Reseña: Othelo (Termina Mal)

Teatro presencial con protocolos

Por Daniel Alvarez

El viernes pasado tuvimos el placer de asistir a la sala Caras y Caretas 2037, que ha abierto las puertas para regresar en esta apertura teatral con protocolos, presentando una atractiva cartelera, en la que se incluye la obra Othelo (Termina Mal) los días viernes a las 20 hs. Este espectáculo es una adaptación de la obra del mismísimo Shakespeare, que nos presenta una versión que resulta fiel al relato de aquel personaje dominado por los cellos y que nos lleva a la tragedia. Está representación dirigida por Gabriel Chamé Buendía, nos muestra la historia a través de un lenguaje actual, que se apoya sobre la performance de los actores, tomándose ciertas libertades a la hora de mostrar el humor y la sátira de los acontecimientos, pero que aún así mantiene en todo momento la escencia del clásico de William Shakespeare.

Es difícil poder relatar mediante las palabras sobre las libertades que la obra puede llegar a tomarse , porque en vez de tratarse de una nueva versión del clásico de Othelo, es más una representación en la que nos muestra una mirada más actual para disfrutar la obra de Shakespeare. Cuando digo sobre la mirada actual, no quiero decir que el escenario y el tiempo donde transcurren los hechos se transforman, sino más bien, que en algún momento el lenguaje nos lo muestran más cercano, en función del humor y el entendimiento de referencias de la época de la historia. Si, en muchos momentos notamos que la obra resulta una sátira de la misma historia de Othelo, pero aún así funciona muy bien en lo escénico y lo narrativo gracias a la performance que llevan a cabo los actores, utilizando elementos escenográficos minimalistas, y el múltiple cambios de personajes que lo realizan tan solo cuatro actores. Othelo (Termina mal) es una experiencia que resulta difícil de imaginar si no lo estás viendo con tus propios ojos, y la realidad es que se trata de una propuesta que no deja indiferente a nadie. Creo que aquellos que no son muy cercanos al dramaturgo inglés, se van a encontrar con algo que si bien mantiene su impronta, resulta atractivo y con un lenguaje cercano para que los que no son muy conocedores de su obra. Y para aquellos que si tienen mayor cercanía , pueden llegar a ver una propuesta fresca y bien estructurada, que tal vez podría llegar a gustar a los más reacios a las versiones libres de un clásico.

La labor de los actores es uno de los pilares fundamentales que permite que está obra, así como está formada, llegue a funcionar bien. Si bien el director ha realizado un excelente trabajo desde lo escenográfico y performático, en este párrafo quiero felicitar a los actores que han dejado todo en el escenario a la hora de representar múltiples personajes ,y ser ellos mismos los que guían la imaginación del espectador al ser ellos los que controlan el espacio y la escenografía en todo momento. Existen pequeños momentos en los que se rompen la cuarta pared, en la que hay incluso chistes sobre los cambios que se hicieron en la puesta a raíz de los protocolos de distanciamiento, como por ejemplo, el hecho de que los personajes estén besándose con una radiografía en el medio para evitar el contacto. No digo que la obra apela a la improvisación, sino al contrario, porque está todo perfectamente medido, pero si hay una labor de los actores a ser reaccionarios en momentos para mantener la dinámica del espectáculo.

Othelo (Termina Mal) es una obra que realmente vale la pena ver, primero porque mantiene la escencia de uno de los grandes clásicos de William Shakespeare, y segundo porque le otorga una mirada moderna tanto en lo escénico como en su lenguaje. Los actores dan todo en el escenario, en la interpretación de múltiples personajes, como en la utilización de numerosos elementos escenográficos y audiovisuales, para que sea una experiencia que abra la imaginación del espectador. Excelente propuesta y grandes actuaciones, así que les recuerdo, viernes 20hs en el Teatro Caras y Caretas 2037.

