Reseña: Como todos los días

Por Gonzalo Borzino

Un canto de aprecio a las cosas simples de la vida: la historia de cuatro jóvenes newyorkinos que intentan vivir con plenitud, felicidad y amor, desafiando una ciudad que trata de tragarlos, hundiéndolos en el olvido de las grandes urbes. Por un lado esta Deb (Manuela del Campo), una estudiante cínica con un sueño demasiado grande, quien conocerá a Warren (Lisandro Nesis), un romántico frustrado que busca dejar su marca en el mundo. En otra parte, pero no demasiado lejos, Jason (Argentino Molinuevo) y Claire (Sofia Rangone), una pareja en reciente convivencia, deben sortear los obstáculos que conlleva tener vidas acuestas, los secretos de ella contra las particularidades de él. En suma, es una lucha de egos desesperados por no ahogarse en las masas anónimas.

Musicalizada por Mariano Homps quien, a pesar de contar solamente con un piano para acompañar a los actores, logra que las historias se desenvuelvan bella y emotivamente. Las voces de los cuatro personajes transmiten eficazmente su constante personalidad y estado anímico, como un espejo sonoro, fiel a las vibraciones del alma. Los cuatro lograron adaptar las canciones a sus personajes de una forma sumamente natural y con un lenguaje corporal muy propio. El trabajo de dirección en esta área ha sido sublime.

En contenido narrativo, sin embargo, no dispone de un trabajo innovador. Con una disposición que plantearía un relato coral (al menos en principio), las historias se enredan en las calles de la gran manzana pero de forma tan sutil que al poco tiempo se perciben como dos líneas paralelamente trazadas que apenas interactúan entre sí. Lo que por un lado funciona como un reflejo de ciudadanos anónimos, falla en la estructura general quedando como dos historias con contenido un tanto decepcionante.

Otro punto negativo es el trabajo escenográfico el cual, a pesar de haber dispuesto una clara propuesta minimalista, apenas hace uso de las relecturas de los distintos objetos. Las sillas son sillas que se mantienen a la vista, y los personajes que en ellas se sientan no desaparecen de la diégesis del relato, por más que se queden quietos en el fondo. La gran diferencia con la obra original radicó en la forma del recinto teatral, ya que en el under newyorkino los personajes interactuaban con el público, además de salir y entrar por distintas puertas a los laterales, no teniendo que empaquetarse en los límites de un escenario clásico. Al no disponer de estas libertades, se debieron optar por alternativas de disposición espacial para una obra que se la pasa dando saltos. Y, debido a su condición elemental, este vago trabajo escénico es algo difícil de ignorar, resultando aburrido a la vista.

Una obra musical exportada del mundo anglosajón, escrita y compuesta por el americano Adam Gwon (String, Cake Off). En su décimo año desde su estreno en el Off-Broadway, llega al teatro Border por los martes de septiembre y Octubre. Si ven al musical por la musicalización, la armonía actoral y el trabajo corporal, esta es una obra que vale la pena. De lo contrario, será algo más de todos los días.

Ficha técnica

Título de la obra: Como todos los días

Género: Musical

Teatro: Teatro Border, Godoy Cruz 1838. CABA.

Duración: 80 minutos

Estreno: 11 de septiembre – únicas 8 funciones

Funciones: Todos los martes a las 20.30 hs

Precio: $300

Promoción: 2×1 con Club La Nación

Entradas a la venta en el teatro o por Plateanet: https://www.plateanet.com/Obras/como-todos-los-dias

Elenco: Lisandro Nesis, Michel Hersch, Manuela del Campo, Argentino Molinuevo, Sofía Rangone y Macarena Giraldez

Dirección: Colton Pometta

Dirección Musical: Mariano Homps

Libro, letra y música: Adam Gwon

Dirección de arte: Natalia Roscelli

Comunicación y prensa: Lucila Chain

Producción ejecutiva: Juana Civit

Producción general: Mario Micheloni

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