Crítica: El origen de la tristeza

Crítica: Laura Pacheco Mora

Esta es la historia de Gabriel o Gavilán, un chico de 12 años, que vive con su familia en la zona del Viaducto. Transcurre en un barrio bonaerense de Avellaneda y se pudo filmar, en gran medida, gracias al apoyo de la Municipalidad. Son las vacaciones de verano y junto a “Los Pibes”, su grupo de amigos, pasan los días en la calle. Una explosión amenaza al Barrio, la muerte inesperada de un amigo y un frustrado plan para debutar sexualmente, acercarán al protagonista y a sus amigos a algunas de las revelaciones que la vida les tiene preparadas: el dolor, la tristeza y el inevitable fin de la infancia.

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Resulta muy gratificante ver una película nacional de excelencia; tanto el Director Oscar Frenkel, como el Guionista Pablo Ramos, eligen contar una historia sin grandilocuencia, a través de pequeños detalles y sólo con un carácter emocional en el sentido de expresar calidez, lo cual es muy difícil de lograr.

Sentimos el gran compromiso de ambos, que además de ser amigos de la vida y gracias a la simbiosis que existe entre ellos, podemos hoy, tener el beneficio de disfrutar su trabajo.

Hay una coherencia y conexión excepcional entre el qué se está contando y el cómo, raro de ver en estos tiempos en la pantalla grande. Simple e impredecible, como la vida; excelentemente narrada por una voz en off que aparece en la dosis justa en el transcurso de la película; nos muestra una realidad dura, pero sin la necesidad de dar golpes bajos, con un delicado y preciso criterio.

Es un film para nada pretencioso, sincero y realista, un retrato de lo cotidiano. En la transición de la niñez a la adolescencia, siempre existe una pérdida o duelo, que, con sutileza, delicadeza y altura, esta historia, logra atesorar, para mostrarnos esa etapa de la vida por la que todos atravesamos, consiguiendo así que nos veamos reflejados e identificados con el protagonista.

Existe un respeto hacia el espectador que conmueve, no nos subestiman en ningún instante. La mirada del Director hacia el personaje, no es desde la superioridad o bajo relación de condescendencia, sino que busca ponerse en los ojos del protagonista y lo logra con fluidez y naturalidad.

Un bello e inteligente ejemplo de que es posible contar una historia, quizás común, sin utilizar recursos extraordinarios, más que transmitir el amor por un barrio bonaerense, de gente simple con fuertes convicciones, en donde se respira la lucha del laburante en otros tiempos de nuestro país. Es, además, una crítica política y social.

Nos encontramos con un exquisito guion, el cual es muy poético; diálogos profundos y la excelente labor de Eduardo Pinto, en Fotografía y encuadre, quién nos regala de principio a fin planos asombrosos e ingeniosos, que nos acercan a las vivencias del protagonista.

Queda claro que la película es de por sí, exitosa, ya que se siente la satisfacción de los realizadores, entendemos que comprendieron muy bien qué querían contar y como querían hacerlo y esto, desde mi punto de vista, es lo que te acerca al público. La prensa aplaudió con énfasis al finalizar la proyección, que tiene alma, corazón, ángel y está realizada por artistas que, sin lugar a dudas, aman lo que hacen. Ahora es el turno del espectador, de deleitarse con esta obra de arte. Por mi parte, estoy ansiosa por verla nuevamente.

Podría explayarme mucho más con respecto a esta película nacional de la que me enamoré y aplaudí con gran entusiasmo, sin embargo, prefiero que ustedes saquen sus propias conclusiones e invito a que no se la pierdan.

Calificación:10/10

FICHA TÉCNICA

Dirección: Oscar Frenkel
Guión: Pablo Ramos
Dirección de Fotografía y encuadre: Eduardo Pinto
Música: Ernesto Snajer
Producción: Javier Leoz
Empresas productoras:
Suda cine
Web: www.sudacine.com.ar

País de rodaje/producción: Argentina

Duración: 71 min.

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