Reseña: Cadáveres Show

Un presente distópico. Un grupo de adolescentes de un secundario católico con la sexualidad a flor de piel y diversas formas de expresarlo. Pasan cosas extrañas y misteriosas en el FUCKing Instituto, cosas que no tienen explicación lógica porque, claro, son acciones dictadas por la pasión.

La acción tiene lugar en el campus del Instituto FUCKing (Federación Unidos en Cristo King). Una exclusiva escuela en un presente distópico. En el 5to. año una historia de amor revela un entramado de violencia y muerte. Situaciones cotidianas por las que la gran mayoría de las mujeres pasan de adolescentes y que marcan un mandato, una obligación de seguir siendo parte de un anquilosado sistema patriarcal.

La desaparición de dos compañeras alerta al grupo, que parece enloquecer de violencia contenida pero cotidiana, familiar. Una violencia que se expresa tanto en los cuerpos, que viven, mueren y danzan en coreografías extrañas, como en las expresiones verbales que, en muy variados registros y tonos, dejan entrever los discursos establecidos de la violencia, esos que no reconocemos como tales porque nos son ya inherentes.

“Cadáveres Show” es un musical bizarro, juvenil y ¿tragicómico? sobre la violencia de género. Si logramos atravesar las capas de lenguaje poético, después de un rato,
descubrimos que ese es el verdadero tema de la historia, pero debo confesar que no resulta
de lo más sencillo. La superposición de signos hace de esta obra un texto espectacular demasiado denso, que no se deja decodificar fácilmente.

Personalmente, destaco la
intención de tocar un tema sensible e importante desde un lenguaje posmoderno, pero considero que cuando se quiere dar un mensaje claro, y más aún cuando dicho mensaje implica responsabilidad social, menos es más. La historia de amor y celos teen como excusa para hablar de violencia resulta un tanto rebuscada, si bien comprendo que la adolescencia es un momento donde muchos de estos discursos del patriarcado se fijan en el lóbulo frontal en desarrollo de estos futuros adultos que, en definitiva, tendrán la responsabilidad de romper con los patrones. Destaco también la capacidad de los jóvenes actores para aprender tanta cantidad de texto, y tanta densidad de lenguaje, aunque muchas veces no se logre entender lo que dicen.

En resumen, es una obra compleja,
densa, larga, ruidosa e incómoda.
Pensándolo bien, quizás sea esa la intención: incomodar al espectador tratando un tema incómodo, logrando una incomodidad al cuadrado que se auto-anula y nos obliga a hablar
de nuestros cadáveres.

Dramaturgia: Ezequiel Bianchi – Elián López

Actúan: Camila Bastida, Lucia Cisneros, Clara Ferrer Diez, Candela González Tonon, Sofía Kali, María Agustina Mirás, Enzo Cejas, Facundo Cohen, Agustín Chenaut, Ignacio Mamonde, Nicanor Ochoa y Juan Ignacio Piasentini

Músicos: Chino Sircman, Ramón Espinosa y Cesar Javier Romero.

Música original:César Javier Romero

Audiovisuales: Ezequiel Bianchi, Leandro Irión y Elián López.

Diseño gráfico: Francisco Hnilo

Prensa & difusión: Simkin & Franco

Producción Musical: Camila Bastida, Ezequiel Bianchi, Cesar Javier Romero y Santiago Mirás

Producción ejecutiva: Camila Bastida, Lucia Cisneros y Clara Ferrer Diez.

Producción general: Los Perros De Pavlov.

Supervisión dramatúrgica: Martin Salazar

Supervisión de Arte: Ariel Del Mastro

Diseño de Luces: Ezequiel Bianchi

Diseño de Sonido: Matías “Naipe” Noguera

Diseño de Multimedia: Ezequiel Bianchi

Producción y Dirección Musical: Ezequiel Bianchi y Cesar Javier Romero

Dirección de actores: Elián López

Asistencia de dirección y Stage Manager: Liliam Zarreth

Dirección General: Ezequiel Bianchi.

Sol Grünschläger

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