Reseña: Como si pasara un tren

Como si pasara un tren, de Lorena Romanin, reestrenó a principios de enero su cuarta temporada en El Camarín de las Musas. Narra el vínculo particular entre Susana, una mamá soltera, maestra de grado en una pequeña ciudad del interior, y Juan Ignacio, su hijo.

Aunque a Susana no le guste escucharlo, Juan es especial. Es especial porque tiene un punto de vista distinto acerca del mundo, a través de sus trenes de juguete viaja con la imaginación y ejercita su libertad de una forma especial. Sueña, anhela esa libertad con mucha fuerza, pero la sobreprotección de su mamá hace que la ponga en suspenso.

Cuando Vale, su prima de la Capital, llega a su casa para pasar unas semanas con ellos como “castigo”, porque se portó mal, cambia todo. A través de charlas y juegos, Vale cambia a Juan, lo anima a hacer y decir cosas que nunca antes hubiera hecho o dicho. Lo anima a pensar en su libertad, a pensar más allá de lo impuesto, a pensar en sus necesidades como individuo, a ejercitar su libertad. Pero también esta llegada cambia a Susana, desafía sus creencias de maternidad, rompe con sus prejuicios de la adolescencia, la anima a pensar en la libertad de su hijo y verlo con otros ojos, a confiar en que hizo lo suficiente como para poder soltarle la mano.

La temática de la visita capitalina en una familia de campo que cambia las cosas es recurrente en teatro y literatura, especialmente de la década del 60. Lo que se suma en este caso, y de una forma muy cuidadosa, es el vínculo particular que existe entre una mamá soltera y su hijo con retraso madurativo, rechazado por su papá. La exploración de este vínculo se da de una forma muy sensible, tanto desde la dramaturgia y dirección, como desde la interpretación de los actores.

Las actuaciones resultan muy realistas y creíbles, incluso con el tono cómico con el que se expresan los tres y los lugares comunes que se utilizan para la construcción de los personajes. Se percibe el manejo de matices con mucha naturalidad, como sucede en la vida cotidiana, que a veces pasamos de las lágrimas a las carcajadas en un segundo. Se destaca especialmente el personaje de Susana, compuesto por la actriz Silvia Villazur con mucha destreza, mostrando las contradicciones propias de la maternidad, entre los clichés de la maestra de campo, la fuerza de una madre luchadora, la fragilidad de la soledad. Aún así, junto a sus dos compañeros (Guido Botto Fiora como Juan y Luciana Grasso como Vale), se complementan muy bien y conforman un trío parejo, ya que cada uno expresa muy bien la complejidad de su personaje.

Como si pasara un tren es una obra sensible, que explora los vínculos humanos pero, lejos de hacerlo con solemnidad, nos invita a reírnos de ellos y, en definitiva, de nosotros.

Ficha técnica:

Elenco: Silvia Villazur, Guido Botto Fiora y Luciana Grasso

Escenografía y vestuario: Isabel Gual (Laisa Wall)

Realización escenografía: Estudio WERKPLATZ

Coreografía: Juan Branca

Diseño de iluminación: Damián Monzón

Diseño gráfico: Fermín Vissio

Fotos: Male&Dapa fotos – Diego Mares

Producción: Casandra Velázquez | Puja Producciones

Prensa y difusión: Carolina Alfonso

Asistencia de dirección: Mariano Mandetta

Dramaturgia y dirección: Lorena Romanin

REESTRENO 2018: DESDE EL 5 DE ENERO,

FUNCIONES: VIERNES 22 HS. Y SÁBADOS 20 Y 22 HS.

Duración: 70 minutos.

Sol Grünschläger

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