Crítica: La omisión

Paula es una chica de 23 años que viaja al sur, a Ushuaia más precisamente, con su hija pequeña y con su pareja. Van a trabajar y así poder juntar dinero y entonces irse a Canadá. Paula trabaja primero en un hotel y luego en una empresa de turismo. Su pareja trabaja en otra ciudad, Río grande, por lo que no están juntos y cuando él viaja
para verlas, no se ve amor o deseo, solo se observa vacío entre ellos.
A su pequeña hija la deja a cargo de una amiga que ya no puede cuidarla más.

En relación ocasional con un compañero de trabajo, que se acerca a ella con una intención más parecida al acoso que al deseo de conocerla, ella no lo rechaza si no que comercia sexualmente con él. Ésta condición insular del espacio vital, el clima duro e imponente, envuelve a Paula en una suerte de fuga desesperada hacia ninguna parte, en busca de una
opción de vida que no es la que transita. Vemos padecer su presente de soledad y carencias materiales pero sobre todo, afectivas.
Paula parece un animalito enjaulado en un entorno hostil y que se encuentra agobiada por su situación de vida, sin encontrar salida a su presente. Y como cualquier persona alienada, acciona de modo ilógico y hasta en contra de sus propios intereses.

La cámara siempre sigue a la protagonista y muchas veces parece auscultarla. El trabajo con la imagen en este film acentúa la sensación de alienación de Paula con planos donde se la ve caminar en soledad en medio de los autos, o de espacios vacíos, en una ciudad gélida. Película áspera, también de una subyacente introspección.

Elenco: Sofía Brito, Lisandro Rodriguez, Pablo Sigal, Laura López Moyano,
Victoria Raposo, Malena Hernández Díaz
Fotografía: Inés Duacastella
Guión y Dirección: Sebastián Schjaer

A.R Belano

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