Crítica de cine : La Ciambra

Crítica de Andrés Prillo

Nosotros contra el mundo

Un retrato crudo, realista y con rigor documental de la parte menos turística de Italia, el sur profundo, hogar de los marginados de otras tierras.

La Ciambra es el nombre del complejo de edificios donde vive una pequeña comunidad de gitanos en los suburbios de Calabria. El protagonista de este relato de iniciación a la adultez es un carismático chico de 14 años llamado Pío.

Siempre con un cigarrillo en la mano, vive con su numerosa familia en un humilde departamento. Carente de educación formal, la vida lo llevó a adquirir una serie de habilidades prácticas. Sabe manejar autos y motos, propios o ajenos. Es que este chico cree estar preparado para integrarse al negocio familiar: el delito. Los robos de autos, casas, valijas o radios suelen estar encargados por un grupo de mafiosos locales: “los italianos”, como los llaman los romaníes.

La película está interpretada en su totalidad por actores no profesionales, residentes reales de La Ciambra, que actúan versiones ficticias de sí mismos. Este afán documental es consecuente con los diálogos y escenas cotidianas, que generan un clima tan verosímil que por momentos hace dudar si lo que se está viendo es realmente una película de ficción.

La mayor virtud de la película es su voluntad de ser genuina en su representación de los habitantes de la Ciambra. Los personajes parecen personas reales, creíbles, de carne y hueso, sin la tendencia a idealizar propia de la ficción.

Gran parte de la tensión surge a partir de la detención del hermano mayor de Pio, que lo obliga a asumir el rol de adulto y jefe de familia antes de tiempo. Pío se debatirá entre el deseo de demostrar su madurez y hombría ante sus familiares, y las inevitables dudas y temores que le genera su nueva responsabilidad.

El único momento en que la película se despega del estricto realismo es en una serie de encuentros oníricos que Pío tiene con un caballo blanco, al que nunca puede alcanzar. Su significado queda abierto a la interpretación del espectador (acaso la pureza, la libertad perdida).

Parte de la complejidad del film aparece en la relación de los romaníes con otro grupo de extranjeros marginados, los africanos. Por un lado Pío mantiene una cálida amistad con Ayiva, un exiliado de su propia tierra, Burkina Faso, que roba para enviar dinero a su familia. A través de él conocerá a un grupo de inmigrantes ilegales de distintos países (Ghana, Nigeria). Tras el recelo inicial, aprenderá palabras en su idioma, mirará un partido de fútbol con ellos, y en definitiva humanizará ante sus ojos a las figuras abstractas de los refugiados africanos.

Por otro lado, la familia de Pío, tiene una imagen negativa, estereotipada de los africanos como “borrachos” y “violentos” en quienes no se puede confiar. Curiosamente similar a la percepción de los italianos, que consideran a los gitanos un pueblo de ladrones de otra tierra.

Estas contradicciones llegarán a su clímax cuando Pío tenga que llevar a cabo un último crimen, ya no sólo material, sino moral. El niño deberá decidir hasta donde está dispuesto a llegar para demostrar su lealtad. Un cruel dilema ético se le presentará cuando tenga que elegir entre su familia y su amistad.

Una película frontal, genuina y agridulce sobre el paso del tiempo, la pérdida de la inocencia y los choques entre el orden familiar y la libertad individual. También una película compleja y ambigua que reflexiona sobre la otredad, el pensamiento de tribu y la eterna distancia que separa a los propios de los “de afuera”. En palabras de su abuelo: “Recuerda Pío, somos nosotros contra el mundo”.

Calificación: 7.5/10

TÍTULO ORIGINAL: A Ciambra

ACTORES PRINCIPALES: Pío Amato, Koudos Seihon, Damiano Amato

GÉNERO: Drama

DIRECCIÓN: Jonas Carpignano

DURACIÓN: 118 Minutos

ORIGEN: Italia

DISTRIBUIDORA: Zeta Films

ESTRENO: 29 de Marzo de 2018

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