Crítica: Yo soy mi propia mujer

El pasado 6 de enero tuvimos la oportunidad de ver el reestreno de la obra «Yo soy mi propia mujer» protagonizada por Julio Chavez y que retrata la historia de la escritora y coleccionista alemana Charlotte von Mahlsdorf.

La obra está basada en la vida de Charlotte Von Mahlsdorf, nacida en Berlín del este, un personaje que desde muy pequeña se sentía atraída por la ropa de niña y se autopercibía como tal. Luego de un violento suceso familiar terminó condenada en la prisión de jóvenes. Al ser liberada, fue conocida por coleccionar y vender relojes, fonógrafos y muebles antiguos de la época de Wilhelm II. Von Mahlsdorf se mostraba abiertamente travestida, pero pudo sobrevivir del régimen nazi y posteriormente al comunismo.
Von Mahlsdorf, creó un museo en Berlín, que aún hoy sigue abierto, donde salvaguardó los objetos de arte y el mobiliario que rescató de los embates de la segunda guerra mundial. Por este aporte al patrimonio cultural germano fue distinguida con la Orden Alemana del mérito luego de la caída del muro. Sus años finales fueron muy controvertidos debido a las acusaciones de complicidad con los Stasi (policía secreta alemana) a la cual se cree fue obligada a colaborar.

Julio chavez en esta ocasión realiza dos interpretaciones, la primera, la de un autor que se interesa por la vida de Charlotte, que la define como una travesti que sobrevivió a la guerra y el comunismo, y que a su vez se convirtió en un personaje interesante por su contribución cultural por su pasión por el coleccionismo y el compartirlo con la sociedad. La segunda interpretación es la de la misma Charlotte, donde cambia un poco la tonalidad, con un acento de una persona alemana hablando en español, donde cambia la gesticulación y los modos, haciendo un cambio de personaje sin modificar la vestimenta pero si la presencia. Este autor se interesa por la vida de Charlotte, sobre su pasado y como logró seguir adelante estando en la boca del lobo. En pleno nazismo y luego quedarse en la Berlín comunista del este, pero sin abandonar el hecho ser una mujer, cuando desde el punto de legal y a la vista de la sociedad, lo tomaban como un hombre. La realidad es que el relato del autor, va en un principio por la admiración de este personaje, llegando también a un punto de desilusión por hechos que trascendieron en su vida, como los rumores de que ella sobrevivió por actuar como informante del gobierno antes de la caída del muro de Berlín, y que dicha supervivencia fue a raíz de perjudicar a otros. De todos modos en ningún momento se olvida de la riqueza del personaje y la necesidad de contar la historia completa y tal como es.

Además de su guión, indudablemente lo que llega a destacar es la actuación de Julio Chavez, quien lleva años realizando la obra y podemos asegurar que lo puede seguir haciendo durante mucho tiempo. El nos da una clase de actuación interpretando a Charlotte, que con sus gestos, conocimientos y presencia , nos hacemos una idea de aquella mujer trans quien vivió hace muchos años, y que podemos atravesar el contexto social en el que tuvo que nacer y como eso la hace un personaje más que interesante para estos tiempos.

Lo que puedo decir para cerrar, es que vayan y se acerquen a esta clase de actuación de Julio Chavez, que además de eso, nos trae una historia interesante y muy conmovedora. Yo soy mi propia mujer se puede ver de viernes a domingos en el Teatro Metropolitan Sura.

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