Crítica de cine: Pescador

El mar. Una playa solitaria en un lugar apartado de la costa. Un pescador. Hosco. Solitario. Un parador, que tres jóvenes piensan poner a punto para el verano. Ninguno es de allí, pero allí, en esa playa apartada y ventosa, sucede lo que pasa.

Santos, el pescador compulsivo, es hábil en su oficio y vende todos los días en el pueblo, el producto de su pesca. Los jóvenes emprendedores desconocen el oficio y se les presentarán varios problemas administrativos, que un inspector venal (y lúbrico) les plantea. Franca, la chica del trío de emprendedores, siente atracción y curiosidad por
Santos, por su oficio de pescador (le pide que le enseñe a pescar), y por el lado oscuro que se transluce en las actitudes, en las miradas, en la gestualidad calculada del pescador. Santos a su vez, parece encontrar en la chica alguien desafiante e ingenuo a la vez, con una ternura tal vez ya ida de su mundo, y le abre una pequeña, una minúscula puerta, a su universo de anzuelos y paciencia,
de redes y astucia, viril al límite de lo brutal. Mundo que Franca intuye de atractiva densidad, peligroso, y por eso mismo, sugestivo.

Una abogada penalista visita a Santos en su ostracismo. Se conocen, han hecho antes otros acuerdos. El pescador le da dinero para ayudar a su socio a salir de la cárcel. ,¿Qué tipo de asociación es esa? Pues Santos es un ladrón. El último atraco salió bien y mal. Bien, porque Santos huyó con un botín millonario en diamantes. Mal, porque atraparon a su socio, a su
compañero de correrías. Santos, el ladrón, es un tipo de códigos y no abandona a su compañero. Santos, el pescador, en su exilio de redes y anzuelos, se esconde de policías que lo buscan por ladrón de joyas. Y porque los “mejicaneó”. Cuando su compañero es liberado, los policías corruptos lo atrapan y lo torturan,
utilizándolo para llegar hasta los diamantes en propiedad del pescador compulsivo.

En tanto, ya que de negocios se trata, el dinero para el emprendimiento de los jóvenes se termina, y en una discusión entre ellos le hacen ver a Franca que el inspector obviamente la desea y que, es esa una solución posible ó se acabó el negocio. Franca accede a la carnal negociación y…comercio consumado, la jóven
arma sus petates y se dispone a irse, no sin antes despedirse de Santos.Este le sugiere, más bien le ordena, que si ella se dice pescadora, a la mañana
siguiente retire, si o si, la red. Franca lo hará y tendrá una brillante sorpresa. Y Santos, arreglando sus asuntos con los polis, su redención.

Film de postulados interesantes, policial de seres duros y solitarios, pero cuya guión hace agua principalmente en la dinámica de sus diálogos, un tanto desajustados y en la construcción de la lógica de alguno de sus personajes.

Calificación: 6/10

Dirección: José Glusman
Guión: José Glusman y Iván Tokman
Fotografía: Nicolás Trovato
Elenco: Darío Grandinetti, Jazmín Esquivel, Gigí Rúa, Emilio Bardi, Darío Levy

A. R. Belano

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