Crítica: No te olvides de mí

Década infame en la Argentina (los años ´30). Mateo, preso por anarquista, sale de la cárcel en busca de sus ex compañeros, y de “El Rey”, su gallo de riña, único medio de sustento y de independencia.

En esa búsqueda encuentra su viejo camión y con él recorre pueblos del interior de Buenos Aires: Trenque Lauquen, Guaminí, Tres Arroyos, Villarino, etc.y su camino se cruza con el de Aurelia, joven campesina y su hermanito, Carmelo, ambos en viaje hacia unas salinas donde estaría su padre, que los abandonó
hace tiempo ya. Los tres viajan atraídos por una quimera (darle un sentido al sinsentido de la vida) y ese viaje es más un tiempo de conocimiento que un espacio a transitar. Mateo se siente atraído por la joven Aurelia, y ésta primero
desconfía y luego observa al maduro anarquista con otros ojos. Carmelo, en tanto, comparte códigos de masculinidad con Mateo, propios de un padre o hermano fraternal y protector.

La película sondea en la profundidad de estos tres personajes. sus fortalezas y debilidades, y lo hace poniendo el foco en los pequeños detalles.
Leonardo Sbaraglia compone a un hombre que empieza de nuevo, que intenta reconstruirse como puede, como sabe, como le sale. Que aún en la derrota, resguarda su ternura y su calidez. Cumelen Sanz, como la ensimismada Aurelia, de gestualidad mesurada, de ojos bellamente expresivos. Santiago Saranite, como Carmelo: una revelación el chico.

Fernanda Ramondo, en su ópera prima, maneja con criterio los recursos narrativos de esta suerte de road-movie de tiernos perdedores. Construye bien los climas y las peripecias, y sabe definir en acciones mínimas a sus personajes.
Relata de manera precisa. Interesante film.

Guión y Dirección: Fernanda Ramondo
Fotografía: Lucio Bonelli
Sonido: Catriel Vildasola
Edición: Ariel Frajnd
Elenco: Leonardo Sbaraglia, Cumelen Sanz, Santiago Saranite

A.R Belano

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