Crítica: Djam, de Tony Gatlif

Djam es una chica joven, bonita y desprejuiciada, que vive en la isla griega de Lesbos. Su padrastro la envía a Estambul con un extraño encargo para una joven: reparar una pesada biela para su barco, una embarcación de turistas, ahora sin funcionamiento.

En viaje, conoce a Avril, una joven francesa que ha venido como voluntaria para ayudar a los refugiados, y que abandonada por su novio quedó sola y sin dinero. Djam se compadece y la hace su compañera de viaje, en su azaroso periplo. Consigue el repuesto que le encargaron, luego se lo roban y lo recupera con argucias. Las chicas se separan cuando Djam va a un
baño de una estación de servicio y el transporte se marcha sin ella. Djam
emprende el camino por la ruta, sin dinero y sin su encargo, en tanto Avril vuelve en taxi a buscarla hasta que por fin se encuentran. El taxista levanta a un hombre que pide ayuda para su hijo y cuando llegan, encuentran al hijo cavando un pozo
para acostarse y morir, ya que todo lo ha perdido.

A lo largo de este film de extrañas peripecias, se observa la angustia de hombres y mujeres que han perdido sus bienes cuando estalla la crisis financiera del 2009, y los bancos se apropian de todo. Aquello que veíamos en las pantallas de T.V.,
es el marco donde transcurre el relato: gente a la cual le arrebatan su pasado, le hipotecan su futuro, le aplastan sus esperanzas. Algo con muchas semejanzas a lo que conocimos en nuestro país en el 2001.

La miserabilidad del mundo
marchando esplendorosa, tal carnaval injurioso, parábola de los ciegos
bruegheliana, tosca, brutal, inhumana. El contrapunto con Djam es su desprejuicio, su juventud, su rebeldía instintiva, su naturaleza indomable, una suerte de Carmen moderna, y como tal caótica, soez,
infalible como un rayo para discernir lo que está bien, de aquello que está mal. Ésto es lo que atrae a Avril, lo que ama su padrastro, lo que resulta atractivo de Djam: no darse vencida, ni aún vencida.

Una de las paradas en el regreso, es por la casa del abuelo ya fallecido: allí
recogen papeles, fotos, discos, cosas que su padrastro le solicitó y que, en una emotiva escena juntos, le cuenta cuando la conoció de niña, como se enamoró de su madre y que aún la recuerda. También la familia de Djam sufre la expropiación del restaurante familiar. Es entonces que todos parten en la embarcación reparada, al mar, a reconstruirse, a lo que la vida les presente.

La actriz belga Daphne Patakia construye un personaje osado y tierno. Mucho de lo interesante del film se debe a su trabajo.

Guión y Dirección: Tony Gatlif
Fotografía: Patrick Ghiringhelli
Elenco: Daphne Patakia, Maryne Cayon, Simón Abkarian
País: Francia

Estreno en Argentina: 30 de noviembre.

A. R. Belano

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