Crítica: El Brutalista (The Brutalist)

Un judío de origen húngaro escapa del infierno europeo de la Segunda Guerra Mundial para llegar a Estados Unidos. Lo primero que observa al asomarse por el barco que lo trae a América es la estatua de la libertad. La cual; en un plano bellísimo, poderoso y tremendamente expresionista se la observa de cabeza, torcida. El sueño americano no es tal cual nos lo pintan. Una obra contundente. Sin dudas la mejor de 2024 y probablemente la mejor película de esta década.

László Toth (Adrien Brody), el inmigrante judío, encuentra refugio en Pennsylvania gracias a un primo que le ofrece trabajo y un lugar donde dormir en su tienda de muebles, llamada ‘Miller e hijos’, lo cual le resulta desconcertante a László ya que su primo no se apellida Miller y no tiene hijos, entiende que para sobrevivir en Estados Unidos tuvo que camuflarse. Incluso su primo gracias a su nueva esposa ahora es católico y vive como un americano más. La película es una lucha constante sobre la dualidad para un artista entre vivir una vida bajo propias decisiones y el agachar la cabeza soportando lo necesario para poder sobrevivir y lograr crear.

The Brutalist es impactante, las imágenes que crea son poderosas, tienen peso, importan, retumban y quedan. No son imágenes efímeras como todo lo que ‘consumimos’ en la actualidad. Los temas que retrata también son contundentes y es una película que pretende abarcar mucho; el holocausto, el escape de la guerra, el antisemitismo, la familia, el amor, la vida del artista, las drogas, el dominio, el abuso de poder, el capitalismo inescrupuloso, entre otros temas.

The Brutalist retrata pasajes de la vida del arquitecto de estilo brutalista cuyo futuro cayó en desgracia por las consecuencias de la guerra. El film se divide en dos actos, además de una obertura y epílogo. La primera parte se centra en los primeros años de László en Estados Unidos, los momentos junto a su primo y en cómo tuvo que sobrevivir al escapar de Europa dejando todo atrás, olvidando todo -o casi todo- lo que construyó allí y no sólo en sentido literal. Gracias a su talento un vil magnate, Harrison Van Buren (Guy Pearce), le encomienda a László la construcción de un edificio colosal y totémico, un particular edificio que costará 850 millones de dólares y tiene que ser un auditorio, un gimnasio, una biblioteca y una capilla. Así como la película, también el edificio todo lo tiene que abarcar. La segunda parte del film transcurre desde que, gracias a los contactos de Van Buren, László lograr traer de Europa a su esposa Erzsébet (Felicity Jones) y a su sobrina Zsófia (Raffey Cassidy), hasta los años de construcción del edificio Van Buren.

Pese a lograr escapar de la guerra e incluso salvar a su esposa y sobrina, pese a poder reencontrarse con su arte y poder seguir creando edificios descomunales, László constantemente sufre y padece la vida que lleva. Incluso en el propio relato de su esposa, él crea un edificio gigantesco pero no es más feliz que antes de haberlo hecho, pese a que aún no esté terminado László se encierra en soledad dentro de su propia obra para recorrerla y pensar. El retrato de un artista egoísta y perdido en búsqueda de algo que sólo lo puede encontrar explorando dentro de su monumental creación.

La dirección de Brady Corbet es magistral, filma como si lo hiciera hace décadas pese a ser su tercer largometraje con tan sólo 36 años de edad. Encuadra con un poder y una sensibilidad que ya no se ven. Desde planos aparentemente simples hasta los increíbles e impactantes planos secuencia de la película Corbet no dirige con altanería sino en pos de la narrativa intentando que su rol se vuelva invisible. Crea un relato sobre un arquitecto preso en su vida de artista mientras que, en forma y contenido, está hablando del cine. De los cineastas y de su industria. El ya retratado pero siempre interesante conflicto entre el artista y quien lo financia. El productor que otorga libertad creativa al autor pero luego quiere interferir en su visión entorpeciendo el proceso. Corbet denuncia una industria tremendamente abusiva que desprecia a los artistas, los somete y esclaviza a vivir bajo su ala para poder seguir creando.

