Crítica: Colette: Liberación y deseo.

Basa en la historia real de Sidonie-Gabrielle Colette (Keira Knightley) autora de las polémicas novelas que causaron gran revuelo en París de los años 20 “Claudine” y “Gigi”, desde su infancia en el campo hasta su consagración en la sociedad parisina junto a su marido, el también autor Henry Gautheir-Villas “Willy” (Dominic West).

FB_IMG_1540246623264.jpg

La historia transcurre en la ciudad de la luz, en un momento plena ebullición a finales del siglo XIX y principios del XX. En esta época de gran efervescencia cultural, nos adentramos específicamente en el mundo de la literatura y del arte dramático.  Los creadores llamados a liderar las vanguardias de una época prodigiosa se daban cita en reuniones y fiestas. En este contexto desbordado de talentos, Colette supo entusiasmar a las masas con sus historias de Claudine.

Este film está planteado desde una óptica patriarcal y machista que predominaba en la Europa de aquellos años, en donde la mayor parte de las actividades, estaban vinculadas a esta cosmovisión. La sensibilidad y la inteligencia de la mujer no eran tomadas en cuenta.

La cuidada y excelente ambientación de la época, sirve de espectacular antesala para guiar escénicamente un relato con fuerza, en el que es posible imaginar la inquietud amorosa de Colette, que oculta su relación lésbica con la Marquesa de Belbeuf o “Missy” (Denise Gough), a quien esa sociedad le permite vestir pantalones porque tiene poder al igual que el hombre; y enjaulada en un matrimonio donde su esposo explota su talento natural para su propio lucro.

Sidonie-Gabrielle Colette (Keira Knightley) bellísima y talentosa actriz, entre sus trabajos más reconocidos se encuentra “Orgullo y prejuicio”, aquí nos regala una brillante interpretación y logramos identificarnos de inmediato con su personaje excelentemente logrado que transmuta de chica de campo, con la pureza de un animal y fácil de manipular y moldear por su marido, a una autora exitosa de Europa. Logra semejante transformación gracias a su rebeldía, valentía, coraje y confianza en sí misma que va adquiriendo con el tiempo y a medida que rompe con esas estructuradas paredes visibles e invisibles impuestas por la sociedad.

(Willy) Dominic West encarna con soltura a un personaje que es una mentira, ambicioso, arrogante, impone reglas y subestima a los demás creyéndose superior.

Ambos sumergen sus respectivos trabajos en un continuo ejercicio de dramatización excesiva, lo que favorece a la trama. Los diálogos de la pareja nos remiten a una competencia desigual en donde sin importar la capacidad, el género masculino tratará, en la piel de Willy, imponerse a toda costa, con prepotencia, violencia y hostigamiento. Prácticas aceptadas y muy comunes en la época.

La velocidad con la que transcurren los hechos, quizás resulta poco acertada para la construcción de una trama que nos relate una personalidad tan vibrante y enérgica como la de Colette, minimizando la crítica social que está implícita en el film.

Más allá de una cuestión de género y del don con el que se nace o no, queda claro en esta película, que sólo siguiendo tu intuición y utilizando al corazón como principal motor, lograrás lo “imposible”.

 

Calificación: 8/10

Laura Pacheco Mora

Anuncios

Deja un comentario