Crítica: La Bestia Invisible

La Bestia Invisible es una obra de estados y de sombras. Las sombras se manifiestan tanto físicamente, con efectos lumínicos mediante celulares, pero también desde el discurso de cada personaje, proyectando la sombra de los recuerdos que aqueja a cada uno y que abraza en oscuridad su presente.  El tono lumínico y la música ambiental proponen un estado de ensoñación, o vulnerabilidad, que discurre a lo largo de la obra, acompañando los relatos que cada uno de los personajes comparte al espectador.

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Acá estamos todxs. Siendo esto que somos. A veces hay certezas que nos llegan en forma de sueño y a ella le pasó muchas veces. A otra le parece horroroso ser quien es… mira como desde el fondo de un pozo y no se le ocurre nada más. También hay un chico que tiene grabada en el hueco de su mano la palma de su abuelo y una chica que tiene al suyo en un cuaderno. ¿Alguien se imaginó a sus abuelas y abuelos siendo niños? Ella sí, los ve andando huérfanos por las calles devastadas por la guerra. Está el que afirma no saber que hace acá, él mismo se recuerda a un cuento que leyó de chico y la que descubre que a veces no somos lo que parecemos y se ve reflejada en una lagartija; otro que era buenísimo haciendo las vueltas de carnero en el colegio y la que piensa que olvidar sin querer es como estar a punto de desaparecer… y el último que sabe, y que se atreve a confesar que no sabemos cómo terminar.

Hay un comienzo sugestivo. Un ventanal está ubicado de cara al público, y a través de este se puede ver a distintos individuos bailando en lo que parece una fiesta rave, todos bailan con las linternas de sus celulares. A medida que la música empieza a decrecer, los personajes se acercan al ventanal, y todos juntos terminan por abrirlo para quedar de cara al público. Ahora que la puerta se abre, la palabra también.

Los personajes no resuenan por sí mismos, por sus características. No hay tantas descripciones de su personalidad, sino un discurso en común en cada uno, y tiene que ver con los miedos que los aquejan en un presente donde impera la incomunicación, las redes sociales y las extravagancias tecnológicas.

Memorias de sus abuelos, o la nostalgia de la niñez son algunas de las añoranzas en común de estos individuos que dejan entrever sus pensamientos más personales. Cada uno pareciera tener la convicción, contraria a Spinetta, de que todo tiempo por pasado fue mejor.

La iluminación es simple pero hermosa. Una lámpara de color azul que predomina en la escena, otras con iluminación más cálida, y celulares que los personajes se llevan a los rostros, para así, bañarlos de luz. El efecto que se produce parece más un artificio cinematográfico que teatral, lo cual en vez de restarle al clima de la obra, termina por hacer todo lo contrario, funciona perfectamente.

El uso de los celulares es un recurso interesante, teniendo en cuenta los temas que se ponen en juego. Los celulares tienen a uso práctico la función de realizar llamadas, pero los otros usos que se le dan terminan por alienarnos. Acá, las linternas de los celulares bañan de luz a seres que se encuentran hablando desde lo profundo de sí mismos. Un objeto que suele ensimismar a las personas, termina reforzando la exposición de estas.

Se escucha música ambiental y melódica tocada por los propios actores y que abre paisajes al escucharla. Junto a la iluminación, conjugan una puesta en escena en pos de la nostalgia y los recuerdos, la memoria en sí.

El protagonista de esta obra, como lo indica el título, no se puede vislumbrar en escena, pero si su sombra, que se hace presente gracias a estos personajes que nos transmiten sus inquietudes, que nos hacen sentir a la bestia invisible.

Las funciones se realizan los días Sábados a las 22hs

En la sala “El Brío”, ubicada en Alvarez Thomas 1582

El Valor de las entradas es de $150 (entrada general) // $120 (estudiantes y jubilados)

 

 

Dramaturgia: Nayla Pose

Textos: Nayla Pose, Mariano Saba, Emmanuelle Cardon, Marian Vieyra, Julián Ponce Campos, Lucia Szlak, Florencia Halbide, Nahuel Saa, Paola Lusardi, German Leza, Loló Muñoz, Pipo Manzioni

Actúan: Emmanuelle Cardon, Marian Vieyra, Julián Ponce Campos, Lucia Szlak, Florencia Halbide, Nahuel Saa, Paola Lusardi, German Leza, Loló

Muñoz, Pipo Manzioni

Diseño Grafico: Lucia Szlak

Dirección: Nayla Pose

 

 

David Ainstein

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