Reseña: La Gaviota, Experiencia Chéjov

Desde su debut ruso en 1896, es posible que La Gaviota sea la obra teatral más veces escenificada de Antón Chejov. Esto podría deberse a la universalidad de los temas que toca —el deseo, principalmente, ya sea de amor, fama, compresión, trascendencia o piedad; la fragilidad de la naturaleza humana, la compleja estructura de una engañosa y simple vida familiar —, a las escenas ricas en subtexto, a la atmósfera que es un laberinto cuyas paredes se estrechan. 

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Esta obra no ha dejado de aparecer en múltiples versiones, en escenarios de toda índole, lo mismo dirigida por Mike Nichols (con Meryl Streep como Irina Arkadina), que Sidney Lumet, Charles Sturridge (con Vanessa Redgrave y su hija, Natasha Richardson). La Gaviota narra la historia de varios artistas que se reúnen en una casa de campo para descansar: Irina la actriz soberbia, tacaña y orgullosa; escritor famoso y pareja de Irina; Konstantin Treplyov, hijo de Irina, aspirante a escritor, quien siempre ha luchado por la aprobación de su madre y Nina Zarechnaya, hija de un terrateniente de la zona, enamorada de Konstantin y aspirante a actriz, que está dispuesta a dejarlo todo por cumplir su sueño.

Esta una obra donde poco acontece, por lo menos en el exterior, pero donde los sentimientos y reflexiones de los personajes van creando lentamente el desenlace. Chejov habla de amor, arte, melancolía, aspiraciones, cuestionamientos personales y sueños irrealizables, de gente normal en sus rutinas. El texto es exquisito y muy bien representado por todos los actores. La puesta de Perez Costa le imprime a la adaptación y a la acción una gran dinámica y poética.

La misma propone un espacio poco convencional, aunque pequeño para semejante despliegue. La vestimenta es formidable y atractiva. El maquillaje y peinado también muy adecuados a la época. Con una escenografía creativa e íntima, el espectador se sentirá partícipe de la obra. Está muy presente el cello, que nos recibe y acompaña la obra, interpretado por Valentín Irribaren de manera impecable, siendo fundamental para lograr una atmósfera que transportará al público al corazón de la historia.

El nudo de esta trama lo componen dos eslabones que deben ser más fuertes: Talia Acosta es una Nina bella y voluble, que hacia el final descubre, de mala manera, que las aspiraciones y sueños de jovencita, ya como mujer que ha sufrido, no siempre se realizan. Por su parte, el escritor que comienza su carrera, Nicolás Perez Costa, avanza hacia una madurez como intérprete: no es sencillo despertar simpatías por un personaje que reacciona en peligrosa rabieta ante la frustración vocacional o amorosa, lo que lo hace más cercano a nosotros. Ambos actores son la apuesta del director para mostrar la falibilidad del carácter humano, y es en ellos donde él debe trabajar más para compensar el compromiso que dan a trazo y texto dándoles una justa dimensión y espacio para crecer.

La gaviota es la nueva apuesta de Nicolas Perez Costa, luego del éxito de la reciente estrenada “Romeo y Julieta, una tragedia electrónica en 360 grados”En el Centro de Experimentación Teatral “Alicia Zanca” (Av. Scalabrini Ortiz 326), el gran debut será el domingo 28 de Octubre a las 20:00 horas. Las entradas se pueden conseguir por Deteatro.com.ar o en la boletería del teatro a $200

Laura Pacheco Mora

 

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