La película en todos sus apartados es excelente; dirección, fotografía, diseño de producción, montaje, sonido, interpretaciones y guion. La pulcra fotografía fue realizada por Lol Crawley que filma en formato VistaVision para proyecciones en 70mm. Una producción increíblemente cuidada en la cual se percibe un film mucho más caro de lo que realmente fue. Un montaje preciso que nos va revelando información a fuego lento. Un sonido increíble y en especial una banda sonora original de Daniel Blumberg que engrandece al máximo las imágenes haciendo un trabajo sublime. Las interpretaciones son dignas de múltiples premios, destacan Adrien Brody y Guy Pearce por lo espeluznantes que son pero todo el reparto está en una tónica admirable, Felicity Jones teniendo menos metraje pero con escenas cruciales y complejas también hace un excelente trabajo. Por último pero no menos importante el guion coescrito por Corbet y Mona Fastvold es descomunal y terrorífico. Tal vez en el segundo acto por querer abarcar más y en profundidad se sobredramatiza pero es algo que en semejante obra no le quita ningún mérito sino que hasta la engrandece por el desafío. El final es particular porque se siente apresurado en una obra de casi 4 horas, donde en el epílogo la estética cambia justificadamente pero no logra impactar como el resto del metraje y cierra con una línea tan concreta como ambigua, tan acertada en lo que dice como contradictoria con el propio film. Aún así se celebra porque deja con expectativas de más y pese a su duración uno puede desear volver a entrar a una sala de cine para verla nuevamente. Eso hoy en día es un logro extraordinario.

La película es inmensa, no sólo por su duración de 3 horas y 35 minutos, incluido el intermedio de 15 minutos entre ambas partes del film, sino también por su ambición y alcance. Parece que The Brutalist sí acierta en lo que Megalópolis de Francis Ford Coppola falla y no menciono a F. F. solamente por su reciente film sino porque The Brutalist nos trae el vivo recuerdo de ese cine que ya no se realiza más, que parece haber quedado 50 años atrás. Hay una sensación constante durante la proyección la cual es que «ya no se hacen películas como esta», ya no se filma así, ya no se ilumina así, ya no se guiona, musicaliza, fragmenta e interpreta de esta manera y podría seguir enumerando. Corbet deja un precedente importantísimo dejando claro que se pueden crear películas gigantes y magníficas haciendo cine independiente y de autor.

«Nada tiene su propia explicación,
¿Hay mejor descripción de un cubo que la de su construcción?»

Calificación: 9.5/10
Por Julián Lloves para La Butaca Web.

Crítica: Cónclave

Por Jorge Marchisio

Desde hace varios días, ya tenemos con nosotros las nominadas a los Premios Oscar, y hoy vamos a comentarles una de ellas, que, en lo personal, considero de las mejores de dicha terna, y que me enojaría mucho si a la hora de la verdad, se va con las manos vacías. Así que sin más palabrerío (porque para eso ya está la propia película), veamos de que trata Cónclave.



La trama gira, justamente, al conclave que se realiza tras la muerte del Papa. A cargo del Cardenal Lawrence, sus compañeros se reúnen para votar al nuevo Pontífice. En ese mismo encierro, es donde todos empiezan a mostrar sus verdaderas caras: corrupción, pedofilia, hijos ilegítimos y manipulación de información serán moneda corriente, mientras que afuera de la Capilla Sixtina, comienza una serie de graves disturbios.

Antes de seguir, quiero aclarar que al menos bajo mi punto de vista, esta película no busca atacar a la Iglesia Católica; pero si reflejar, algo que es sabido que pasa, pero que no se quiere reconocer, y al parecer, cambiar por los propios responsables. Dicho esto, y sin ánimos de armar polémica, sigamos.

Polémicas aparte, seguro que a muchos la sinopsis les pareció un plomazo: muchos viejos parloteando por dos horas y ya; pero nada más lejos de la verdad. Al más puro estilo 12 Hombres en Pugna, la trama se sostiene por si sola al ver las verdades que se dicen estos cardenales, sacando los trapitos sucios de los otros. El guion tiene una precisión digna de alabanza para hacer que estas conversaciones funcionen. Pero aparte de lo escrito en el libreto, se necesitaba de buenos actores.

