Reseña: Entre ella y yo

Por Leandro Bres

Esta obra escrita por Pablo Mir y dirigida por Diego Reinhold, aborda un tema que posiblemente todos en algún momento de la vida nos cuestionamos: la paternidad. Tanto si estamos preparados para ser padres/madres o no, si queremos o quisimos ocupar ese lugar y hasta incluso preguntarnos cómo fueron nuestros padres en ese rol, y qué hay de ellos en nosotros.

Valeria (Soledad Garcia) y Diego (Sebastián Presta) son una pareja sin hijos, aterrados con la idea de la paternidad. Ante un atraso, y la posibilidad de ser padres, deciden hacer un test de embarazo para saber cual es su situación. Y esto es lo que da pié al devenir de escenas y situaciónes que desarrollarán a lo largo de la obra, que transcurre en esos supuestos 5 minutos que tarda el resultado del test. A lo largo de esos minutos, Valeria y Diego imaginan situaciones de como podrían ser sus vidas ante la paternidad/maternidad, qué aspectos deberían resignar. Se preguntan qué potenciales conflictos podrían tener con sus hijos y como reaccionaria ante ellos. Abordan entonces, varias hipótesis de ¿Qué pasaría si… se arrepintieran de tener un hijo, si fueran padres de una adolescente descontrolada, si alguno de ellos no fuera responsable, si fueran padres que quieren divorciarse, entre otros.

A lo largo de toda la obra, que transcurre en el departamento de la pareja los personajes ponen en duda sus capacidades para ser padres, y cuestionan cómo la paternidad podría afectar en un futuro su relación, la vida sexual, y el ámbito laboral de cada uno.

Para entrar en el código de las situaciones imaginadas, el director utiliza un recurso de iluminación cambiando el foco de las luces de la escena al público en un instante. Esto, junto al efecto de sonido nos marca a los espectadores un cambio de plano (del real al imaginario). Este recurso sencillo pero eficaz, junto a cambios de vestuario y uso del espacio, se utiliza a lo largo de toda la obra, haciendo muy claro el paso de una situación a otra. Así también, un reloj de cocina marca los supuestos 5 minutos de espera del resultado del test, haciendo alusión al plano real y diferenciándolo del imaginario.

Las actuaciones resultan correctas, y destaco que Presta y García no busquen sostener el espectáculo a base de chistes gestuales y humor efectista, más propio del ámbito televisivo.

Soledad García logra momentos diversos y atractivos, pudiendo desarrollar escenas paródicas y otras en un código más realista, construyendo incluso un buen momento emotivo.

Presta parece saber que tiene el público de su lado, y utiliza la complicidad como un recurso para hacer humor.

La obra se desarrolla a partir de una premisa muy interesante, y toca todos los lugares comunes que puede abordar. Esto la hace quizá, bastante predecible. De todas maneras, espectadores y espectadoras en la sala, ríen y se identifican con varias situaciones, principalmente aquellos que hoy rondan los 30/40 años, son padres, o están pensando en serlo.

Pueden ver esta obra en su 3ra temporada, de viernes a domingo 21hs en el teatro Metropolitan, Av. Corrientes 1343.

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