adapta muy bien a la comedia oscura; el contexto histórico lo permite. Navega en las mentes de la sociedad aterrorizada ante el peligro inminente de la invasión, la monotonía del encierro y la pérdida de la cordura.

Radawski y  el harén de actrices que lo acompañan, junto a Marcos Diaz se meten en las cabezas de estos personajes trastornados por la religión, el deseo, la guerra  y la perversión. Es una pelea por la carne si, también una pelea por el control.

Valentina Cutuli, Marcos Díaz, Malena Lopez, Giselle Scarcella, Tatiana Schreiner y Mariana Turiaci protagonizan la obra. Los actores son frenéticos ante la dirección y el libreto de Radawski.  Van  a perseguir  a una cámara broadcast todo el tiempo hablándole directamente para llevar el relato a primera persona, sus soliloquios son televisados.

Mientras mueven las sillas y una tabla para adaptar el escenario austero  a su antojo, se  apoyaran de lámparas para enfocar sus expresiones de terror en la oscuridad. El vestuario es otro personaje más, permite que se rompa el género de los personajes pero además, Emilse Benítez es digna de un aplauso ante la elegancia y sotisficación de sus telas, maneja muy bien su monocromático del negro.

Cualquiera puede participar en la obra y con esto me refiero al público, este forma parte del mismo al pisar el escenario, no sientan pudor ante las tablas porque los actores, sin salirse del personaje. harán que completen la narrativa de la historia. Contará como parte del CV esta aparición de extra en la pelea de la carne.

Radawski escribe, dirige, produce, monta el escenario y el sonido de su obra. La pelea de la carne es una mezcla entre la comedia, el terror y el lenguaje meta teatral que no es fácil de mantener pero el rosarino sabe como hacerlo y ofrece un producto original.

La pelea de la carne está disponible los jueves a las 20:30 en el Teatro Beckett.

Escribió Sebastián Arismendi para La butaca web.

Werther: La última gran ópera romántica del siglo XIX



El pasado tres de septiembre se presentó en el Teatro Colón ‘Werther’, el clásico francés de Jules Massenet, la última gran ópera del siglo XIX.



La última vez que la casa lírica de Buenos Aires presentó esta ópera fue en 1991, anteriormente era un estreno de cada diez años. La puesta en escena de Rubén Szuchmacher nos lleva a la década de los veinte, época donde el estilo era sutil, delicado y de colores pastel.

»Pourquoi tu me reveiller?» es el aria más famosa de esta ópera, su nivel de complejidad  se asemeja a las  notas que realizó Wagner en Tristán und Isolda y el tenor francés invitado para representarla Jean-François Borras que  logró cautivar al público porteño, las lágrimas se quedaron en las cuencas de aquellos que tuvieron la dicha de escucharlo.

Werther es una ópera extensa (cuatro actos, tres horas de duración), los entreactos del show fueron tres ya que, cada uno llevaba a un clímax diferente y aunque es cierto que el dramatismo exagerado del libreto de Édouard Blau logra chocar (hablamos de que Werther sigue cantando luego de haberse provocado la muerte), es una obra que nos lleva a los inicios donde el sentimiento pesaba más que la lógica.

En 2023, el teatro Colón había estrenado Fausto, otra ópera francesa pero esta vez más temprana que la de Bassinet, una obra que dividió al público en dos.  Ambas adaptaciones de Goethe, la primera con un tono sombrío y la segunda es romántica.

En 1893  fue el estreno de Werther y la razón por la cual ha durado su presencia en el mundo, ha sido por las arias del tenor, así como Nabucco de Verdi el protagonista y el mayor apoyo era el coro, acá es el principal carácter masculino, un hombre atormentado y muerto por su obsesión.
Las obsesiones amorosas son un tema frecuente en la literatura y cine francés.

Rubén Szuchmacher nos regala una escenografía impoluta donde el espacio es clave, no es recargada ni barroca, más bien se acopla en la época en que se decidió adaptar (años veinte). El tono naranja está muy presente en la obra junto al amarillo, verde, violeta y azul. Son colores opacos pero con fuerza que complementan la falta de mobiliario y decoraciones de la obra, la iluminación de Gonzalo Cordova es la clave, una simbiosis parte del escenario.

