Ballet nacional de Rusia presenta: “El lago de los cisnes”

Reseña de Amérika Arana

Presentado por el Ballet Nacional de Rusia, El lago de los cisnes brilla por su sofisticación y elegancia. Es un acontecimiento único e irrepetible. Nadie desea perdérselo. Largas filas rodean las puertas del teatro Gran Rex. Seremos testigos de la precisión técnica y la disciplina del ballet, ya que Rusia es considerada la escuela canónica de este tipo de danza. Dicha característica, crea una gran expectativa en los espectadores, la cual ha de ser cumplida. Presuponemos, El lago de los cisnes no puede defraudarnos.

Llama la atención la vestimenta. Se cuida hasta el más mínimo detalle. Nos permite determinar la clase social de cada uno de los personajes. Sorprende cuán logrado es el traje que representa el exotismo español. Asimismo, el vestuario reluce como si se tratase de un diamante en bruto.

Esta pieza magistral se sostiene a partir de una ausencia (casi absoluta) de decorado, ya que el mismo cuerpo representa la puesta en escena. Los focos dan cuenta de momentos dramáticos y peligrosos. No es casual que la presencia del rey cisne negro siempre se anuncie con una luz violeta y una niebla del mismo color. Esta relación se enfatiza con la música. La composición sonora es fundamental en esta disciplina artística. Acompaña los movimientos de los bailarines. Todos los integrantes de El lago de los cines nos deleitan con la simetría, precisión y equilibrio de sus pasos. Los saltos generan tensión entre el auditorio. No sabemos si se caerán o si lograrán ejecutarlos. El saltimbanqui, por ejemplo, produce esta sensación.

Esta inigualable representación requiere de un auditorio concentrado. No se debe oír el más mínimo ruido. Sólo la magia que se despliega ante nuestros ojos. ¿Es posible actuar de acuerdo a esta premisa? ¿Seremos capaces de olvidar los celulares y las cámaras? ¿Necesitaremos registrar cada momento?

El lago de los cisnes no defrauda. Nos envuelve en su aura de delicadeza y misterio.

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