Crítica: Soledad, de Agustina Macri.

Crítica: C.J Colantonio

Una película que habla sobre el poder que tiene el estado sobre la libertad de los ciudadanos no debería ser sólo una anécdota. La película “In the Name of the Father” (Irlanda, 1993 – AKA En el nombre del padre) de Jim Sheridan (adaptación de dos novelas y basada en hechos reales también) podría haber dado una dirección a este cuento que se detiene para hablar de lo mismo, como si el espectador no hubiera entendido lo que pasa (en diálogos, en imágenes, en voz en off, en el futuro, en el pasado, la hermana en un psicólogo).

En tal caso, lo que pasa, no se sostiene porque no sabemos a ciencia cierta qué hacen los personajes, además de pelar cables. Le hace honor al libro donde se basó esta historia real y donde también reinan las preguntas.

La propuesta carece de algo que es la materia prima y que la podría diferenciar de las demás, no es ilusión o falta de amor, es algo que varias películas del cine argentino no quieren entender, la fuerza de una pluma. Lo mínimo que uno espera de una ópera prima es la voz del autor, que tenga el coraje de hacer propio el material, y que le otorgue la suficiente madera al protagonista porque un diálogo sin background es incongruente y no emociona, aunque es redituable cuando tienes un director de fotografía que sabe interpretar la atmósfera de las situaciones y el control de los espacios. (5/10)

espacios. (5/10)

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