Durante la presentación de la obra vemos el sofisticado  vestuario que acompaña el diseño de luces y la puesta en escena. Jorge Ferrari compone las telas que usarán los intérpretes y podemos ver que se acopla a la cinematografía que intenta proyectar Szuchmacher.

¿Fue Werther una ópera cinematográfica?  

Punto especial para resaltar la labor del coro infantil estable del Teatro Colón, niños que van desde los siete hasta los catorce años y que aportan dulzura a la obra. Helena Cánepa es su directora y carga con la responsabilidad de que estos niños hayan dado la apertura con su canción de navidad. Un encanto.

Werther se presentó este invierno de 2025 en el Teatro Colón y seguro volverá con más fuerza y con más drama dentro de unos años.

Escribió Sebastián Arismendi para La butaca web.

Reseña: Incógnito

El pasado lunes, el Teatro Ítaca nos abrió sus puertas para presenciar una obra teatral fascinante y sumamente interesante: «Incógnito», dirigida por Marcelo Moncarz. Esta pieza es una exploración brillante y vertiginosa de la identidad humana y la naturaleza de la conciencia, un desafío intelectual que deleita y exige al espectador en igual medida.



«Incógnito» entrelaza tres narrativas aparentemente dispares en un tapiz complejo y no lineal. En Princeton, 1955, el doctor Thomas Stoltz Harvey realiza la autopsia de Albert Einstein y roba su cerebro para la ciencia. Paralelamente, en Bath, 1953, Henry se somete a una cirugía cerebral pionera que le cambia la vida y marca un hito en la neurociencia. Finalmente, en el Londres actual, la neuropsicóloga clínica Martha lidia con el colapso de su matrimonio, lo que la impulsa a tomar decisiones radicalmente diferentes. A medida que avanza la obra, estas historias se van conectando, revelando que el cerebro, con su habilidad para construir narrativas, es la clave para entender la ilusión del «yo» y la compleja relación entre memoria e identidad.



Lo que hace que «Incógnito» sea una experiencia teatral tan memorable es la audacia de su puesta en escena.  La escenografía, sencilla pero efectiva, presenta un dibujo de un cerebro en el suelo que sirve como mapa de este viaje temporal. La música en vivo, a cargo de Herlene Mattos, es una partitura que se fusiona perfectamente con la obra, en sintonía con cada escena. El diseño de iluminación de Ricardo Sica añade detalle y sensibilidad, realzando la atmósfera de cada momento.


Pero el corazón de la obra son sus intérpretes: Mateo Chiarino, Tom CL, Cecilia Cósero y Anna Fantoni. Cada uno asume múltiples personajes con una plasticidad exquisita, entrando y saliendo de ellos sin preámbulos. Su capacidad para transitar entre las distintas tramas, caracterizando a cada personaje con matices únicos, es lo que permite que el espectador no se pierda en este fascinante laberinto narrativo. Su trabajo es de una profundidad notable, resultado de una elaboración minuciosa de cada rol.


En sus casi dos horas de duración, «Incógnito» es un espectáculo movilizador y pensante que respeta la inteligencia del público, invitándolo a mantenerse concentrado y expectante. La recompensa es un final satisfactorio que une todas las piezas de este complejo rompecabezas. Es una obra de calidad que definitivamente vale la pena ver.

Funciones: Lunes 20:30 hs. Ítaca Complejo Teatral – Humahuaca 4027- Entrada general $17.000. Compra online: http://www.alternativateatral.com

Autoría: Nick Payne

Traducción: Nicolás Zaharya

Actuación: Mateo Chiarino, Tom CL, Cecilia Cósero, Anna Fantoni

Dirección y Puesta en escena: Marcelo Moncarz


Duración: 100 minutos

Reseña: 4×4 Ron Lalá


Cuatro obras madrileñas, cuatro millones de risas



Hace menos de un mes, el Teatro San Martín tuvo la oportunidad de recibir al grupo catalán »La calórica». El público porteño recibió con abrazos abiertos y con carcajadas la propuesta de la adaptación de »Las aves» de Aristófanes. Anoche, Madrid tuvo la oportunidad de presentar con 4×4, cuatro obras del grupo Ron lalá.

