Critica: Huérfanos de Brooklyn (Motherless Brooklyn)

Por: Gonzalo Esteba Borzino

Cobertura del 34º Festival de cine de Mar del Plata

En los barrios bajos de Nueva York, plena década del ‘50, Frank Sinnata (Bruce Willis) intenta chantajear a la gente equivocada, y por ello es asesinado. Su protegido, Lionel Essrog (Edward Norton), un detective con síndrome de Tourette, buscará resolver los motivos del homicidio y acabará descubriendo una conspiración para desplazar a los más vulnerables, encabezada por el ambicioso Moses Randolph (Alec Baldwin), un alto mandatario de la municipalidad, hambriento de más poder.

Escrita, dirigida, producida y protagonizada por Edward Norton (Keeping the Faith), la adaptación de la novela de Jonathan Lethem nos muestra una despiadada ciudad que nunca duerme. Caracterizada con cuidadosos vestuarios de época y atravesada por la gloriosa música de Daniel Pemberton, el film nos transporta a bares del submundo, barrios devastados y hoteles de lujo, mientras se sigue una pista de sangre, pólvora y cenizas de cigarrillo. Un drama con tintes de policial negro tanto en lo estético, narrativo y político.

Actoralmente el foco de atención son los tics nerviosos de Lionel, los cuales lo llevan a espontáneos momentos incomodos entre personas que lo creen, en el mejor de los casos, un bufón. Sus explosiones le hace lanzar frases incomodas, a veces hasta rítmicas, las cuales generan momentos humorísticos, pero a la vez dejan espacio para tiempos de tensión apremiante, al no saber en qué momento podría tendrá un ataque. Esta característica, aunque cueste creerlo, es llevada maravillosamente por Edward Norton, quien lleva adelante una ejecución verosímil y muy satisfactoria. No obstante, no se puede evitar mencionar a las otras figuras actorales que atraviesan la película, como la rudeza de Bruce Willis, la expresividad silenciosa de Gugu Mbatha-Raw y la sobre-expresividad de Willem Dafoe.

El balance entre Lionel y Moses tiene un vaivén sublime. Mientras el detective describe su enfermedad como una compulsión que lo fuerza a tener conductas antisociales, el magnate se muestra como un personaje externamente controlado e intocable, pero su interior hierve fervorosamente, siendo esta su mayor debilidad. La película juega con esta dualidad de conflictos interiores-exteriores marcadas por dos personajes que, aunque diametralmente opuestos, pueden tener más que ver de lo que creen. Es una pena que en el extenso metraje solo compartan un par de escenas, evitando que este paralelismo se vislumbre con mayor efectividad.

Peleas sucias, la mano negra del estado y todo ese jazz. Las marcas del policial negro están ahí, en esta larga pieza de corrupción americana y discriminación, manteniendo vivo a un género siempre latente porque, lamentablemente, siempre es relevante.

Se estrena en diciembre en salas comerciales.

Puntaje: 8.5/10.0

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s