Crítica: Sin dejar huellas

Por Laura Pacheco Mora

El matrimonio Anaut tiene dos hijos : Una niña que padece una discapacidad mental y un hijo mayor, Dany,  que desaparece en misteriosas circunstancias. François Visconti ( Vincent Cassel), comandante de policía,  es llamado a investigar el caso debido a su pericia. Es así que comienza la búsqueda del adolescente, descuidando incluso a su propio hijo, Denis, de dieciséis años, que parece estar involucrado en el narcotráfico. Yann Bellaile (Romain Duris), profesor particular de Dany, se entera de la desaparición de su ex alumno y ofrece sus servicios al comandante, interesándose  mucho en la investigación. Demasiado tal vez .

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Vincent Cassel  es una actor de gran carácter, que nos tiene acostumbrados a brillar en pantalla  grande por su talento, en este caso hace maravillas para darle vida a este policía,  alcohólico, obsesionado con su trabajo, que atraviesa un momento de poca lucidez profesional y que arrastra su vida como si le pesara, esto se refleja hasta en la manera de caminar e interactuar con los demás. Bellaile, por su parte, le da forma a un profesor y novelista fracasado, perverso, y con una doble vida, con ciertos puntos en común que lo acercan a Visconti en relación a la paternidad. Personaje bien logrado al representar al típico reprimido social, que oculta sus verdaderas miserias detrás de una apariencia inocente y confiable.

Con respecto al guión, nos encontramos con una trama oscura y retorcida, caótica, pero contada desde una óptica diferente e interesante, que resulta ingeniosa aunque engañosa para el espectador, pero sin subestimarlo. Esto resultará atrapante para los que disfruten del género policial, ya que nos hace partícipes de la investigación, conduciéndonos hacia un final impredecible. Sin embargo, resulta incoherente en la resolución de ciertas secuencias y sin profundidad.

Cuenta con locaciones atractivas, como el bosque en donde se desarrolla la búsqueda del joven. La dupla Cassel – Duris nos entrega contrastes muy interesantes, sugiriéndonos a través de personajes bien construídos e interpretados, características muy marcadas de ciertas personas oscuras, obsesivas, fracasadas y que claramente, no viven la vida que alguna vez añoraron, transmitiéndole así, ese fracaso a sus hijos.

Ahora bien, surge el cuestionamiento sobre ¿Quién es  potencialmente más peligroso para la sociedad , un policia alcohólico y agresivo – aunque auténtico – , y que busca en el fondo acercarse sin resultados a su hijo o un profesor frustrado y perverso que reniega de su paternidad y verdadera identidad?

 

CALIFICACIÓN:  8/10

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