Análisis: The Ascent para PC

Por Alejandro Corell.


“Tu vida, al igual que la del resto de tus compatriotas tiene un precio, uno muy bajo, precio que tardarás toda una eternidad en pagar.”


Desde que el año pasado CD Projekt RED trajese al mercado el desde entonces siempre nombrado (para bien o para mal) Cyberpunk 2077, la palabra que acuña su título ha circulado en boca de todos. Más allá del nombre de un juego, ciberpunk engloba todo un género, que abarca tanto literatura y cine como videojuegos. No es algo nuevo, y a lo largo de los años se han utilizado enfoques muy diversos para crear una historia con este estilo. Los pilares bases que no pueden faltar en ningún producto que se considere del género son lo “ciber” (tecnologías avanzadas, implantes biónicos) y lo “punk” (crítica social). A partir de ahí uno es libre para hacer lo que quiera.


Y en este contexto, a mitad de 2021 se lanzó The Ascent, el primer título de manos de Neon Giant, que se define como un shooter RPG de acción individual y cooperativo. Palabras muy importantes en el resto de la crítica. Me considero un fan de la estética ciberpunk desde que la descubrí por primera vez, tiempo ha, y soy capaz de encontrar en The Ascent todos los elementos necesarios para considerar que su universo se rige por esta estética sin lugar a dudas. En un universo donde las compañías, gigantes financieros capaces de comprar planetas enteros, la población vive acinada en grandes metrópolis, como la arcología del Grupo Ascensión. Al igual que la mayoría, en busca de un lugar donde vivir, si es que a algo así se le puede llamar vida, nos endeudaremos profundamente al Grupo Ascensión a cambio de poder entrar en su ciudad, buscándonos la vida para poder ir pagando a lo largo de lo que parece una eternidad, nuestra gran deuda. Por suerte, somos una persona hecha a si misma, que siempre está preparada para afrontar cualquier contingente, como, por ejemplo, que de un día para otro, la compañía propietaria del sistema se declare en quiebra y desaparezca fugazmente, sumiendo a la arcología al caos absoluto de la noche a la mañana. Con esta premisa empieza The Ascent, y no puede ser más tópica y exquisita.




Si bien, es habitual que en un videojuego la historia sirva como motivo de las acciones del protagonista, en este título es algo que se nota de forma desmesurada. Hay todo un universo creado alrededor de nuestra pistola, pero la forma en la que en muchas ocasiones se nos muestra, con enormes líneas de diálogos, con un estilo visual nada agradable, en mi opinión, hace que el interés del jugador por saber más acerca del entorno que le rodea se vaya reduciendo conversación a conversación. A cambio de este desinterés narrativo, el juego es consciente de cual es su función: ser un shooter frenético sin dejar tiempo al descanso entre oleada y oleada. Y es en el gunplay donde The Ascent más brilla, es realmente satisfactorio descargar el cargador del arma de turno en el pecho del primer desgraciado que se nos cruce por delante. A lo largo del juego encontraremos una variedad de armas aceptable, desde pistolas fusiles y escopetas hasta lanzacohetes y francotiradores, podremos elegir a nuestro gusto de que forma queremos machacar a los enemigos. Junto a los tipos de arma, también hay distintas municiones, normales, energéticas y digitales principalmente. La munición estándar servirá principalmente para enemigos biológicos y las otras dos serán más útiles contra robots. Todo este sistema se ve ensalzado por las alturas de disparo: tendremos la opción de disparar a altura de la cadera, o levantar nuestra arma a nivel de la cabeza. Esto, conforma un sistema de disparos con coberturas dinámico, que es la perfecta evolución del modo clásico presentado en Gears Of War.


Aprobando como shooter, no se puede decir lo mismo como a RPG. Si, tenemos niveles, sí, tenemos habilidades, pero no se sienten como un elemento principal del juego, si no como un añadido de última hora en una capa superficial. Conforme subamos de nivel, ganaremos puntos de habilidad para personalizar nuestro personaje y hacerlo más fuerte en base a lo que nosotros queramos, podemos obtener más vida, energía, daño o demás tópicos. Y ya está, nada cambia en demasía, ni a la hora de poder equipar unas armas u otras, o al interactuar con los NPC de las ciudades al puro estilo Fallout, característica que habría sentado muy bien al título.
No puedo evitar deshacerme en alabanzas en el apartado audiovisual, el cual reúne con creces todos los elementos necesarios para conformar un buen producto ciberpunk. El diseño de las diferentes zonas, y principalmente las ciudades es sublime. Tecnológicamente avanzado y moralmente desterrado, cada metro cuadrado que recorramos es una oda al consumismo extremos que rige la sociedad. El hecho de que todo cuanto veamos se encuentre saturado de elementos, ya sean grandes neones, pantallas comerciales o rascacielos de escombros puede agobiar al jugador, haciendo que se vea sobrecogido por tal cantidad de elementos, de la misma forma que debe sentirse todo aquel desafortunado que deba dedicar toda su vida a partirse el lomo trabajando en un entorno como la Arcología. A este diseño de escenarios no puede faltarle una banda sonora al mismo nivel. Música digital, a todo trapo es todo lo que hace falta para completar la experiencia más ciber gamberra del año.



The Ascent, con sus más y sus menos es una experiencia muy recomendable para todo aquel fan de la estética ciberpunk y de los shooters isométricos. Sin innovar en nada, lo que hace, lo hace bien en casi todos los apartados. Cabe destacar que es posible completar esta aventura jugando con hasta cuatro amigos, pero yo no he tenido la ocasión de probarlo, (y amigos tampoco, para que nos vamos a engañar). Siendo que el título se encuentra actualmente en el Game Pass, no hay excusa para no probarlo al menos. Es cierto que en su lanzamiento presentó muchos problemas de rendimiento, pero ahora, medio año después, la experiencia es mucho más satisfactoria. La hoja de ruta augura una tasa de refresco de contenido bastante reducida, pues todo lo que se ha ido introduciendo y se introducirá en un futuro cercano son poco más que nuevos aspectos para armas y armaduras y algún cacharro mortal nuevo, pero nada de nuevas misiones y aventuras. No obstante, el contenido existente, asegura una o dos decenas de horas de diversión y disparos, según todo lo que queramos hacer en este mundo cibernético y cruel.


Calificación :7/10

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