Reseña: El curioso incidente del perro a medianoche

En esta obra vemos la historia a través de los ojos de Christopher, un adolescente con la condición del espectro autista que tiene una sensibilidad y una visión del mundo completamente diferente.

Cuando se entera de la misteriosa muerte de Wellington, el perro de su vecina, inicia una investigación casi detectivesca para encontrar al culpable. Sin embargo, junto a los personajes que se va cruzando en el camino, nos vamos dando cuenta del verdadero misterio de la trama: el caso del can es solo un MacGuffin, una excusa brillante para destapar el pasado, los secretos guardados y la complejidad de los vínculos familiares. De esta forma, la obra se convierte en un espejo de cómo el entorno vive y gestiona la neurodivergencia. Se representa con una crudeza muy honesta no solo lo que implica la condición en sí, sino también el impacto emocional dentro del hogar.

La puesta en escena es un pilar fundamental para lograr este viaje. Los recursos escénicos, en especial el uso del mapping y el diseño sonoro, no son meramente decorativos: nos introducen por completo en el universo mental de Christopher de una manera magistral, permitiéndonos experimentar en carne propia su genialidad y, por momentos, su sobreestimulación sensorial.

El resultado es un relato conmovedor e inquietante que atrapa al espectador desde el primer instante y lo obliga a ver la vida desde otra perspectiva. Una obra que transita con comodidad entre la comedia y el drama, inspirándonos a empatizar, a evolucionar y, sobre todo, a no juzgar a la ligera.

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