Ron Lalá, compañía madrileña de teatro, humor y música fundada en 1996, regresa a Buenos Aires con una retrospectiva de sus primeros cuatro espectáculos. Con música en vivo, humor crítico y poesía escénica, los “ronlaleros” presentan su inconfundible estilo. Sus productores y creadores son Ron Lalá y Emilia Yagüe. 

Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher son los actores en escena, los primeros cuatro, miembros originales; además de interpretar, son músicos en escena. El talento y energía es incomparable y el público se dará cuenta apenas se abra el telón.



Con poca utilería y un escenario austero, los actores se las ingenian para desarrollar la narrativa frenética e hilarante que se les propone. Los instrumentos musicales suben el nivel pero los ligeros cambios de vestuario junto al plausible diseño de luces, complementan la puesta en escena,



Cuatro obras al mejor estilo del microteatro interactivo: La primera habla sobre el poder las palabras y las personas capicúas, la segunda relata el fin del mundo, la tercera los últimos minutos de una flor recién cortada y una abeja y la última es una parodia a la España del siglo de oro.



El humor absurdo, las onomatopeyas, rompimiento de la cuarta pared, la improvisación y el clown son los elementos actorales que podemos ver en Ron lalá 4×4. Es una retrospectiva y homenaje al grupo que, a sus casi treinta años, sigue haciendo largar carcajadas a los espectadores y ahora, Buenos Aires es la ciudad que más ríe en Avenida Corrientes.



Buenos Aires tiene mucho del alma de Madrid: Noches interminables, cultura, amigos, fiesta, cenas de casi medianoche y teatro, mucho teatro; por suerte el acento madrileño no es impedimento pues, el porteño también comparte algo  de este humor tosco; lo más importante es que el público gozó cada minuto de la obra.



4×4  de Ron lalá, se presentó el 29, 30 y 31 de agosto en la maravillosa sala Casacuberta del Teatro San Martín.



Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.




Reseña: La Ballena


«La Ballena» es una conmovedora obra de teatro dirigida por Ricky Pashkus que te sumerge en la íntima y dolorosa historia de Charlie, un profesor de escritura que, tras una pérdida, se ha abandonado a sí mismo, confinado en su hogar debido a su obesidad. Esta adaptación teatral, curiosamente, retoma el formato original del texto, que iba a ser concebida para el teatro antes de convertirse en la aclamada película de Darren Aronofsky protagonizada por Brendan Fraser.



La puesta en escena destaca por las sólidas interpretaciones de su elenco. Julio Chávez da vida a Charlie con una profundidad asombrosa, no solo a través de la caracterización física lograda con prótesis, sino también con un trabajo de interpretación magistral que transmite un sufrimiento tanto espiritual como físico. El resto del reparto complementa de manera excepcional, creando una dinámica rica y emotiva. Laura Oliva encarna a la amiga y enfermera de Charlie, un pilar de apoyo que también lo confronta con la cruda realidad. Emilia Mazer, en el papel de su exmujer, evoca un profundo dolor y las secuelas de un amor perdido. Manuela Yantorno interpreta a Ellie, la hija de Charlie, transmitiendo el resentimiento y el anhelo de respuestas de una joven herida. Finalmente, Máximo Meyer completa el círculo de personajes que rodean al protagonista.



La obra se siente más cercana e intensa que la versión cinematográfica, ya que su formato teatral acentúa el drama de una manera muy particular. Toda la acción se desarrolla en la casa de Charlie, una única locación que, junto con el desarrollo de los personajes, resalta el origen teatral del texto. Estar tan cerca de los personajes te permite sentir la intensidad de la historia, cómo todo gira alrededor de Charlie y la carga de sus decisiones pasadas. La dirección de Pashkus resalta la vulnerabilidad humana, y la escenografía logra envolver al espectador, invitándolo a una profunda reflexión sobre las relaciones familiares y la búsqueda del perdón.

PASEO LA PLAZA – SALA PICASSO

FICHA TECNICA:



Autor: Samuel D. Hunter
Escenografía: Jorge Ferrari
Vestuario: La Polilla
Música: Diego Vainer
Maquillaje FX: Germán Pérez

Dirección: Ricky Pashkus

Actúan: Julio Chávez, Laura Oliva, Máximo Meyer, Carolina Kopelioff y Emilia Mazer

Producción: Rimas – Maximiliano Córdoba – Juan Pelosi – Quality Producciones

Más información
Instagram: @Laballenateatro