Análisis: Profane para Nintendo Switch

Por Luciano Macchioli
Profane es un videojuego de carácter independiente, lanzado en 2019 por la desarrolladora Overpowered Team y traído en febrero de este año a Nintendo Switch.


El juego nos pone al mando de Talaal, la última sobreviviente de las máscaras heráldicas, quien deberá derrotar a sus descarriados hermanos. La historia es muy pobre y para nada memorable, pero sirve para lo que se propone: encuadrar una experiencia basada en la jugabilidad. Al menos no nos perderemos ningún detalle de ésta, por contar con una traducción completa al español. Punto a favor por tratarse de un juego indie.


Profane es un single-player que nos invita a superar un doble desafío: vencer al jefe de cada nivel mientras que luchamos contra el tiempo.
Esta última mecánica resulta muy interesante, ya que el tiempo va a ser nuestra vida y nuestra moneda. Cada vez que recibamos un golpe, nuestro reloj se irá achicando. Al llegar a cero, tendremos un último golpe antes de morir y volver a empezar. Mientras que cada habilidad que equipemos nos costará valiosos segundos.


El control resulta un poco incómodo al principio, pero después de un par de horas de juego demuestra ser el más adecuado. Con el stick izquierdo desplazaremos a nuestro personaje, mientras que con el derecho dispararemos en la dirección que lo movamos.
Cuenta con un apartado técnico muy pulido, mantiene los FPS estables tanto en modo televisor como portátil, algo que se agradece debido al ritmo frenético que tienen las batallas contra los bosses. El apartado gráfico cumple, aunque no se destaca en ningún punto.
La duración del juego está maquillada por una curva de dificultad muy mal lograda. Mientras que contra el primer jefe dispondremos de muy pocas habilidades, contra el último tendremos todas. Eso lleva a que, prácticamente, los primeros tres niveles sean más difíciles que el último. Para quienes tengan experiencia en esta clase de juegos, Profane podrá ser superado fácilmente en unas 5 horas, tiempo que se va a ir extendiendo para aquellos menos familiarizados con el género.
Si bien cuenta con varios modos de juego, como el Modo Arena y el Desafío Diario, lo cierto es que son vanos intentos de alargar la experiencia. Una vez terminado el Modo Historia, no hay motivo para volver a tocar el juego.


En conclusión, Profane es un juego hecho para aquellos que buscan un desafío, ya que desde el tutorial se nos presenta una dificultad muy alta. Para los amantes del género puede resultar una parada obligatoria y una experiencia enriquecedora, donde podrán superar sus puntuaciones o completar los niveles sin recibir daño. Pero para quienes quieran simplemente expandir su biblioteca, este juego es sumamente prescindible.

Calificación: 6/10