Reseña: Alfa de Felicitas Kamien

Los sábados a las 20.30, en el Camarín de las Musas, la obra teatral Alfa, narra lo que hipotéticamente podría pasar en el 2029, llevando ritmo de comedia, donde no tendremos hoy la respuesta al interrogante sobre si es ciencia ficción o solamente visión de futuro.

Comparto cuando dicen que Alfa es una pieza teatral distópica. En lo personal, la obra me despertó interrogantes, después que cayó el telón, me hizo plantearme si todo lo distópico, en definitiva es tener la posibilidad de leer el futuro en la borra de café o ¿se queda en un mundo imaginario e indeseable?

La dramaturgia y dirección es de Felicitas Kamien. El contexto escénico es una cocina, un tanto especial, porque además de cocinar, sirve de laboratorio y se reciben a los “donantes” donde deliran cuatro personajes: Mariana Cavilli, Marta Haller, Diego Quiroz, Valeria Roldán, Abian Vainstein.

En la trama los personajes son los “donantes”, caballeros, los cuales previamente acordaron un turno. Además, una madre, desequilibrada, una hija, la encargada de llevar el laboratorio adelante, clasificando las muestras y una asistente, la colaboradora fiel y a ese combo, se agrega un padre.

La situación económica por la que están pasando es complicada. Mientras la asistente está cocinando unos buñuelos de espinaca, el disparador es cuando baja a la cocina, el donante entregando el frasquito. Se apaga la radio. El caballero se queja porque la paga no era la acordada, pero la plata la necesita, y se retira, con un detalle, se pone el casco de la moto y una máscara de oxígeno.

Este es el disparador, para contar una historia, donde, transcurridos unos minutos, sonará el portero eléctrico para que ingrese a escena, el actor Abian Vainstein, que además de llenar la escena, es el padre, quien llega lastimado porque unas mujeres lo han estado persiguiendo. Ha tenido que escaparse, de una horda de mujeres, que querían abusar de él.

Este quiebre, ya es un viaje de ida, para la risa, para el disparate en un tono de comedia, donde Abian Vainstein, es un lujo en el teatro.

No vamos a contar más de la historia, si asegurarles, que encontrar un macho alfa,”argentino” en épocas de sequía, puede ser un negocio que da muchos frutos. El negocio familiar a partir de este descubrimiento, logra la exportación lo cual le trae aparejado pingües ganancias.

No se la pueden perder, porque todo el elenco se luce, Diego Quiroz está genial en su papel de “macho alfa”, perseguido por las mujeres, las tres actrices, Mariana Cavilli, Marta Haller y Valeria Roldán, le ponen su granito de arena para que la obra sea haga una comedia monstruosa.

Una dramaturgia, que bien le aplica, decir que es potente y las actuaciones le dan vida, con una dirección que ha logrado crear el climax.

Un lujo, una comedia delirante, para pasar un buen momento de sábado y preguntarnos, como Dios es argentino, cuando encontraremos al “macho alfa”, por ahí, quien te dice, estamos salvados.


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