Hace un tiempo se había dicho que, en la ceremonia, se iba a instaurar el premio a Mejor Elenco, bueno, Cónclave sería una firme candidata a llevarse dicha estatuilla si existiera; porque la verdad que todos lo hacen impecable. Destacan por sobre los demás Ralph Fiennes en el rol principal, y lo secundan Stanley Tucci, Sergio Castellitto y Carlos Diehz en papeles más pequeños pero claves para el desarrollo de la historia.

Para ir cerrando y no aburrirlos, Cónclave, en lo personal, es de las mejores películas que salieron el año pasado (pese a que, en el nuestro, se estrenó en enero). Con una historia atrapante y que cuenta una realidad que todos conocen, pero nadie quiere admitir, y, sobre todo, actuaciones de primer nivel; estamos ante esas cintas que llegan y se quedan en la memoria de aquellos que se animaron a verla.



Lo mejor: las actuaciones, la intensidad de los diálogos, la banda sonora.

Lo peor: quizás alguna bajada de línea obvia pero que no afecta demasiado.



Calificación: 8.5/10

Crítica: Amenaza en el aire

Por Jhon Wolf

Un thriller entretenido y sin pretensiones.


La nueva película de Mel Gibson, Amenaza en el aire, es un thriller de acción que, sin grandes ambiciones, logra mantener la atención del espectador durante sus 91 minutos. Protagonizada por Mark Wahlberg, Michelle Dockery y Topher Grace, la historia se desarrolla en un pequeño avión sobre Alaska, donde un piloto, una detective y un testigo clave deben enfrentarse a traiciones, secretos y el peligro constante.



El guion de Jared Rosenberg establece una premisa sencilla pero efectiva: Wahlberg interpreta a un aviador con un pasado oculto, Dockery a una U.S. Marshall con sus propios dilemas, y Grace a un nervioso contador que debe testificar contra la mafia. La acción transcurre casi en su totalidad dentro de la avioneta, lo que refuerza la sensación de claustrofobia y tensión.
Mel Gibson, conocido por su estilo visual impactante, aquí opta por una dirección más contenida, centrándose en el suspenso generado por el espacio reducido y el peligro inminente. A pesar del limitado presupuesto, la película aprovecha bien sus recursos con un uso moderado de efectos especiales y algunas tomas aéreas que resaltan el entorno.


Lo que me gustó
La tensión está bien manejada a lo largo de la historia, gracias a un ritmo ágil y un ambiente claustrofóbico bien aprovechado. El trabajo de Michelle Dockery logra transmitir la determinación y angustia de su personaje con convicción. La atmósfera de thriller clásico, que recuerda a los misterios policíacos de los años 80 y 90. Secuencias de acción bien ejecutadas, que, aunque no innovadoras, cumplen su propósito de mantener la adrenalina.


Lo que no me gustó
El guión es predecible y cae en estereotipos, sin profundizar en los personajes más allá de sus roles funcionales en la trama. Algunos diálogos son torpes y forzados, con chistes fuera de lugar y decisiones poco creíbles por parte de los personajes. Wahlberg, aunque comprometido, ofrece una interpretación algo caricaturesca que resta seriedad a su rol.


¿A quién se la recomiendo?
A quienes disfrutan de thrillers de acción sin muchas complicaciones, fans de películas de suspenso con dinámicas cerradas y tensión constante. A espectadores que buscan un entretenimiento ligero sin grandes expectativas narrativas.


En conclusión, Amenaza en el aire no es una película innovadora ni particularmente memorable, pero cumple su función como un pasatiempo efectivo. Con un elenco carismático y un ritmo sólido, ofrece una experiencia disfrutable dentro de su propia sencillez. Es un claro ejemplo de que, en el cine de acción, a veces menos es más.


Puntuación: 7/10

Crítica: A Complete Unknown

Un desconocido muchacho, Bob Dylan (Timothée Chalamet), llega a Nueva York haciendo dedo para conocer a su ídolo musical, Woody Guthrie (Scoot McNairy), que está internado en un hospital de la ciudad. El veinteañero Bobby, al visitarlo también conoce a otro reconocido cantante folk llamado Pete Seeger (Edward Norton) y frente a ambos este jóven canta una canción que compuso con su guitarra para Woody y los maravilla tanto que Pete Seeger decide apadrinarlo de alguna manera para que empiece a tocar en el circuito de la música folk en Nueva York, donde este completo desconocido poco a poco empieza a conseguir el respeto de todos, revolucionar la música y ganarse su propio nombre; Bob Dylan.

