Análisis: Little Nightmares II para Nintendo Switch

Por Luciano Macchioli

Luego de casi 4 años de espera, la desarrolladora sueca Tarsier Studios, de la mano de Bandai Namco, nos trae la secuela del aclamadísimo Little Nightmares.

Con un nuevo protagonista, llamado Mono, deberemos transitar escenarios sombríos y escapar de escalofriantes personajes, con un comportamiento supuestamente alterado por emisiones radiales. En este confuso ambiente deberemos abrirnos camino. Nadie nos habla, nadie nos guía, nadie nos explica qué pasa. Pero al segundo de empezada la aventura, tenemos la certeza de algo: hay que escapar de allí cuanto antes.

Su jugabilidad es bastante sencilla. Debemos ir resolviendo diferentes puzles, haciendo uso de los elementos en pantalla y, por momentos, jugando con la lateralidad y profundidad de sus escenarios. Importante aclarar de que no se trata de un juego de terror, no sentiremos miedo en ningún momento, pero sí jugaremos en constante estado de alerta.

En cuanto a los controles, no soy fanático, a decir verdad. Son extremadamente manuales y poco intuitivos. Hay que mantener apretado botones para sostener objetos, para colgarse de una plataforma, para empujar una puerta… no los sentí para nada cómodos. Si bien el protagonista es el sigilo, en los momentos de combate deberemos apretar hasta 4 botones a la vez, lo cual me parece una locura para el juego que estamos tratando.

El caballo de batalla de Little Nightmares II es, por supuesto, su apartado artístico. Y sí, es increíble. Lo lúgubre de los ambientes está tan acentuado que llega a agobiarnos. Tanto personajes, como objetos y habitaciones logran el objetivo que se proponen. Si bien sigue la línea del primer título de la saga, lo perfecciona para darnos un producto más pulido. Lo que sí, la banda sonora nos queda a deber un poco.

A pesar de sus innegables virtudes, Little Nightmares II no es un título que recomendaría al 100% de los jugadores. En mi experiencia personal, lo encontré repetitivo, a pesar que de milagro rasca las 5 horas de duración. Recicla mucho los tipos de puzles, sólo que los hace más difíciles a medida que avanza la aventura. Y eso llega a aburrir.

Para aquellos que disfrutaron al máximo la primera entrega, no duden ni un segundo en probar esta secuela, porque es más y mejor de lo que ya experimentaron. Pero para los demás que el primer título les resultó indiferente, o incluso ni llegaron a probar, no hay mucho que hacer por aquí.

Calificación: 6/10

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