Crítica: El Ángel

Catalogada como una de las películas argentinas más esperadas del año, partiendo por el hecho de contar con la participación de productoras nacionales de alta categoría como lo son K&S Films y Underground, asimismo, con el aporte de la productora española perteneciente a Pedro Almodóvar El deseo.



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De la mano de esta unión esta como director y co-guionista Luis Ortega, conocido por sus trabajos anteriores como La caja negra, Monoblock, Los santos sucios, Verano maldito, Dromómanos, Lulú y las dos series televisivas Historia de un clan y El marginal. Con su impronta personal en esta nueva entrega decide evocar una parte de la vida de Carlos Robledo Puch, el criminal más antiguo dentro de la historia penal Argentina, culpable de haber cometido 42 robos y 11 asesinatos teniendo tan solo 20 años, quien en la actualidad sigue entre rejas. Ortega toma la decisión (muy acertada), de no enfocarse únicamente en los diferentes actos delictivos del mismo, sino que se centra en la relación de amistad, atracción y peligro que presenta hacia su amigo Ramón.

Lo particular y atrapante en cuanto al argumento de El Ángel, es la construcción que presenta el personaje principal Carlitos, puesto que además de mostrar de manera muy natural su esencia como delincuente, se manifiesta como un chico carismático, sensual y atrevido, que inmediatamente resulta envolvente. La historia posee un hilo conductor hilarante y al mismo tiempo escalofriante. Al principio el ritmo es vertiginoso y las acciones se presentan de manera muy continua, seguidamente todo este ritmo va disminuyendo y la trama se estanca un poco, volviéndose repetitiva en un punto, pero ya casi al final retoma fuerza en la narración. Asimismo, están implícitos diferentes tonos de erotismo, acción y comedia.

La historia se sitúa en 1971 y presenta a Carlitos (Lorenzo Ferro), un joven bien parecido, con una rostro que emana inocencia y dulzura, hijo único de una familia de clase media conformada por su madre Aurora (Cecilia Roth) y su padre Héctor (Luis Gnecco). Pero debajo de ese perfil de un chico posiblemente “normal” que asiste a la secundaria, toca el piano, tiene una novia guapa, se esconde un alma criminal que en un principio solo robaba por placer y obsequiaba los objetos que hurtaba. Todo esto cambia cuando conoce a Ramón (Chino Darín), juntos se convierten en una dupla de delincuentes peligrosos sin escrúpulos, subordinado por el padre de Ramón, José (Daniel Fanego) quien había estado preso anteriormente, teniendo como cómplice en los delitos que realizan los chicos a su seductora mujer Ana María (Mercedes Morán). Carlitos comienza a desarrollar una atracción física y sexual hacia Ramón, quien hace caso omiso de ello, pero se vale de eso para manipular al mismo. A medida que avanza la trama se hace cada vez más estrecha la relación entre ambos, pero se modifica cuando son detenidos por la policía, Carlitos huye asegurando que volverá para sacarlo a Ramón. Al poco tiempo, se reencuentran nuevamente pero esta vez ya no son una dupla sino que aparece Miguel (Peter Lanzani), quien se roba la atención de Ramón causando celos en Carlitos. Ambos son asesinados en diferentes circunstancias por Carlitos, conllevándolo hacia su destino tras las rejas.

Desde el comienzo de la historia resulta envolvente toda la composición visual y sonora. La dirección de arte en manos Julia Freid, se muestra prolija, todo el entorno esta ambientando exactamente en el contexto social y la época en la cual se sitúa la trama (principio de la década de los setenta). Desde el vestuario, la utilería en la puesta en escena, la caracterización de cada uno de los personajes, los autos, las casas, los decorados son muestra de un impecable trabajo. Todo esto, va de la mano con la dirección de fotografía a cargo de Julián Apezteguía, merito que se debe destacar por los matices vibrantes utilizados de manera ingeniosa en diferentes escenas y locaciones, logrando así una estética estupenda.

En cuanto a la banda sonora, la utilización de temas musicales icónicos de la época representado por artistas de la misma como Billy Bond, Johnny Tedesco, Manal, Palito Ortega, entre otros, generan un toque de alegría y elocuencia durante diversas escenas.

Se debe enfatizar en el elenco, conformado por grandes figuras del cine nacional e internacional, pero sin duda alguna el actor a destacar es Lorenzo Ferro, quien a su corta edad incursiona por primera vez en el mundo del espectáculo. Nunca antes había participado en nada, esta interpretación fue su escuela. Luis, el director tuvo seis meses preparándolo para poder encarnar a Carlitos, desde clases de conducir y de baile, entre otras herramientas, le permitieron llevar el protagónico de manera acertada; además cabe destacar el parecido con el verdadero Robledo Puch.

Ortega una vez más fue asertivo en cuanto a la reconstrucción ficcional de una historia basada en hechos de la vida real, destacando elementos peculiares en cuanto a una parte de la vida del entonces joven delincuente Carlos Robledo Puch.

En definitiva, es uno de los films que no se deberían perder este año, sobretodo para los amantes del cine de acción y la comedia negra, esta película posee todas las herramientas para poder pasar un buen rato en el cine. No es apta para menores de edad, puesto que tiene muchas escenas con alto grado de violencia.

Clasificación: 8/10

Betania De Armas

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