El director James Mangold que tras seis películas de acción y aventura donde le ha ido muy bien vuelve a un género que ya conoce, el biopic musical, y 20 años después de Walk the line, biopic de Johnny Cash, ahora dirige y coescribe junto a Jay Cocks un nuevo film sobre la vida y obra de Bob Dylan.

De principio a fin es una película clásica de Hollywood, donde el director quiere ser invisible y no quiere llamar demasiado la atención pero que aún así su estilo está ahí. Gran trabajo con la puesta en escena, dirección de arte hace un excelente trabajo desde las locaciones, utilería, vestuario y peluquería para reconstruir la década de los 60. Lógicamente el departamento de sonido es muy importante en esta obra y se le da la suficiente importancia para que se note pero algo que se destaca gratamente es la elección del casting, además de tener estrellas tiene buenos talentos en sus papeles. 

A Complete Unknown tiene un gran reparto donde todos los intérpretes están impecables. Y al decir todos son todos, no sólo Chalamet, que me ha sorprendido para bien por su entrega con la película y ha demostrado ser un actor de oficio brindando todas sus herramientas para esta compleja interpretación como la es la personalidad de Dylan. Por otro lado, aunque el papel de Norton no haya sido escrito para llevarse todas las luces logra cautivar. También destaco a Monica Barbaro que en el papel de Joan Baez logra una merecida nominación a los Oscar como mejor actriz de reparto sumándose así a Norton nominado a mejor actor de reparto y a Chalamet como protagonista. Se suman al cast con excelentes performances Dan Fogler, la encantadora Elle Fanning y Boyd Holbrook que con 10 minutos de metraje interpretando a Johnny Cash crea a este como un personaje mucho más interesante y que uno percibe vivo comparándolo con las más de 2 horas de Joaquin Phoenix en el mismo papel en Walk the line también bajo la dirección de Mangold en 2005.

La mirada de Mangold es interesante, nos trae una biopic sobre un músico que se centra principalmente en sus canciones, en su obra y no en la vida de Dylan bajo el escenario. Donde la mayoría de los films de este estilo recurren en contar las experiencias de los músicos con sus adicciones o las múltiples parejas e infidelidades de una estrella de rock. Que sí, también tiene de eso pero en su justa medida. Pues, no es tarea fácil hacer una película sobre una persona que aún está con vida y en actividad. No hay ascenso y caída.

Un completo desconocido es casi un musical, casi pero no, y no porque trate sobre la vida de un músico sino por la utilización de la canción como herramienta narrativa en la historia. Tal vez la música no haga avanzar narrativamente el film pero sí captura el viaje histórico de Dylan en aquellos años de su carrera. Su obra musical no es sólo un acompañamiento de las escenas o sólo la puesta en escena de un hito histórico para Dylan sino que también es aprovechada como una forma de narrar para el autor de la película, una que en todos sus apartados está muy bien dirigida; arte, fotografía, montaje y guion, siendo este último tal vez al que le quepan más altibajos aunque siendo uno muy sólido y entretenido.

Tiene fascinantes momentos plagados de una verdad que sólo se encuentra en el cine pero su punto bajo puede ser la construcción de la estructura narrativa que parece carecer de un conflicto de importancia para la película, para el protagonista y para el espectador, al menos hasta el último acto donde claramente Dylan tiene un conflicto delante y una motivación para ser el artista que es. Con el avance de la historia y su meteórico ascenso hacia la fama, Dylan se vuelve ajeno y alejado a lo que vemos en un principio, aunque fue catapultado por la música country a la que también ayudó mucho a crecer y de cierta manera a no ser olvidada, el músico no quiere ser encasillado en sus hits de folk rock y seguir tocando siempre las mismas canciones, no quiere cantar a pedido, quiere hacer la música de su gusto, no la que le demandan y en el Festival Folk de Newport hace una importante declaración de intenciones que fue un antes y un después para la música estadounidense.

