Si hubo un videojuego que marcó una época en las consolas en la última década, fue The Whitcher 3. No solo por el mundo enorme que nos planteaba, sino por la combinación folclórica de ciertas regiones de Europa, una banda sonora bastante pegadiza y un gameplay simple pero funcional. Es por eso que, con el paso de los años, costaba encontrar un juego similar al mismo; hasta que los amigos de Rebel Wolves nos trajeron The Blood of Dawnwalker.

Esta vez nos vamos a una zona montañosa de Europa Oriental, en un pueblo perdido en medio de la nada; que es acechado por una peste. Es por eso que los lugareños deben hacer una dádiva de sangre a unos seres vampíricos, para que estos le hagan un bautismo con su propio líquido vital, para contrarrestar la plaga. Coen, nuestro protagonista, de la nada, va a presentar extraños síntomas que lo diferencian de los humanos y de los vampiros.

Como pueden ver, la narrativa de The Blood of Dawnwalker es por demás interesante. Primero porque nos pone en una posición donde no somos un héroe totalmente bueno e impoluto que va a salvar a todos. De hecho, al tener genes vampíricos, somos una bomba de tiempo andante por la noche; ya que, si nuestro medidor de vida está bajo, cualquier conversación que tengamos va a terminar con nosotros mordiendo al otro personaje; por más que sea importante para la trama.

Y adentrándonos en el gameplay, creo que el sistema de combates que plantea The Blood of Dawnwalker es bastante tosco. Pierde profundidad en comparación al citado The Witcher 3, ya que ahora solo tenemos una espada a la que no es necesario untarla con líquidos para mejorar su rendimiento, y con un árbol de magias bastante inútil que no aporta nada. Solo basta tener reflejos para hacer parris y ya.
Continuando con el gameplay, hay un factor interesante. Y es que solo tenemos 30 días para terminar el juego; dándonos otro medidor, que segmenta el día en varias partes, haciendo que las horas pasen debido a nuestras decisiones o que misiones queremos hacer, no al que estemos jugando en general. Todo esto aporta una rejugabilidad bastante bien planteada y cero forzada.

The Blood of Dawnwalker es un muy buen juego, que debería entrar en la discusión de los goty a fin de año. No hace falta recordarles a qué otra joya se parece. Solo con que sepan eso, van a poder decidir si darle una oportunidad o no.
Lo mejor: el paso del tiempo, nuestro protagonista, el mundo que crea y su historia.
Lo peor: el sistema de combate se siente obsoleto.
Calificación 8/10