Análisis: Industria para PC

Por Alejandro Corell.

El mundo del desarrollo de videojuegos es uno complicado y exigente. Desde la concepción básica de un título hasta su postproducción final puede pasar mucho tiempo y requerir de una gran cantidad de fondos. Es por ello que INDUSTRIA llamó la atención, el juego se publicitaba a sí mismo como “el título que llevamos desarrollando 4 años en nuestros ratos libres” según el propio equipo de Bleakmill, compuesto principalmente por 3 personas. Partir del principio de que se trata de una producción pequeña puede ayudar a comprender donde está colocado el mimo en el desarrollo y ser más permisivo con los problemas que puedan aparecer. Esta teoría funciona hasta el momento en el que se chocan de bruces por el precio de venta. Y es que INDUSTRIA se lanza al mercado a un precio de 19.99€ en Europa. Se trata de un precio reducido, pero suficiente para poder exigir ciertos estándares de calidad, estándares que no se ven reflejados en el producto final.

INDUSTRIA comienza en un pequeño apartamento de Berlín a finales de la guerra fría, y en una pequeña escena nos transportará a una realidad paralela, donde las máquinas se han desarrollado mucho más rápidamente, habiendo llegado a la etapa de dominación y conquista mundial. Este comienzo inicial es quizás la parte más interesante del título, ya que genera muchas preguntas y cuenta con una banda sonora excelente, que quizás sea el componente más trabajado del título. A primera vista, INDUSTRIA recuerda a títulos como Bioshock o Atomic Heart, pero nada más lejos de la realidad, el título recuerda mucho más a juegos de exploración como Myst, o su secuela Riven. Si bien el estilo de juego es totalmente distinto, el hecho de llegar a un nuevo mundo, e intentar entender lo que está pasando a través de la observación y la resolución de pequeños puzles lo hace parecerse a estos títulos. 

Una vez concluye el periodo introductorio, la sensación que ofrece se desinfla sobremanera. Las zonas centrales presentan muy bajos niveles de rendimiento (el equipo está trabajando a toda prisa en solventarlo) y el combate inicial pasa a convertirse en un sistema de oleadas muy poco satisfactorio. Y es que, es fundamental trabajar la sensación de disparo en un juego que defines como shooter en primera persona, ya que es el feedback directo que va a recibir el jugador. En este caso disparar se siente como algo ortopédico, y la IA de los enemigos pasa de completos desatres un instante a expertos francotiradores al siguiente. 

Junto con la banda sonora, donde como se ha comentado antes, se aprecia un trabajo notable, aparece el diseño de escenarios y su apartado audiovisual. Es aquí donde aparece una sensación agridulce: algunos escenarios aprovechan de forma aceptable la potencia de Unreal Engine 4, conformando preciosas postales, mientras que otros muchos son muy simples y es fácil descifrar donde se ha realizado un copia-pega de distintos modelos para dar más volumen al mapa del juego. Esta práctica sería algo normal en el caso de un producto con un volumen elevado, el problema viene con la escasa duración de este. El equipo de desarrollo confirma que el juego dura unas cuatro horas, mientras que la experiencia real no llega ni a la mitad. Incluso dedicando tiempo a explorar el entorno, y recoger los vinilos coleccionables, es posible completar el juego en poco más de dos horas, con un final muy abrupto, que puede sacar al jugador de la narrativa de forma brusca. 

Junto a esto, la forma en la que el juego te cuenta su intrahistoria es a través de notas escondidas por el mapa, y por conversaciones por radio con (casi) el único personaje del título además de la protagonista. Estas conversaciones están dobladas al inglés con un nivel de calidad aceptable, algo que agradecer en vista de la falta de recursos dedicada al resto de los apartados del proyecto.

En conclusión, INDUSTRIA es un proyecto humilde, desarrollado por un pequeño equipo, que, en caso de ser el resultado de un trabajo educativo sería digno de altas calificaciones, pero al lanzarse a un amplio mercado por un precio considerable, se queda corto en todo lo que ofrece. Corto, simple y tosco, IDUSTRIA te contará una buena historia si vas dispuesto a escucharla y a maravillarte con la ambientación. En caso de no poner de tu parte, o esperar un juego frenético esperando una reinvención de Bioshock, es posible que te sientas realmente defraudado.

Calificación 5/10

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