Mangold ha tratado muy bien a Dylan con A complete unknown, tal vez demasiado. No es la típica película sobre una estrella de rock, justamente le falta eso, un poco de rock. Quien también ha tratado muy bien a Dylan fue Thimotée Chalamet que canta y toca todas las canciones y lo interpreta sin caer en la burda imitación pero sí analizándolo, Antes de entrar a la sala temía de ver a Chalamet haciendo de rockero fachero para redes sociales y no una interpretación de Bob Dylan en los años 60 pero tras el primer plano del protagonista en ese auto tal preocupación se diluyó y pude disfrutar de la película como se debe. A uno le dan ganas de usar anteojos negros todo el día y comprarse una moto canchera después de ver la postura de Chalamet fumando cual Dylan. 

Pero también y siendo más importante por el contexto musical y artístico actual, a uno le dan genuinas ganas de que vuelva a importar el talento, que la postura contestataria no sea un aparato de marketing sino la expresión de una obra. Ojalá que resurjan artistas inspirados que puedan crear e interpelar con menos, tal vez sólo con el talento de las ideas, su voz y una guitarra. Muy buena película.

Calificación: 8/10
Por Julián Lloves para La Butaca Web.

Crítica: Compañera Perfecta

Por Jhon Wolf

Una entretenida película que muestra la codependencia de la tecnología

Compañera perfecta es un thriller con toques de terror y comedia negra dirigido por Drew Hancock. La historia sigue a Iris (Sophie Thatcher), Josh (Jack Quaid) y sus amigos, quienes planean un tranquilo fin de semana en una casa junto al lago. Sin embargo, lo que comienza como una escapada relajante se transforma en una experiencia caótica con la presencia de una inteligencia artificial que pone en jaque la dinámica del grupo.


La película aborda el impacto de la tecnología en la socialización humana, explorando cómo la inteligencia artificial puede convertirse en un reflejo de nuestras emociones y comportamientos. Aunque no es tan profunda como otras obras del género como Ex Machina (2014) o Her (2013), la cinta plantea preguntas interesantes sobre las nuevas formas de relaciones en la era digital. Además, rinde homenaje a clásicos como Terminator 2: El día del juicio (1991), mostrando la influencia del género en su desarrollo.


Lo que me gustó
Sophie Thatcher entrega una actuación sólida, transmitiendo con precisión los cambios emocionales de su personaje. La película mantiene un ritmo ágil y equilibra bien el thriller con el humor negro. Aporta una reflexión interesante sobre la soledad y la dependencia emocional hacia la tecnología. Aunque no es una obra revolucionaria, logra entretener y sorprender con algunos giros inesperados.


Lo que no me gustó
El guión presenta algunos problemas argumentativos y ciertas inconsistencias en su desarrollo. No alcanza la profundidad filosófica de otras películas del género, quedando en un nivel más superficial. Algunas ideas interesantes sobre la inteligencia artificial y la humanidad se presentan, pero no se exploran del todo.


¿A quién se la recomiendo?
A quienes disfrutan de thrillers con elementos de ciencia ficción y toques de comedia negra, fans de películas que cuestionan la relación entre la tecnología y la sociedad, sin ser demasiado densas quienes busquen una cinta entretenida con una historia intrigante y buenas actuaciones.


En conclusión, Compañera perfecta no reinventa el género, pero ofrece una experiencia entretenida con una visión moderna sobre la dependencia tecnológica y la soledad. Con una buena protagonista y un desarrollo dinámico, es una película que vale la pena ver y que puede generar interesantes cuestionamientos al finalizar.

Calificación 7/10

Crítica: Emilia Pérez

Por Gustavo Condano

“No es justo morir, sin antes haber vivido”.

Un musical sobre un narco que quiere cambiar de género y comenzar una vida nueva que además aborda el tema sobre la desaparición de personas por la guerra narco. ¿Algo puede salir mal con esa mezcla? Lo vemos debajo. 

La historia: 

Zoe Saldaña, nuestra querida Gamora, es Rita, una abogada mexicana harta de trabajar para hombres ricos que se salen con la suya, que es secuestrada por “manitas”, un jefe narco temido por todo México que le hace un pedido bastante particular, necesita que le encuentre un cirujano para hacerle un cambio de género y empezar una nueva vida como una mujer.

