Crítica: Mi obra maestra

Crítica de Gonzalo Borzino

Un hombre yace inerte ante un caótico y colosal paisaje. Este hombre es Renzo Nervi (Luis Brandoni), un pintor hosco, inconformista, quien fue exitoso en la década del 80, pero ha caído en desgracia por el pasar de los tiempos. Convive con la decadencia diaria y es incapaz de adaptarse a lo que le exige la modernidad para que Arturo Silva (Guillermo Francella), su amigo de toda la vida y galerista exclusivo de arte, sofisticado y sin escrúpulos, pueda vender sus cuadros. Ambos forman una dupla balanceada entre orden y caos, control y libertad. Juntos transitan una amistad cómplice, consecuencia de años de unión, que los llevará a extremos insospechados hasta el punto de planificar una estafa grandiosa ¿Hasta donde seguirías a tu amigo?

Con el desafío de ser su siguiente trabajo después del multipremiado film El Ciudadano Ilustre (2016), el trió formado por los hermanos Dupart y Mariano Kohn vuelve a las andadas, apostando esta vez por un estilo de humor preciso. La comedia manejada podría ser llamada de carácter serio, carece de las exageraciones aberrantes tan clásicas en cine Argentino, y opta por mecanismos más sutiles e irónicos para provocar la risa en el espectador. Siendo por primera vez enteramente dirigida por Gastón Dupart, la película cuenta con un dualismo que permite ser leída como una pieza profundamente Argentina, donde el público local se podrá reconocer en lo mejor y lo peor de los personajes, pero también intenta brindar un mensaje universal que puede ser accedido por cualquier espectador a lo largo del globo.

Andrés Dupart, quien además del guionista es el Director del Museo de Bellas Artes, define su trabajo como uno grupal entre las tres cabezas, a pesar de que él figure acreditado solo en este departamento. A pesar de asegurar que el guion no es para nada una improvisación, Andrés asegura que tampoco es intocable, encontrándose muy abiertos a las intervenciones de los actores, quienes en las largas sesiones de prácticas (a las cuales Brandoni se refirió como “las más ensayadas de su vida”) podían proponer cambios y nuevas vueltas para los personajes.

La historia cuenta con un verosímil propio de gente atravesada por el arte, dotada de la cercanía que tiene el escritor con el ambiente. Un explayamiento muy natural y, afortunadamente, carente de esa vergüenza ajena que puede provocar el mirar a un autor que desconoce de lo que escribe. Durante la conferencia se dio mucho énfasis a la importancia de este verosímil construido con base solida, felicitando a Luis Brandoni por su excelente interpretación de pintor. Sus dedos recorrieron los lienzos con fineza y técnica propia de un verdadero artista a pesar de que, como el confiesa, nunca se atrevió a tomar un pincel. Por el lado de la actitud Renzo no es un hombre que posea maldad, sino que solo es un caprichoso y testarudo. Inspirado en todos aquellos artistas que han sido canibalizados por las masas de este país, donde siempre se está buscando la novedad y se rechaza lo ya conocido, la película critica el sistema snobiano del “arte elevado” que mata a quien se queda por fuera de la rueda, situación que parece haberse acentuado en las ultimas décadas.

El elenco también cuenta con la participación de Raúl Arévalo, actor Español de creciente renombre, y con menor tiempo en pantalla también hace acto de presencia la actriz fetiche de los Duprat, Andrea Frigerio. Raul participa en el papel de Felix, un joven idealista con sueños de ser pintor, quien viene a representar esa moralidad del artista puro y nobel que quiere cambiar un mundo podrido y cuyo physique du rol esta excelentemente logrado. Por su parte, Andrea interptreta de la excéntrica galerista con la que Arturo deberá congeniar para llevar a cabo su plan, realizando una propuesta actoral llamativa, perteneciente a una mujer de altas esferas sociales, con posturas y gestos que denotan su estatus.

En lo que respecta a producción, Mariano Cohn señala que el film está pensado como una gran superproducción, en parte gracias a la coproducción con la productora Española Media Pro. Durante la rueda de prensa aseguró haber cumplido su rol no como obstaculizador, sino como facilitador. Era su intención que la visión artística de Gastón se llevase a cabo de la manera más completa posible, sin guardarse nada ni cortar por lo económico. Así fue que, cuando se dijo de ir a grabar a más de 4.000 metros de altura en las montañas jujeñas, el equipo partió hacia allí, y a pesar de los dolores de cabeza y las dificultades para respirar, se grabaron algunas de las escenas más icónicas y espectaculares del proyecto.

Cuando se les preguntó a ambos actores, quienes ya habían trabajado juntos en televisión en dos ocasiones (El hombre de tu vida (2012) y Durmiendo con mi jefe(2003)), Francella y Brandoni confirmaron tenerse un enorme cariño y respeto, y añadieron, jocosamente, que les faltaría trabajar juntos en el teatro para completar su lista de pendientes. Congeniaron en tener buena química actoral y buena devolución para con el género cómico, situación que puede apreciarse en pantalla y que vuelve real la amistad de años que pretenden llevar adelante estos personajes, quienes de no contar con ello ya se hubieran matado mutuamente.

Si se busca una historia enternecedora de dos viejos amigos soportando sus añejadas y testarudas personalidad, absorbiendo lo que el tiempo les fue dejando y devolviendo los golpes de la vida entre risas compañeras, esta es esa historia. El mismo hombre del principio se mantiene inerte ante el monte, pero ya no está solo: su amigo de toda la vida está allí para él. Y en cuanto a la estafa, no se preocupen tanto por ella. Mas bien, disfruten de la calidez del dúo y siéntense atravesados por los más nobles sentimientos de compañerismo. En palabras de Francella la película es “Una verdadera obra maestra de la estafa y un canto a la vida, en cuanto a la amistad”.

Calificación: 8.0/10

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