Reseña: Ver y no Ver

Ver y no ver” de Brian Friel, el título original es “Molly Sweeny” indaga en los miedos de una mujer quien ha convivido con la ceguera desde la niñez. En un mundo de capacidades diferentes pero suyo. Ese mundo entra en conflicto cuando surge la posibilidad de ser operada y recuperar la vista.

La obra original es de Brian Patrick Fiel (1929-2015), dramaturgo irlandés considerado el más importe del siglo XX, conocido como “La voz universal de Irlanda” y con puntos de encuentros con el estilo literario de Chejov.

La obra está basada en una historia real, la del brillante neurofisiólogo inglés Oliver Sacks del cual era gran amigo de Brian Friel. En la ficción toma el nombre de Martin Sweeny. La adaptación, traducción y dirección han sido a cargo del prestigioso Hugo Urquijo.

El personaje de Martin Sweeny es interpretado por Arturo Bonín. Un hombre perdidamente enamorado de su esposa. A pesar del amor que le profesa, se encierra en su necesidad de que ella vuelva a ver, discapacitado para compartir con ella, sus miedos y angustias. Esta impotencia es solamente porque es un ser humano, que vive otra capacidad, la de haber nacido viendo y que asume que ella no puede ser feliz en el mundo que vive.

La esposa ciega Any Sweeny es interpretado por Graciela Dufau y un tercer personaje el oftalmólogo en la ficción el Dr Vasserman interpretado por el actor Nelson Rueda.

La obra gira sobre el análisis del dilema entre el ver y el comprender. Donde cada uno, se mueve como un ente aislado, en su eje, con su visión propia y no intenta salir de ella para conocer y compartir la del resto.

El personaje del oftalmólogo, con insomnio el día previo a la operación, porque tiene miedo que fracase. Una mujer obsesionada en cancelar la operación, porque su mundo, el de la ceguera es perfecto y un marido que no puede entender que su mujer sea completa en ese mundo.

No contaremos más de la historia, pero a esta problemática, el valor agregado de cada personaje, se lo dan tres excelentes intérpretes. Graciela Dufau, con una dicción perfecta, con un dominio del escenario, en su rol de ciega, chocando con sillas y con miedos. Un Arturo Bonin, dinámico, sentándose en un escalón preparado para la puesta donde sus reflexiones las comparte con el público de una manera tan verosímil, que me sentí como si estuviese tomando un café con Martin Sweeny y él contando sus angustias. Un oftalmólogo que permanece de pie, porque es la postura distante, la del equilibrio del profesional, un equilibrio que nunca llega a demostrar porque además de médico es un ser humano, que debe remar contra las dudas, los miedos propios y del paciente, además de las esperanzas depositadas en él, por parte de su amigo.

La obra se da en el Teatro La Comedia, los días miércoles (21 hs) y sábados / domingos a las 18 hs. Tengan en cuenta, que va a estar en cartel solamente en mayo, habiendo una función de despedida el 25 de mayo.

No se la pierdan. Al finalizar los llevará a la reflexión, aplicando perfecto la frase de Antoine de Saint Exupéry que dice: “Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada”.


Ficha técnico artística

TEATRO LA COMEDIA
Rodriguez Peña 1062
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4815-5665 / 4812-4228
Web: http://www.lacomedia.com.ar
Sábado – 18:00 hs – Hasta el 19/05/2018
Domingo – 18:00 hs – Hasta el 20/05/2018
Miércoles – 21:00 hs – Hasta el 16/05/2018
Viernes – 18:00 hs – 25/05/2018


Reseña Diana Decunto

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