Ella acepta con la promesa de una pequeña fortuna y comienza su búsqueda del otro lado del mundo. Al mismo tiempo tiene que convencer a su mujer y sus hijos de mudarse a Suiza para comenzar una nueva vida después de la supuesta muerte de su padre.

Ya con su tarea concluida se muda a Londres pero se cruza con alguien que le dice que todavía su trabajo no terminó. ¿Aceptara continuar con sus tareas o será este el fin de su contrato al estilo de la mafia? Habrá que verla para enterarse.

¿Qué me gustó?

El tema es al menos diferente e interesante, me gusta que se hayan atrevido a tomar ese riesgo, lo que no quiere decir que asegure un buen resultado.

Alguno de los números musicales están muy bien, aclaro que no todos ellos, pero por lo menos dos de los números musicales, especialmente en los que participa Zoe Saldana son muy interesantes y disruptivos, especialmente por incorporar elementos urbanos . 

¿Qué no me gustó?

El resto de los números musicales, muchos no llegan a ser eso sino más bien partes de la letra cantada, se ven forzados y realmente son muy raros. No se entiende bien por qué se eligió esa opción en este caso.

Para una película con tanto dialogo en español se tendrían que haber cuidado un poco más la pronunciación de los actores, algunos parecen que tomaron un cursito online dos semanas antes del rodaje y se les entiende poco de lo que dicen, incluso hacen una mezcla entre español e inglés, lo que termina atentando contra la identificación de los personajes nos distrae de la trama.

¿Aporta algo nuevo al género?

Es original para un musical incorporar la problemática del narcotráfico con la identidad de género, pero a veces cuando nadie elije tomar un camino hay algún motivo detrás.

¿A quién recomiendo ir a ver esta peli? 

No es tan fácil la respuesta, calculo que si alguno de estos temas te interpela o te gustan los musicales que rompen los esquemas tradicionales quizás esta película sea para vos. 

Disponible el 23 de enero en cines

Calificación: 7/10

Duración: 132 minutos

Para otras opiniones sobre cine y algún que otro cuentito seguirme en Instagram @cronicadeunavidacualquiera.

Crítica: La tumba de las luciérnagas

Por Nancy Benegas


Sinopsis
Durante la segunda guerra mundial, dos hermanos pequeños se ven obligados a cuidarse mutuamente después de que su madre muere. Sin hogar y sin comida, deben enfrentar la dura realidad en la que se encuentran frente al despojos de la guerra. Una historia sobre el amor, la inocencia y el dolor de las pérdidas.


Reseña
La tumba de las luciérnagas es una obra maestra emblemática e importante que pertenece al Estudio de Animación Ghibli, un espacio creativo que es mega reconocido con películas clásicas como Mi vecino Totoro (una pelicula bellísima que podemos encontrar en plataformas y no deberían dejar de ver), El viaje de Chihiro y la última gran ganadora de los premios Oscars como Mejor Película de animación 2024… El niño y la garza.


La historia basada en hechos reales que fue estrenada en el año 1988, vuelve a los cines en una edición especial que vale la pena descubrir, y para la suerte de muchos… volver a apreciar en pantalla grande. Un relato crudo de los efectos desbastadores de la guerra en la humanidad, la inocencia arrancada de la niñez ante los efectos de la muerte, la hambruna y la desesperación. Y ahí, en medio del infinito dolor, el poder del verdadero amor y la resiliencia humana, que frente a las adversidades encuentran la capacidad para seguir en pie.


Una critica a las consecuencias del desamor, la avaricia, al poder desmedido y la falta absoluta de empatía en una tierra que lucha por sobrevivir a lo que sigue en pie después de tanta sangre perdida y tanto dolor acumulado. La animación es suprema bajo la dirección de Isao Takahata (he aquí un nombre que si se googlea puede apreciarse algunas maravillas animadas que supo crear en sus roles como productor, guionista y animador en varias películas, incluidas otra belleza que súper recomiendo ver El cuento de la Princesa Kaguya).