Reseña: Conejo Blanco, Conejo Rojo

Por Daniel Alvarez

Esta semana tuvimos la oportunidad de disfrutar en el teatro Metropolitan Sura, una propuesta teatral llamada Conejo Blanco, Conejo Rojo. Se trata de una obra teatral en el que cada semana se sube al escenario un actor distinto, y que cuenta con la particularidad de que dicho intérprete no sabe nada del libreto hasta que se encuentra con el público. Este espectáculo ha tenido su exitosa temporada en timbre 4 y ahora pisa la calle corrientes para sumarse a las propuestas teatrales que se exhiben con los protocolos de sanidad establecidos.

Lamentablemente en esta reseña no voy a contar sobre el argumento de la obra, porque así como el actor invitado se encuentra con una sorpresa al subir al escenario, también lo debe hacer el público. Recuerdo que antes de ir a ver la obra, le había comentado a gente cercana más o menos de que se trataba la propuesta, y todos han hecho la misma pregunta. «¿Cómo se hace la obra si el actor no sabe el guión hasta que subió al escenario»? Bueno, eso sí les puedo contar. El actor invitado en esta ocasión fue Agustín Aristaran, más conocido como Radagast. La obra tiene mucho de lectura, de interacción con el público y la representación de ciertas escenas. El libreto también funciona como una guía, siendo consciente de que el actor llega sin saber nada de lo que debe hacer, pero que aún así guarda una historia para interpretar, pensar y reflexionar. Es una realidad que cada invitado va a hacer suya la obra, que le va a dar su estilo y su reacción particular ante lo que sucede. En este caso, el invitado apuntó a la comedia en un inicio, aunque más adelante se ha tomado un tono más serio al darse cuenta de la profundidad que llevaba esta seguida de instrucciones para llegar a un objetivo final.

En cuanto a los protocolos en el teatro, ese día me he encontrado con algo particular y que me parece necesario comentarlo. Justamente había mencionado en anteriores reseñas, que el aforo era del 30 porciento, que se dejaba libre una fila por cada ocupada, y que a su vez dos asientos por cada grupo de asistentes ocupados. Justamente detrás de mi una espectadora hizo un comentario sobre que había gente en la próxima fila, por lo que un empleado del teatro comento que por una nueva disposición del gobierno se aumentó la capacidad, dejando los espacios libres entre espectadores, aunque aumentando la ocupación de filas. La verdad estuvo todo muy bien organizado, a su vez la gente ha respetado el ingreso con distanciamiento, el uso de tapabocas y demás cuidados. Si es una información que es interesante que lo sepan a la hora de querer ir al teatro, y que siempre es necesario mantenerse actualizado.

Conejo Blanco, Conejo Rojo es una obra muy interesante y distinta, que nos presenta una propuesta sólida capaz de brillar por si misma más allá de quien sea el actor que suba al escenario. Igual como recomendación, deberían aprovechar a asistir cuando encuentren un actor que les llamé la atención y que crean que le van a dar una mirada propia a la obra. En esta ocasión Agustín Aristaran le ha dado un toque humorístico, centrado en la participación con el público. En las próximas semanas habrán personalidades como Jorgelina Aruzzi, Mercedes Morán, Peto Menahem. Así que piensen muy bien, que la propuesta les va a resultar muy llamativa.

Las funciones de CONEJO BLANCO CONEJO ROJO se realizarán los viernes a las 20 horas en el Metropolitan Sura, Av. Corrientes 1343.

Los primeros artistas confirmados y sus fechas respectivas son:

·         Viernes 8 de enero: Fede Bal

·         Viernes 15 de enero: Jorge Marrale

·         Viernes 22 de enero: Carola Reyna

·         Viernes 29 de enero: Agustin Aristarain (“Soy Rada”)

·         Viernes 5 de febrero: Jorgelina Aruzzi

·         Viernes 12 de febrero: Mercedes Moran

·         Viernes 19 de febrero: Peto Menahem

·         Viernes 26 de febrero: Louta

Progresivamente se irán informando las siguientes fechas de marzo y en adelante

ENTRADAS EN VENTA EN LA BOLETERIA DEL TEATRO METROPOLITAN SURA Y A TRAVES DE PLATEANET: www.plateanet.com