Análisis: Chainstaff para PS5

ChainStaff es un juego que destaca por su personalidad arrolladora, presentándose como una carta de amor salvaje a la ciencia ficción de serie B y a la estética del heavy metal de los años setenta y ochenta.

Su premisa nos sitúa en una Tierra devastada por esporas estelares, donde el sargento Jesse ‘Varl’ Varlet se ve obligado a fusionarse con un parásito alienígena sediento de venganza. Esta relación de codependencia, cargada de un humor negro que recuerda a las películas clásicas de bajo presupuesto, es el motor que nos otorga el Bastón de Cadenas, una de las armas más originales y versátiles vistas en el género de acción en dos dimensiones.


En lo que respecta a la jugabilidad, el título se aleja de la linealidad simple para ofrecer una estructura más densa que combina las plataformas tradicionales con elementos propios de un metroidvania. A lo largo de sus niveles principales, el jugador se encontrará con zonas inicialmente inaccesibles que requieren la obtención de nuevas habilidades o parásitos para ser exploradas. Esta profundidad se ve reforzada por un diseño de niveles que ofrece múltiples rutas alternativas, fomentando la exploración en medio de un combate que se siente rápido, resbaladizo y sumamente agresivo. Los enfrentamientos contra jefes de gran escala son especialmente memorables, ya que obligan a reinterpretar constantemente el uso del bastón para desmembrar criaturas mutantes de dimensiones colosales.


Uno de los puntos más innovadores de ChainStaff es su sistema de progresión y moralidad. Al encontrar soldados varados, el juego nos pone ante el dilema de rescatarlos o devorar sus órganos para obtener mejoras. Esta mecánica no solo tiene un impacto estadístico, sino que define el tipo de mutante en el que se convertirá el protagonista, lo que unido a sus tres finales diferentes y al modo New Game+, garantiza una rejugabilidad muy sólida. Visualmente, el juego es un espectáculo de arte dibujado a mano con colores saturados que evocan portadas de álbumes de rock clásico, logrando que cada escenario se sienta como una pieza artística sangrienta y vibrante.

En definitiva, es una experiencia difícil y brutal que utiliza el ensayo y error para sumergir al jugador en una fantasía de metal y ciencia ficción sumamente divertida.

Calificación 8/10

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