Diálogo con Hans Weingartner, Director y Co-Guionista del film “303”

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En un cómodo y cálido diálogo, en el que se habla de varios temas, podemos descubrir y conocer a la persona detrás del Director, un ser muy agradable, con inquietudes interesantes y sumamente sencillo.

El éxito le llegó sobre todo por dos películas: Das weisse Rauschen (“El ruido blanco”, 2001), en la que Daniel Brühl interpreta el papel de Lukas, un estudiante esquizofrénico; la segunda es Die fetten Jahre sind vorbei (literalmente, “los años de abundancia han terminado”, 2004), que narra la historia de tres jóvenes antisistema interpretados por Daniel Brühl, Julia Jentsch y Stipe Erceg. Ambas cintas recibieron multitud de premios. Die fetten Jahre sind vorbei se estrenó en más de 50 países bajo el título inglés “The Edukators“.

Con respecto a su motivación para contar esta historia, Weingartner expresa:

El film 303 en la superficie, se podría decir, que es una película de amor, pero tal vez más que mensaje referirnos a cuál es la pregunta fundamental y ese cuetionamiento está relacionado con qué es lo que determina a la humanidad y nos convierte a nosotros en hombres; y una vez que nosotros nos damos cuenta de las fortalezas que tenemos como humanos, eso tal vez, nos daría la posibilidad de salvar a la humanidad; el capitalismo, de hecho, está oprimiendo a la naturaleza del hombre.

Creo que la característica que más nos diferencia con los animales, es el sentimiento que podemos tener por el prójimo, lo que hoy en día, llamamos empatía, y eso de hecho es esta sensación que el capitalismo anula. Un ejemplo muy simple, que no se corresponde con la naturaleza humana, es matar animales, esclavizarlos, torturarlos y después, finalmente, comérselos.

Ningún hombre mataría con un hacha a una vaca y después pondría a cocinar la carne y comérsela.  La industrialización o tecnificación de este proceso, es lo que después llevó a oprimir esta empatía, el consumo de la carne genera el %60 del calentamiento global, que está en gran medida ligado a esta industria de la carne. Entonces si nosotros de hecho decidiéramos no consumir carne, podríamos sobrevivir; es decir que, en cierto modo, nosotros, estamos matándonos por el consumo de la carne y este karma de asesinar a los animales, en cierto modo, se está volviendo en nuestra contra, porque podríamos decir que hay 8.000.000.000 de animales de uso o de aprovechamiento en este mundo y nosotros todo este dolor que ellos sienten también lo percibimos.

Otro ejemplo sería que nadie tomaría un serrucho y cortaría un árbol verde y vivo, porque cualquier persona sentiría dolor al hacerlo. De todos modos, estamos abatiendo toda la selva tropical porque podemos dejar de lado nuestra humanidad que justamente se está perdiendo, por todos estos temas tecnológicos.

Y podríamos decir que 303 celebra la empatía; en una canción pop diría que celebra el amor, pero yo prefiero decir que celebra la empatía. Siempre mis películas tratan los mismos temas, de cómo podemos generar un mundo más justo, de cómo podemos superar la soledad; está presente ese anhelo por el sentido comunitario, la comunidad en sí y creo que eso está relacionado con mi propia biografía porque de niño siempre me sentí muy solo, a pesar de venir de una familia de ocho hermanos, nuestros padres siempre es como que nos incitaron a oponernos los unos a los otros, provocando contradicciones y eso generó este anhelo por el amor y sentir el calor familiar.

Mis personajes son los que buscan el amor, sin embargo, la realidad es que soy yo el que lo busca. Obviamente está relacionado también con mi búsqueda de un lugar en el mundo que esté en paz, siempre fue un sueño mío, pero nunca encontré ese sitio, por eso el mundo se me presenta como un lugar frío, en el que hay mucha lucha, y estoy convencido que la causa de ello, es este sistema económico en el que vivimos, esta locura que busca el crecimiento constante, que siempre quiere más y más y por eso el mundo no puede ser un lugar pacífico, puro y calmo.

Hay países que son más pacíficos que otros, que se van acercando cada vez más a mi ideal, como Dinamarca, por ejemplo, que tiene un sistema social muy fuerte, donde uno paga quizás hasta un %60 de impuestos, pero a cambio formas parte de esa gran comunidad y hace años los daneses son el país que ganan una y otra vez en estas encuetas que se hacen y se caracterizan por ser el país más feliz del mundo.

Alemania depende demasiado de los Estados Unidos, pero es un caso muy particular y extremista, porque está relacionado con hechos históricos, que después de la Segunda guerra mundial fueron bastante adoctrinados por los estadounidenses, en los que se decía que la cultura alemana estaba prohibida y era hasta peligrosa; las películas estadounidenses se muestran muchísimo en Alemania y los programas de TV también captaron la mayoría del mercado.

Desconocía el éxito de Los Educadores en Argentina, lo cual es muy gratificante. Es decir, que llegó el mensaje que transmití en este film. La pregunta es ¿eso alcanza? No es tan fácil eliminar el capitalismo. A veces pienso que habría que matar a todos los ricos… (risas)… pero es ridículo pensar en eliminar a los millonarios, así no se acaban porque siempre surgirían nuevos y tampoco serviría de nada asesinar a los 100 presidentes de las compañías más millonarias del mundo. Porque lo absurdo de esto es que las compañías hacen lo que se espera de ellos, generar una ganancia máxima.

No creo que los ricos en sí, sean malas personas, creo que, si yo fuese rico como ellos, también me convertiría en un idiota. Considero que viene de la mano con el dinero. Hay que cambiar los principios. Que ese también, es el punto de partida de 303, hay que cambiar son las películas, las leyes, por ejemplo, una ley que determine que el fin de las compañías no sea garantizar la ganancia máxima, sino la felicidad y el bienestar de sus empleados.

 

Laura Pacheco Mora.

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