Sepan que el contenido de la peli es emocionalmente intenso, si uno espera una animación amorosa con final de rosas, no es por acá. Sin embargo la historia va a llegar profundamente a tu corazón y vas a enamorarte de sus protagonistas, lo prometo.


Ficha Técnica
Dirección: Isao Takahata
Año/País: 1988 – Japón
Duración: 93 minutos
Puntaje: 10/10

Paddington en Perú:

una aventura llena de humor, emoción y paisajes deslumbrantes.


La tercera entrega de la franquicia, Paddington en Perú, trae de vuelta al entrañable oso con la voz de Ben Whishaw, acompañado de un elenco estelar que incluye a Hugh Bonneville, Antonio Banderas, Olivia Colman y Emily Mortimer. Esta vez, la historia nos lleva al corazón del Amazonas y las majestuosas tierras peruanas en busca de respuestas sobre el origen del querido Paddington.


Descripción
La trama sigue a la familia Brown mientras emprenden un viaje al Perú para buscar a la tía Lucy, quien ha desaparecido misteriosamente. A lo largo del camino, se enfrentan a desafíos, se cruzan con nuevos personajes, como el carismático y enigmático Hunter Cabot (Antonio Banderas) y su hija Gina (Carla Tous), y descubren secretos ligados a la legendaria ciudad de El Dorado. Las nuevas dinámicas familiares también toman protagonismo, con un padre en busca de cambios y una madre intentando recuperar la unidad perdida.
En cuanto al diseño visual, la película abandona los ambientes cerrados característicos de las entregas anteriores para explorar la belleza natural del Perú. Locaciones como Machu Picchu y la selva amazónica aportan una profundidad visual que refuerza el sentido de aventura.


Lo que me gustó

La dirección de Dougal Wilson, quien mantiene el espíritu humorístico y entrañable de la franquicia, pero añade una dosis de emoción y aventura que refresca la narrativa. La fotografía y el diseño de producción, que capturan de manera impresionante los paisajes y las tradiciones peruanas, integrándose de manera orgánica a la historia. El desarrollo del personaje de Paddington, que sigue siendo el corazón de la saga con su bondad inquebrantable y su lealtad hacia los que ama. Las actuaciones, especialmente la de Antonio Banderas, quien aporta carisma y ambigüedad a su papel como Hunter Cabot, y Olivia Colman, quien ofrece un giro intrigante con su personaje.


Lo que no me gustó


El cambio de actriz para el papel de la madre (de Sally Hawkins a Emily Mortimer) puede sentirse algo desconectado para quienes siguen la saga desde el inicio. Algunos momentos de la trama resultan predecibles, especialmente en la resolución de ciertos conflictos. El villano, aunque divertido, cae en clichés que no aportan una amenaza realmente memorable.
¿A quién se la recomiendo?


Familias con niños pequeños, ya que ofrece una experiencia entretenida y llena de humor. Adultos que disfrutan de historias entrañables y bien ejecutadas, con un toque de nostalgia. Amantes de la naturaleza y la cultura, gracias a la representación visual del Perú.
En resumen, Paddington en Perú es una digna continuación de la saga, que equilibra diversión y emoción con un mensaje sobre la familia y la pertenencia. Un viaje que, aunque no es perfecto, vale la pena vivir en la pantalla grande.
Disponible en cines desde el 16 de enero.


Puntuación: 7/10

Crítica: Medium


Por Gustavo Condano

Si los invitas a venir, después tenés que atender la llamada.

Cuando su hermana gemela muere, Darcy, una mujer ciega que aparte de su negocio de antigüedades es una médium de objetos, recibe el ojo de vidrio del supuesto asesino de su hermana. ¿Podrá averiguar lo que realmente pasó o se quedará con la duda para siempre?  Lo vemos debajo.



