Por Marta RG
Viviendo una guerra
Hoy voy a hablaros de un juego duro, crudo y real. Un juego que toca en lo más hondo y nos rompe en trocitos y todo eso con una sencillez magnífica.

Torn Away nos sitúa en plena Segunda Guerra Mundial. Y para girar más la tuerca y hacerlo aún más doloroso seremos Asya, una pequeña niña a la que conoceremos con apenas 8 años y de la que viviremos una evolución de lo más dolorosa. Su padre es llamado a filas y ella es enviada junto a su madre a los campos de concentración.
Estando allí reciben noticias de parte de su familia y Asya luchará por intentar volver a casa y vivir en paz al fin.
Clicka aquí y allí
El juego es un point and click. Una jugabilidad sencilla que suele encajar perfectamente en este tipo de historias ya que, al ser tan básico, nuestra atención se enfoca a la narrativa.
Por su parte, el problema que suelen presentar este tipo de jugabilidades es que tiene que estar muy lograda, porque si no al final se convierte en una mera necesidad que no se disfruta, para poder seguir avanzando y conocer la historia.

En esta ocasión, no está demasiado lograda y se nota algo tosca, especialmente cuando accedemos a estancias más o menos amplias donde la niña se mueve como si de un muñeco se tratase y debemos interactuar con distintos objetos y zonas. Poco a poco el jugador va haciéndose a los controles, pero definitivamente no está demasiado conseguido.
Lo bueno es que, con esas fases, se intercalan otras de avance o actividades en primera persona. Si bien es cierto que algunas siguen quedando bastante extrañas, en general las de avance suelen ser muy llamativas y complejas, que le dan un toque muy bueno e interesante al juego.
También contamos con fases de sigilo, pero aportan poco o nada de variedad ya que nos encontramos de nuevo en un avance lateral mientras nos escondemos.

La belleza en ruinas
Sinceramente lo que más me ha gustado del juego es el apartado visual. El estilo de dibujo encaja perfectamente con la historia que nos están contando. Unas líneas sencillas con una paleta de colores que destaca cuando y donde debe y todo rematado con unos escenarios muy logrados para el poco contenido que tienen. Y considero que esa es la maravilla, lograr transmitir tanto con tan poco para dar esa sensación de dolor, de vacío, de pérdida…
Además del grueso del juego consistente en lo que digo, tenemos una serie de animaciones que sí se sienten algo peor ejecutadas y que emborronan el trabajo logrado por lo demás.
La BSO por su parte, pasa bastante desapercibida y se diluye en el entorno de destrucción y tristeza que genera la imagen.
Conclusión
Sin duda alguna lo mejor del juego es la historia que cuenta y cómo consigue hacer que se encoja el corazón. En apenas 4 horas, empatizarás con la niña y su situación y con la de miles de personas que pasaron por ese sufrimiento.
Pero se queda un poco en agua de borrajas por todo lo demás. El juego tiene una historia muy potente, pero más allá de eso, carece de muchas otras cosas que ofrecen otros juegos de similar temática y queda bastante vacío.
Una apuesta arriesgada que necesita pulir el tema del gameplay para futuros juegos y así ofrecer una experiencia redonda que hará totalmente disfrutable el juego.





















