Por John Wolf
La sexta entrega de la saga de parodias llegó a los cines el 5 de junio de 2026, y es la primera vez en 18 años que los creadores originales están de vuelta. Dirige Michael Tiddes y producen Keenen Ivory, Shawn y Marlon Wayans, con Anna Faris y Regina Hall retomando a Cindy y Brenda. No es un reboot desde cero, es una recuperación: la película vuelve a apuntar a todo lo que el terror hizo en la última década.

Resumen
La trama, fiel al ADN de la franquicia, junta a dos amigos que quedan atrapados otra vez entre asesinos, monstruos y criaturas sobrenaturales. Esta vez los blancos son muy actuales: hay spoofs directos de Scream (2022), The Substance, M3GAN, Wednesday y hasta de Sinners, la sorpresa de terror de 369 millones. Pero no se queda solo en cine: el guión también se ríe de las redadas de ICE, el MeToo, los Epstein Files y la pelea Kendrick-Drake, con la idea de burlarse del presente sin sermonear.
Lo que me gustó:
Se nota el regreso de los Wayans en el ritmo. La película recupera ese humor físico, absurdo y muy de los 2000 que se había perdido, y lo mezcla con referencias que sí son de 2026. Anna Faris y Regina Hall entran como si nunca se hubieran ido, y Marlon y Shawn Wayans le dan el timing que la saga necesitaba. Funciona mejor cuando parodia estructuras y no solo escenas sueltas, por eso los chistes sobre Scream y la cultura del reboot se sienten más afilados que en las entregas anteriores.
Lo que no me gustó:
Como toda Scary Movie, es irregular. Cuando intenta abarcar demasiado, desde política hasta memes musicales, algunos gags envejecen antes de terminar la función. La dirección de Tiddes es funcional pero no tiene la inventiva visual de las dos primeras, y se apoya mucho en la nostalgia. Si no creciste con la saga, varios chistes te van a dejar afuera.
A quién se la recomiendo:
Es para vos si extrañabas la parodia sin filtro y querés ver a los Wayans recuperando su juguete. Ideal para maratón con amigos, pochoclos y cero pretensiones. No es para quien busque sátira fina o terror real, es para reírse del género y de nosotros mismos mientras el cine de horror se toma demasiado en serio.
Puntuación: 8/10