Crítica: Yo soy Tonya

La patinadora Tonya Harding fue una de las más famosas de la historia del patinaje. También fue conocida por su gran competitividad y “juego sucio” para conseguir lo que ella quería, los primeros lugares en todas las competencias.

El 1994 Tonya Harding tenía una gran competidora, Nancy Kerrigan, que en algunas ocasiones lograba opacarla. De cara a las olimpiadas, y en uno de sus entrenamientos, Nancy sufrió una agresión que estuvo a punto de costarle una pierna; pero por suerte Kerrigan pudo salir indemne de ese ataque, pudo continuar con sus entrenamientos y llegar a las olimpiadas. Y aunque perdió gran parte de los campeonatos nacionales, en los juegos de invierno de Noruega tuvo su gran revancha contra Tonya, donde a ésta última la descalificaron.

La película cuenta la historia de Tonya Harding e intenta profundizar en los motivos que la llevaron a la agresión contra su compañera. No fue ella directamente pero si su marido y su guardaespaldas. Margot Robbie y Sebastian Stan hacen un gran trabajo contándonos la historia y poniéndose en la piel de Tonya y su marido Jeff Gillooly.

Un buen film con final abierto: hasta el día de hoy Harding mantiene su postura respecto a su inocencia y la investigación está cerrada. Las protagonistas de más de 40 años ya están olvidadas a no ser por éste incidente que marcó la historia del patinaje de Estados Unidos.

ELENCO
Margot Robbie, Sebastian Stan, Allison Janney, Paul Walter Hauser

FICHA TÉCNICA:

Dirección: Craig Gillespie
Guion: Steven Rogers
Música: Peter Nashel
Guión: Steven Rogers

Género: comedia negra / drama
Duración: 121 min.
País: Estados Unidos
Título original: I, Tonya

Calificación: 7.5/10

Alejandra Martínez

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