La historia:
Dani, una mujer casada está remodelando su casa en un lugar alejado, cuando es visitada por un extraño que le pide pasar porque supuestamente alguien entró antes que él. Por obvias razones ella desconfía y no lo deja pasar. Cuando el misterioso hombre finalmente se va, ella se dispone a acostarse pero se da cuenta que el extraño tenía razón.
Pasa el tiempo y su hermana gemela ciega, Darcy, que es una médium de objetos recibe el ojo de vidrio del supuesto asesino de su hermana. Decide leer el objeto.
Para el aniversario de la muerte de Dani, Darcy pasa a visitar al ex marido de su hermana y conoce a su nueva novia. Decide quedarse a pasar la noche, aunque los dueños de la casa no están de acuerdo, y trae un extraño baúl con ella. ¿Podrán averiguar la verdad sobre el asesinato de Dani? ¿Qué hay en ese baúl misterioso? Habrá que verla para enterarse.

¿Qué me gustó?
Se toma sus tiempos para dar esos saltitos (jump scares) o sustitos que tanto le gustan a los amantes de este género, especialmente en la sala de cine.
La incorporación de la lectura de objetos y otros mitos que no voy a spoilear, son elementos no tan vistos en este género, por lo menos no tan desgastados como muñecos poseídos y los fantasmas. 

¿Qué no me gustó?
La película es de bajo presupuesto y se nota, tiene pocos elementos, cosa que no está mal para este género, pero termina haciendo a la trama muy previsible y poco original.
La revelación en la trama es poco creíbles porque no se establecen más temprano en la historia elementos que la justifiquen o al menos puedan dejar algún indicio para lo que viene después.

¿A quién recomiendo ir a ver esta peli?
A los fanáticos del género que les gusta ver este tipo de pelis en el cine para tener un par de saltitos en la butaca, en ese aspecto no van a salir decepcionados.

Estreno 16 de enero en cines
Calificación: 7/10
Duración: 98 minutos

Para otras opiniones sobre cine y algún que otro cuentito seguirme en Instagram @cronicadeunavidacualquiera.

Crítica: Anora

Por Mariana Parodi

Anora es la nueva película de Sean Baker, director y guionista que nos ha da dado películas como Tangerine, The Florida Project y Red Rocket. Sus películas siempre te sumergen en historias de vidas marginales o que no son las más contadas y esta no va a ser la excepción.

Anora es una joven trabajadora sexual que se gana la vida bailando en un club nocturno de Brooklyn, Nueva York. Su vida no se ve mucho más interesante que ir de su casa al trabajo, charlar con sus compañeras y dormir en el metro. Sin embargo, una noche le piden que hable ruso (idioma que conoce por su abuela) con unos clientes y allí conoce a Ivan, un joven ruso cuyos padres son reconocidos en su país por su fortuna. Luego Ivan la invitará a su casa, le ofrecerá pasar una semana juntos y, cuando Ani (como le gusta que la llamen) cree que termina esa semana de derroche y lujuria en Las Vegas, Ivan decide proponerle casamiento. De esa manera, él no tendría que volverse a Rusia y ella podría dejar su trabajo y vivir de la fortuna de Ivan. Ani accede al casamiento, todo es felicidad pero todo lo que brilla no es oro. Los padres de Ivan envían a Toros, el tutor de Ivan junto a unos custodios a verificar si este casamiento es real y cuando lo confirman, avisan a sus progenitores quienes deciden viajar a anular el matrimonio. Lo que hasta el momento suponía una clásica historia de amor al estilo Cenicienta, se convierte en una tragicomedia, con mucho de comedia física, que en sus 138 min te lleva por todo tipo de sensaciones con un ritmo doble, pausado y vertiginoso.


Mikey Madison, quién fuera descubierta por Quentin Tarantino para su Once upon a time in Hollywood, es quien da vida a Ani y encarna uno de esos personajes que la darán a conocer por seguro. Ella brinda una interpretación cruda, verosímil y a la vez profunda y llena de matices. Ani es una chica independiente, divertida que cuando todo se pone tenso lo transforma en rudeza y determinación. Pero en algún momento todos debemos bajar y cuando Sean Baker marca ese momento redondea lo sublime de esta película.


LO QUE MÁS ME GUSTÓ: Mikey Madison crea un personaje inolvidable, conmovedor, divertido y bien elaborado.
Yuri Borisov también tiene una interpretación que va de menor a mayor y logra conmover con sus gestos y muy pocas palabras.


A QUIÉN SE LA RECOMENDAS: A todo el mundo, a quién le guste ver algo no edulcorado, cargado de profundidad y tragicómico.


Calificación: 9/10