Crítica de cine: Paraíso

Por Juan Ignacio Aguilar

El regreso de los exiliados.

Es un sentimiento a la vez maravilloso y terrible el volver a casa después de un largo viaje. Y no se trata de unas simples vacaciones que se extendieron al mes completo. Es un cambio radical que atraviesa a una persona cuando está fuera por varios meses, incluso más de un año o dos.

El contacto frecuente con otras culturas, otros estilos de vida y otros paisajes hacen ver al mundo a los pies de uno. Un cajón de juguetes infinito, del que seguir tanteando y tanteando hasta que te venza el sueño. Y despertarse solo para volver a jugar.

Hasta que, en un momento, algo dentro de uno dice que es hora de cerrar ese cajón.

Sofía ha regresado a Córdoba. Ha pasado un tiempo desde que se fue de viaje al exterior, y un ritmo distinto pareciera marcar sus pasos a seguir. Su reencuentro con Lautaro, una persona de su pasado, trae viejos sentimientos a flote. Pero lo que parece tranquilo y feliz puede que esconda algo más doloroso.

Es una temática bastante singular la proyectada por el guión de Pablo Falá. Hay muchas historias que exploran la circunstancia del viajero, pero quizás no las suficientes que ahonden en la cuestión de la vuelta (probablemente donde el conflicto es más suscito a explorarse por más de un camino).

La historia de Sofía se da como si de una secuela cuya primera parte el espectador nunca vio, pero tiene una buena idea pasados unos diez minutos. El guión se toma su tiempo para transmitir con diálogos muy precisos las circunstancias de sus personajes, sin explicaciones que desborden o una expiación insulsa de sentimientos. 

Hay una mochila muy pesada de la que Sofía nunca se despegó, y el contacto con otros hace notar que sus maneras de relacionarse han cambiado. Ha vuelto, pero el hogar no es el mismo, ella no es la misma, y las personas no son las mismas. Pero lo parecen. Y esa pequeña esperanza parece ser el único motivo al que Sofía se aferra con fuerza, mas son varias las oportunidades de soledad en las que duda y cae en la cuenta de que su realidad ya no es la misma. Que quizás está en otra realidad a la que no pertenece. Porque se fue, y nada será como antes.

Es una trama muy sólida que podrá empatizar con facilidad con cualquiera que se cuente en el espectro de personas que han visto a alguien partir o que han vuelto para encontrar sentimientos similares a los de Sofía. Su limitada duración hace que el conflicto cobre fuerza rápidamente, y el climax es una delicia de trabajo de autor.

El recatado casting es uno al que admirar. Al frente de la producción independiente está Marina Arnaudo, dándolo todo a una Sofía que todavía parece decidir en dónde se encuentra parada. Son sus momentos más íntimos los que pueden llegar a transmitir algo de ese torbellino de emociones que atraviesa, y Arnaudo destaca por la soltura con la que logra transformar ese dolor en una máscara de risas ni bien un interlocutor se le presenta.

La sigue el gran co-protagonista que es Fabio Camino como Lautaro, que al igual que ella busca un botón de reanudar la película que venía siendo su vida cuando ella apretó la pausa para irse. Por partes iguales, Camino se las ingenia para ser tanto dulce como irascible.

Se completa el reparto con la Clara de Sofía Larano como Clara, una bienvenida contracara a la casi invisible rectitud de Fabio, y el Ernesto D’Agostino como Franco, clave para el acto final de la historia.

Las sierras de Córdoba demuestran ser un escenario idóneo para la trama. Ni tan extraordinarias como algunas maravillas extranjeras, ni tampoco tan comunes como para no emocionarse un poco al verlas. Sofía parece satisfecha con su nuevo día a día, y la tranquilidad del ambiente pareciera reforzar esa forma de pensar.

La fotografía se vuelve maravillosa para algunos momentos particulares dentro de la historia, y el manejo del sonido ambiente logra traer a cualquier desconocido a un pantallazo muy realista a la cotidianidad cordobesa.

“Paraíso” es una ópera prima por la que Pablo Falá y su equipo merecen un amplio reconocimiento. Demostrando que con muy poco, hay muchísimo con lo que trabajar.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s