Crítica: Petite maman

Petite maman

Luego del triunfo de la maravillosa película Retrato de una mujer en llamas (2019), Céline Sciamma vuelve con un drama corto, íntimo y mágico, el cual explora a profundidad de una manera inocente, las relaciones entre madres e hijas.



Las mellizas Joséphine Sanz y Gabrielle Sanz protagonizan esta historia junto a Nina Meurisse, Stephane Varupenne y Margot Abascal.
Luego de la muerte de su abuela, una pequeña de ocho años debe ir con sus padres a hacer la mudanza del hogar donde vivió su madre y su abuela. Entre tantos recuerdos materiales, madre e hija se consuelan. No es hasta que la madre decide irse por un tiempo cuando esta nena se encuentra con una niña de su edad muy parecida a ella. Ambas iniciarán una relación de amistad muy genuina, protectora e inocente.

El guión de Céline Sciamma es delicado, sencillo pero poético. Toda la atención está puesta sobre estas niñas actrices que en 72 minutos de película, muestran todo su talento actoral.

Hay un ligero misterio que va pausado sin generar sorpresas, pero es el tratamiento tan natural, sencillo e íntimo lo que resalta en la trama.

El amor entre madre e hija es mostrado de una manera muy pura, desde el punto de vista infantil.

Sciamma demuestra su habilidad para dirigir a infancias actorales, siendo estos capaces de protagonizar buenos dramas.

Calificación: 7/10

Disponible en cines este mes.

Escribió Sebastián Arismendi para la Butaca Web.

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